Autor: Sánchez Pinilla, Federico. 
 Ahorro/Inversión. 
 Renta y Bolsa: suscripción, compra, venta, herencia, derechos, índices de actualización...     
 
 ABC.    23/05/1983.  Página: 58. Páginas: 1. Párrafos: 24. 

ABC ECONÓMICO

23 mayo 1983 / VIII

AHORRO/INVERSIÓN

Renta y Bolsa: Suscripción, compra, venta, herencia, derechos, índices de actualización...

Al igual que ocurre en la enajenación de cualquier clase de bienes, si se transmiten acciones puede existir

un incremento o una disminución de patrimonio, según el valor de enajenación sea o no superior al de

adquisición. El modo de determinar el incremento se puede expresar gráficamente diciendo que el valor

de enajenación menos el valor de adquisición es igual al incremento o disminución. Todo estriba en

conocer cuáles son estos valores que se comparan. Si bien el valor de ¡a enajenación no plantea mayores

problemas, la exacta cuantificación del valor de adquisición puede ser tarea difícil por la variedad de

situaciones que pueden plantearse.

El Reglamento se refiere continuamente al «coste medio de adquisición», por lo que previamente hemos

de declarar en qué consiste:

En la venta parcial de títulos homogéneos, es indiferente que ef contribuyente conozca con exactitud las

acciones que vende y el precio en que se compraron. Ha de atender a su coste medio, el cual se obtiene

dividiendo el coste total de ellas entre el número de las poseídas en el momento de la enajenación.

Una persona con 2.000 acciones del Banco X, adquiridas la mitad en 1979, por 400.000 pesetas y (a otra

mitad en 1981 en 200.000 pesetas, sí vende una parte de ellas, aunque sepa de modo inequívoco de cuáles

se desprende (por ejemplo, por tenerlas depositadas en Bancos distintos) tendrá que considerar como

coste de adquisición el medio de. todas ellas. (300 pesetas cada una, en este caso.)

Para determinar el coste medio es necesario antes calcular al coste total de los títulos poseídos, emitidos

por una misma entidad, con igual nominal y derechos. Veamos cuáles son las partidas que configuran el

coste:

En caso de suscripción de nuevas acciones, su coste está formado por la cantidad efectivamente

desembolsada a favor de la sociedad emisora de los títulos. Ademas, hemos de distinguir dos supuestos:

a) Si a la ampliación de capital acude una persona qué aún no tiene la cualidad de accionista,

previamente necesitará comprar derechos de suscripción preferente. Su inversión total estará por el

importe de los derechos adquiridos y por la suma entregada a la sociedad.

b) Si la suscripción la realiza un antiguo accionista con derechos suficientes para participar en la

ampliación de capital, no ha de adquirir estos cupones y, por tanto, sólo considerará como inversiones las

cantidades pagadas a la entidad emisora.

En el supuesto de compra de acciones ya vigentes, su coste coincide con el precio pagado por ellas.

Como .precaución para evitar fraudes, está establecido que tratándose de acciones que cotizan en Bolsa,

el precio de adquisición se fijará de acuerdo con la cotización en la fecha de cotización, independiente del

que se. hiciera figurar en la póliza;´ Al tratar del valor de enajenación explicamos el alcance limitado de

esta cautela.

• SI los títulos se adquirieron por herencia o donación se estimará como coste el valor que se determinase

a efectos del Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones o, dicho de otro modo, el que fijó la oficina

liquidadora de dicho impuesto.

• En todos los casos hay que adicionar el importe de tos gastos ocasionados por la compra de los títulos

que hayan corrido a cargo del adquirente. Entré éstos recordamos el impuesto sobre Trasmisiones

Patrimoniales, los honorarios del agente, la comisión del Banco y ef Impuesto General sobre e) Tráfico de

las Empresas que grava esa comisión.

• Tratándose de acciones total o parcialmente liberadas, es decir, entregadas gratis o por un precio Inferior

al nominal que tienen, su coste coincidirá con lo efectivamente satisfecho. Pero este tema merece una

rúbrica separada.

Tratamientos de las acciones liberadas

Cuando se entregan acciones liberadas con cargo a reservas, el socio en realidad no se enriquece en nada,

pues el mayor valor de las nuevas acciones se compensa con ef descenso automático de valor de las

antiguas. Por ello, la entrega de acciones liberadas no constituye objeto de gravamen para el socio. Sus

efectos se manifestarán más adelante, con ocasión de la venta. Corrió se recibieron gratis, aumentó el

número de títulos, pero disminuyó su valor unitario. Al vender algunos de ellos, el Incremento será mayor

o la disminución menor.

Las acciones pueden ser liberadas en su totalidad o en. una parte. En el primer caso nada paga el socio y

nulo es su coste. En el segundo,. su coste será lo efectivamente pagado. Naturalmente si antes hubo de

adquirir los derechos de suscripción, los adicionará para el cálculo.

El sistema expuesto es él general en materia de acciones liberadas y el único para las emitidas desde

1982, pero hay que hacer ciertas salvedades:

a) Acciones liberadas antes de 1979, con cargo a reservas voluntarias.

En el Impuesto sobre las Rentas del Capital, derogado desde el 31 de diciembre de 1978, la entrega de

acciones liberales con cargo a reservas constituía un hecho imponible, gravado al 15 por 100. De tomar

hoy como coste de adquisición sólo lo efectivamente satisfecho en su día, resultarían gravadas dos veces:

por ese Impuesto antes y por el de la Renta ahora. Para evitar esto, el entonces suscriptor de estas

acciones tomará por coste de adquisición el importe de la base imponible, que en el momento del acuerdo

se señaló en el suprimido. Impuesto. Esa base imponible era el resultado de elevar al íntegro el valor

nominal del título, lo que se hizo entonces, y procede realizar ahora, mediante la aplicación de la

siguiente fórmula:

Valor nominal x 100

Coste de adquisición -----------100-15-----------

b) Acciones liberadas antes de 1979 con cargo a la Cuenta de Regularización, Parecidos argumentos a

tos anteriores se pueden emplear tratándose de acciones entregadas con cargo a las Cuentas de

Regularización de Balances Por eso se reconoció que estas acciones tendrían como coste lo

efectivamente desembolsado más el nominal de la parte liberada. Así, si se entregaba una acción de

1.000 pesetas exigiendo a cambio sólo 700 pesetas, el coste para el suscriptor sería 1.000 y no 700.

Aquf el coste es el nominal estricto más, en su caso, el importe de los gastos y de los derechos

necesarios pagados, pero sin elevar al Integro el nominal déla parte liberada.

Este benéfico efecto sólo lo disfrutan ya las acciones emitidas en base a acuerdos anteñores al 1 de enero

de 1979.

Cuando se compran derechos como medio de adquirir acciones, su importe se suma para reconocer la

inversión. Pensemos ahora en que más adelante el tenedor de los títulos decide no ir a las futuras

ampliaciones, vendiendo sus derechos. En ese caso, la suma de las partidas antes examinadas se reducirá

en el importe de la venta de esos derechos. La venta de estos derechos de suscripción preferente no

constituye renta para el sujeto. Su efecto en el Impuesto se manifiesta de modo indirecto pero igualmente

eficaz, minorando el coste de adquisición de tos títulos, con lo que se aumenta el futuro incremento.

La ley de Impuestos pretendió gravar tos incrementos generales a partir de 1979, por lo que permitió a los

contribuyentes actualizar el valor de los bienes a los precios de mercado de 31 de diciembre de 1978. Las

acciones, como cualquier otro elemento patrimonial, tuvieron esta oportunidad, aunque es cierto que,

como norma general, las que cotizaban en Bolsa tenían en 1978 una valoración inferior a la de años

anteriores.

Las dificultades prácticas para calcular el coste medio de una cartera de cierta antigüedad son grandes.

Por ello, muchos contribuyentes, para medir el incremento de las enajenaciones realizadas en 1982, han

optado por partir del valor declarado en 1978, aunque este proceder les perjudique. Esta decisión es

plenamente correcta fiscalmente y, a veces, inevitable.

El cálculo del coste de adquisición se completa aplicando el coeficiente 1,308 a los valores resultantes

según los criterios descritos más arriba. Es decir, que tras los cálculos expuestos, al importe resultante se

le aplica ese coeficiente. Naturalmente a las adquisiciones posteriores al 1 de enero de 1979 se les

aplicará el porcentaje proporcionadamente al tiempo transcurrido hasta el 1 de enero de 1982.

Tratándose de títulos cotizados en Bolsa, se tomará como valor de enajenación el de cotización en Bolsa.

Esta prescripción no significa que la persona que vende las acciones en Bolsa tenga que buscar el valor

medio de cotización del día, ya que es perfectamente válida la cantidad por la que haya efectuado la

transacíón. Trata simplemente de impedir se estimen unos precios distintos a los dé te Bolsa, si la

transación se efectuó fuera de ella.

Federico SÁNCHEZ PINILLA

 

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