Ahorro/Inversión. 
 La presión fiscal per cápita se ha multiplicado por tres en cinco años  :   
 El "contribuyente medio" pasa de pagar 74.125 pesetas en 1978 a casi 200.000 en 1982. 
 ABC.    23/05/1983.  Página: 56-57. Páginas: 2. Párrafos: 9. 

AHORRO/lNVERSION

ABC ECONÓMICO

23 maya 1983

La presión fiscal per cápita se ha multiplicado por tres en cinco años

El «contribuyente medio» pasa de pagar 74.125 pesetas en 1978 a casi 200.000 en 1982

Seis millones de españoles realizaron este año la declaración de sus ingresos en 1982 a través de los

intrincados impresos del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas. En conjunto, la suma de las

retenciones ya efectuadas y la cuota diferencial, que se va a hacer efectiva hasta el 10 de junio, la

recaudación por el IRPF será del orden del billón de pesetas, con lo que este impuesto se configura como

el instrumento principal del que se vale el Estado para allegar recursos a sus arcas. En total se prevé un

aumento de ingresos por impuestos directos en 1983 de nada menos que el 32,3 por 100, es decir 377.000

millones sobre lo recaudado en 1982. El IRPF representa el 75 por 100 de los impuestos directos y más de

un tercio de los totales. El aumento de recaudación previsto por el IRPF (ver cuadro 1) se considera

impresionante en medios empresariales: el 33,7 por 100. Hay que tener en cuenta que los ingresos no

financieros del Estado presupuestados para 1983 ascienden a 3,46 billones de pesetas, con aumento de

773.000 millones, lo que representa un aumento del 28,7 por 100 sobre lo recaudado en 1982.

Todo ello, indica que la presión fiscal estatal, es decir, los ingresos no financieros en relación con e|

Producto Interior Bruto, que representaba en 1981 el 15,37 por 100, en 1982 fue del 13,6. Por. lo tanto, si

los ingresos obtenidos en 1983 se ajustan a lo presupuestado se producirá un aumento de la presión fiscal

de 1,74 puntos, según cálculos empresariales, incremento no conocido en la historia reciente española,

cuyas consecuencias para el ahorro, la inversión, el esfuerzo laboral y el empleo deberían ser analizados

en profundidad.

Un 285 por 100 de PIB

Las mismas consecuencias se obtienen de estudios realizados por instituciones comerciales. La Cámara

de Comercio de Madrid subrayaba recientemente él crecimiento espectacular de la presión fiscal de

industríales y comerciantes desde 1972 a 1982-, en pleno periodo de crisis económica. Según sus

cálculos, el índice de presión fiscal era del 19 por 100 y diez años más tarde alcanzaba el 26,7 por 100 y

en 1982 se situó en el 28,5 por 100 del PIB. Es fácil suponer que con este ritmo de crecimiento, en un

periodo inferior a los dos años se pueda alcanzar el 30 por 100 de índice en la presión fiscal. Como ya

hemos indicado, lo más grave de este hecho es que se han alcanzado, estos elevados niveles de presión

fiscal en un tiempo récord, mientras que en la mayor parte de los países europeos se han alcanzado en un

periodo de treinta años y en momentos de expansión económica.

La Cámara de Comercio de Madrid (ver gráfico 2) alerta a la opinión pública sobre la importancia y

trascendencia de) actual nivel fiscal en España, intentando romper con el tópico existente de que la

presión en España es de las más bajas de la OCDE y que, como consecuencia, estamos aún lejos de haber

alcanzado el techo de su crecimiento. Esta idea que es cierta en términos aritméticos puros, esgrimida

para justificar la evolución creciente de la presión fiscal, queda desvirtuada al ver cómo España se sitúa

en él entorno del 30 por 100 de presión fiscal y que la mayor parte de los países —a diferencia de lo

ocurrido en España— desde 1975 han moderado e incluso reducido la tasa de presión fiscal.

Por otra parte, al realizar comparaciones internacionales es necesario considerar la estructura sobre la que

se apoyan los ingresos coactivos. El esfuerzo fiscal es necesario ponderarlo adecuadamente en relación

con la renta per cápita (ver gráfico 2). Insiste la Cámara que en el caso de nuestro país el ritmo de

crecimiento de la presión fiscal en un periodo tan corto y en plena crisis económica ha supuesto un mayor

esfuerzo fiscal, y tomando en consideración la relación presión fiscal-renta per cápita, nuestro país ocupa

uno de los primeros lugares del «ranking» internacional.-La renta per cápita de España en 1979 era de

4.796 dolares, frente a 11.080 en Alemania, 9.025 en Francia, 10.552 en Suecia y 14.049 dólares per

cápita en Suiza. La realidad es que, desde 1978, España ha sido el país que ha tenido un mayor

crecimiento de ¡os ingresos fiscales y cotizaciones sociales y debe «pagar» esa presión fiscal con esas di-

ferencias de renta indicadas.

23 mayo 1983 / VII

ABC ECONÓMICO

AHORRO/INVERSIÓN

Precisamente una de las causas que se alegan para explicar la aparición de la «economía oculta» que

emplea clandestinamente entre un 10 y un 25 por 100 de la población activa española es el rápido

aumento de la presión fiscal en los últimos años. Los impuestos hartan inviables esas «empresas

sumergidas» que en cambio son rentables si no tienen que pasar por la ventanilla de Hacienda.

Joaquín Trigo Pórtela y Carmen Vázquez Arango han presentado en este sentido un completo trabajo a

las recientes jornadas organizadas por el PSOE sobré la economía oculta, en el que se mencionan

crecimientos anuales acumulativos del 21,38 por 100 para la presión fiscal y del 23,61 por 100 para el

coste de la Seguridad Social en la última década.

De poco sirven las comparaciones internacionales que evalúen la presión fiscal como porcentaje de)

Producto Interior Bruto (es decir, como la proporción que de la riqueza generada en un país cada año se

llevan los impuestos). El problema no es tanto esa magnitud en sí, sino su crecimiento a to largo del

tiempo. La conclusión para el contribuyente individual -es que, pese a baremos internacionales que sitúan

en niveles bajos la presión fiscal en España, el hecho importante es que ha crecido con demasiada rapidez

en tos años recientes.

Factores que agravan la carga

En el plano individual —bolsillo a boIsillo— señala el estudio de tos dos economistas citados, la

evidencia de la carga de la presión fiscal y de la Seguridad Social viene dada en primer lugar por la

recomposición de) sistema tributario que da un peso creciente a tos impuestos directos, que representaban

en 1970 el 32 por 100 de la recaudación, y en 1980 ya superan el 50 por 100, sin qué disminuyan

paralelamente tos impuestos indirectos. En segundo lugar, progresivamente se ven sometidas más y más a

este impuesto y de tos 303.880 «contribuyentes oficiales» de 1970 se pasa a los más de seis millones en

1982. En tercer lugar, la revisión anual de los tipos impositivos sobre los que se paga a Hacienda hace que

la carga sea creciente incluso si se obtienen rentas reales constantes. En cuarto y último lugar, aunque los

aumentos de renta sufren penalización puede observarse que los niveles más bajos de ingresos son

también duramente castigados. En el cuadro 2 se señala, a modo dé ejemplo, la evolución en porcentaje

de lo que paga a Hacienda un contribuyente-tipo (soltero y con rentas exclusivamente de trabajo) en los

últimos doce años.

 

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