Autor: Domínguez del Brío, Francisco. 
   Otoño caliente  :   
 El pueblo debe saber lo que esto supone. 
 Ya.    22/09/1976.  Página: 35-36. Páginas: 2. Párrafos: 18. 

22-IX-76

PÁGINAS ESPECIALES DE ECONOMÍA Y SOCIEDAD

OTOÑO CALIENTE

£/ pueblo debe saber /o que esto supone

PRESENTACIÓN

Ojalá me equivoque, pero todos los Indicios apuntan a que este otoño 1976 va a ser en España un otoño

de huelgas, que acabarán de destrozar la ya muy deteriorada situación da la economía española.

Fijémonos bien dónde estamos actualmente. Con´ cifras de paro muy próximas a] 7 por 100 de la mano de

obra activa; con uña Inversión del sector privado de la economía prácticamente Inapreciable y, más aún,

con unas expectativas para el inversor que se deterioran de día en día; con una inflación desatada que nos

ha situado, atendiendo a la virulencia del proceso inflacionista, en el segundo puesto de entre todos los

países que Integran la OCDE (solamente superados por Islandia); con una balanza comercial cuyo déficit

va a marcar un hito, contando desde el año 1959, en que tuvo lugar el plan de estabilización; con unas

cifras de Ingresos por turismo que no hacen más que corroborar que ios años de gloria del turismo

español han empezado a ocupar las páginas de la historia; con unas remesas de emigrantes que van

disminuyendo desde el año 1973 y que, lo más probable es que continúe la tendencia; con una inversión

extranjera que se retrae y no está decidida a reanudar BU flujo con pleno vigor, de jan» ´parte por el

compás de espera que supone el cambio social español, y de otra, por la aparición de nuevos mercados

con capacidad potencial de absorción de capitales; con un endeudamiento frente al exterior que está

llegando a cifras alarmantes y que sólo constituye una "compra de tiempo", es decir, simplemente un

aplazamiento de la quiebra española; con unas tasas de crecimiento real del producto nacional bruto que,

a pesar de los pesares, y de todas las promesas tan fáciles de decir, pero mucho menos de realizar, serán

prácticamente inapreciables por encima de cero; y un largo etcétera que, aunque sea menos susceptible de

medición que las anteriores magnitudes, por su naturaleza cualitativa, tiene una importancia esencial y se

refiere, en suma, a un ambiento global de pesimismo que embarga a todos los empresarios, quienes,

apresados por el tan traído y llevado articulo 85 de la ley de Relaciones Laborales y por su Intuición de lo

que puede ser el futuro, están sufriendo una parálisis mental colectiva, cuyo resultado final es el de un

continúo aumento de laa cifras de desempleo.

Estas breves pinceladas sobre el diagnóstico de la enferma economía española nos revelan que a ésta no

hay por dónde cogerla se mire´ el indicador que sé mire, y, ante estas premisas, considero que una oleada

de huelgas como la previsible para este otoño representa el toque final dé gracia.

Estamos, desgraciadamente, muy cerca de destruir lo bastante que económicamente el país había logrado

en la etapa de los año se había que perfeccionar, sabré todo centrándonos en esa permanente obsesión de.

la Justicia social, en la que participo plenamente, pero que´ también, según mi personal parecer, considero

lamentable e irracional destruir d« la noche a la mañana.

Hay que decírselo al pueblo

El problema puede llegar a ser :tan grave, que creo llegado el momento de conectar, por todos los medios,

con el pueblo español, con esos millones de personas que estoy convencido desean la paz, la acción

constructiva, y no la ciega destrucción, tan sencilla por un lado y, por, otro, tan "beneficiosa" para los

móviles políticos d« ciertos grupos, la mayoría de ellos comunicados por el vinculo común de su

ideología marxista, adopten la sigla que adopten.

¿Acaso los millones de personas de buena voluntad merecen los trágicos efectos del desastre económico

que se avecina? ¿Es esto lo que realmente desea la mayoría del pueblo español, como "pago heroico" por

una democracia que, tal y como la expresan esos partidos radicales de referencia, es, más bien, una burla?

Me considero integralmente demócrata,

DON FRANCISCO DOMlNGUEZ DEL BRÍO.—De treinta y seis años. Doctor en Ciencias Económicas

y Empresariales por la Universidad Complutense de Madrid, I. T. P. in Business Administration por la

Universidad de Harvard y master in Economics por Ja Universidad de Stanford.

También posee los títulos de profesor mercantil y actuario de Seguros.

Publicaciones: Autor de más de una docena de libros, numerosos artículos, ensayos y trabajos científicos

publicados en España y en otros países.

Dirige la "Colección de Economía", de Eunsa; es miembro del consejo de editorial de varias revistas

científicas nacionales y extranjeras.

aunque, éso sí, arrancando de un sagrado respeto a loe derechos de la persona, sin el cual, el Juego

democrático no es más que la tiranía solapada de aquellos que, por iu desprecio a la dignidad del hombre

concreto, tienen c tfm o consigna la de que el fin justifica os medios. La más atroz tiranía esclavitud que

podrá sufrir en a ser el ciudadano español es la :ue conlleva, por mucho que técnicamente. intenten

adornarlo ualquier movimiento inspirado en fas concepción marxista de la vida. Porque, como leía hace

poco 1 ilustre Salvador de Madariaga, a sociedad occidental, en su dimensión económica, social y

política, tiene muchos defectos que es necesario ir depurando. Sin embargo, la gran diferencia con los

cantos de sirena del marxismo es que las lacras del sistema fundamentado en los principios del

cristianismo existen aun a pesar de éstos como consecuencia de la debilidad y miseria humanas. Por el

contrario, en el caso de la sociedad marxista, las barbaridades contra la persona humana son la conclusión

inescapable de la aplicación de la propia lógica del sistema. En la sociedad marxista no existe la verdad y

la mentira objetivamente, sino que la verdad se construye en el devenir histórico, y por eso, como decía,

el fin justifica los medios. ¿Saben bien, por ejemplo, el

(Continúa en pág. siguiente)

CONOCIDA es nuestra profunda preocupación por los asectos económico-sociales en ww sentido

amplio. No lo es menos nuestro convencimiento de que la verdadera eficacia de una sociedad y de su vida

económica ha de medirse por la calidad de hombre que es capaz de producir. Pero no ignoramos, para.,

lelamente, que estamos pasando por unos momentos de crisis que se concreta en la urgencia del cambio

de las estructuras económico-sociales, conscientes también de que los problemas . con los qué se enfrenta

nuestra, economía no caen al margen de unos planteamientos más generales de carácter internacional.

J?N un plano más concreto nos enfrentamos a-una trilogía de ^ problemas—inflación, paro y

desequilibrio exterior—que ha motivado ya una abundante literatura desde diferentes sectores. Unos para

alertar sobre las dificultades y complejidades de los diferentes problemas. Otros para apuntar soluciones,

sin que se observe—lógicamente—unanimidad en las posturas adoptadas. En lo que si existe un consenso

es en la necesidad de un nuevo modeló económico-social que responda a las exigencias de una sociedad

más justa y más libre.

CONSCIENTES de lo interesante del momento" económico-social no sólo a nivel nacional, sino también

internacional, y de nuestra responsabilidad de ayudar a la definición y superación de nuestros actuales

problemas, hemos considerado necesario y oportuno iniciar la publicación de estas páginas especiales,

incorporando a ellas ´nombres de tan prestigiados como valiosos especialistas en estos temas. Jja

respuesta a la solicitud de colaboración ha sido tan positiva que resulta imposible publicar en este primer

número todos los artículos recibidos. Con nuestro agradecimiento vaya nuestro deseo de que estas páginas

estén abiertas a todo tipo de trabajos que, en una línea constructiva, permitan perfilar ese nuevo esquema

económico-Social por todos deseado.

ECONOMIA Y SOCIEDAD

OTOÑO CALIENTE

(Viene de la página anterior)

fuego con el que están Jugando muchos obreros españoles cuando con su pertenencia a las Comisiones

Obreras están, consciente o Inconscientemente, actuando al impulso de las consignas del Partido

Comunista? ¿Son conscientes de que su líder principal es miembro reconocido del Comité Central del

Partido Comunista? ¿No hay nada detrás de las aparentemente puras reivindicaciones laborales? ¿Es que

el español medio, sano de espíritu, lucha por las conclusiones a las que llega el socialismo

en sus reuniones de El Escorial? ¿Por qué no nos damos todos primero una vueltecita por Rusia y sus.

satélites para comprobar las delicias de ese paraíso prometido por Carlos Marx, Lenin, Stalin .y tantos

otros? Claro que, ¡atención!, al llegar allí habremos de ir c o n d ucidos como borregos, y, desdé luego, ni

pensar en alquilar un coche para darnos uif paseo por donde queramos... Jjos españoles deberíamos medi-

tar bien primero en lo qué debe ser ana verdadera democracia, no siendo que nos metan gato por liebre. Y

no nos fiemos tan solo de los pronunciamientos solemnes: la mentira es una mera táctica, y ya desde los

tiempos de lenta se aconséjate que. la piel de cordero había que ponérsela siempre que fuese necesario.

Para el que tenga "la suerte" de formar parte de los mandones del partido, será estupendo; pero si no (y la

gran mayoría no la tendrá), qué triste porvenir para el trabajador de buena fe cuando experimente las

delicadezas de la dictadura del proletariado.

El caos económico beneficia a. esos grupos revolucionarios. ¿Queremos de verdad seguir la corriente?

Estoy convencido de ((Ue ha llegado el momento de que alguien, coja poder de convocatoria, hable

directamente al pueblo de lo que supondrá tener tres millones de parados después del otoño caliente, con

la economía arruinada y en franca bancarrota frente al exterior. XA situación lo exige. Hay que mirar los

hechos, no las palabras, y observar las vidas d« aquellos que, con hipócrita demagogia, no Ten más, que

cosas ne* gras. Quedaremos sorprendido» del espectacular "tren de vida" >fM llevan algunos de ellos,

con grandes mansiones por residencia donde vivir y, según noticias de una de las más prestigiosas revistas

del país, hasta realizando costosísimos cruceros, quizá para pensar cómo mejor seguir envenenando la

sangre de los demás. Si el lector quiere, puedo darle nombres concretos.

Seamos razonables

No me resisto a repetir parte fle lo que escribí en otro lugar haca un mes: el Juego económico precisa del

substrato de la tranquilidad socio-política para poder subsistir. Es absurdo pretender el abandono total del

principio d* autoridad sin que muchas cosas, y entre ellas la "economía, no se destruyan. Esta proposición

es Independiente del sistema económico que contemplamos, pues, en efecto, revisando la historia

económica, comprobaremos que son precisamente los colectivismos revolucionarios (los marxismos,

sean comunistas o socialistas a secas) los que no dejan mover a nadie una vez definitivamente

instaurados, ¿ O qué creen mis lectores que pasaría en la URSS si algún grupo pretendiera forzar una

huelga, organizando piquetes, etc.? Delito contra el Estado (?), y a, continuación..., es demasiado obvio.

Tenemos el otoño caliente por delante. Mantengo la opinión de que el propio Rey de España, don Juan

Carlos I, sin salirse de su papel de ser el Rey de todos loa españoles y, por supuesto, sin necesidad de

mencionar a ningún partido en concreto, debe hablar claramente al pueblo dé lo que puede significar

económica, social y políticamente un próximo otoño rezumante de huelgas. T luego, que cada ano actúe

de acuerdo con su responsabilidad, pero dándose a conocer qué grupos y quiénes propician una situación

tan triste como la qué he esbozado. El que quiera ser marxista, que lo sea, aunque, ipo* favor!, que se

entere bien antes de lo que eso significa. Yo prefiero seguir defendiendo la auténtica democracia. JPor

cierto, ¿a qué esperan todos los grupos no marxistes para unirse, pensando más en lo positivo que tienen

en común que en las pequeña» diferencias de matiz? ¿Hasta cuándo van a seguir algunos trastornados por.

el "vedettismo"? Tenemos ante nosotros una gravísima responsabilidad. Octubre está ya muy cerca.

Francisco D. DEL BRÍO

 

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