Autor: Matías, Gustavo. 
 Los ingresos serán por primera vez insuficientes para pagar los gastos no destinados a inversión. 
 Los Presupuestos de 1982 acentúan la regresividad fiscal     
 
 El País.    30/10/1981.  Páginas: 1. Párrafos: 10. 

Los Presupuestos de 1982 acentúan la regresividad fiscal

GUSTAVO MATÍAS

Los ingresos fiscales esperados para el próximo año crecerán entre siete y diez puntos por encima de la

inflación, según procedan de impuestos directos o indirectos. El aumento de la presión fiscal será menor

que en 1980 y 1981, pero los críticos del presupuesto recuerdan que ya su avance en ambos ejercicios fue,

como en 1978, muy grande. Pese a todo, la recaudación fiscal se queda corta a la hora de cubrir incluso

los gastos no destinados a inversión, que son pagados cada vez más por el trabajo y e] consumo.

En efecto, el presupuesto de ingresos fiscales para 1982 ofrece la novedad inusitada hasta ahora, de que

será insuficiente para atender los gastos que no financian inversión (personal, gastos corrientes y

transferencias, sobre todo). Los 825.000 millones de pesetas calculados para inversiones públicas se

acercan, por primera vez en la historia presupuestaria española, al déficit esperado para todas las

administraciones públicas.

Segundo año de regresividad

Ello ocurre precisamente cuando, estiradas las posibilidades de aumento de los impuestos directos durante

tres años de reforma fiscal, en 1981 adquirieron protagonismo los indirectos, para mantenerlo de nuevo en

el próximo ejercicio. Los 0,60 puntos en que, por otra parte, se quiere aumentar la presión fiscal (valor de

los ingresos totales sobre Producto interior Bruto) situarán esta magnitud en el 14,04, casi 2,9% sobre el

nivel de 1977.

Los impuestos directos presupuestados para 1982 (es decir, los procedentes de la renta o riqueza) crecerán

e\ 22,5% (hasta 1,14 billones de pesetas), manteniéndose por tercer año consecutivo en valores superiores

al 20%. El incremento de los impuestos directos, que llegó a su cota máxima de los últimos años en 1980.

cuando fue del 28,1%, será ahora del 18,2% (hasta 1,26 billones de pesetas), casi punto y medio superior

al del ejercicio anterior.

Así, los impuestos indirectos, cuya participación en el tota! de ingresos ha sido decreciente durante

lustros, ahora pasarán de representar el 39,1% estimado para 1981 al 39,6% de todos los ingresos. La

cobertura de los directos había seguido una trayectoria contraria y descenderá del 44,5% al 44%. De esta

forma, los directos serán un 10,9% más que los indirectos, porcentaje lejano al 17,8% que alcanzaron en

1980, año a partir del cual terminó la progresividad, entendida como aumento de los directos sobre los

indirectos, pues al siguiente hubo una regresión de cuatro puntos.

Lo que pagan trabajo y capital

fistos datos apuntan que en 1981 y 1982 se mantendrá el avance de los ingresos procedentes de la renta y

el patrimonio, frente a los ligados a! capital y a la producción e importación. La presión de los primeros

ha pasado entre 1978 y 1980, según datos del Banco de España, del 5,5% al 6,8% del Producto Interior

Bruto, debido casi exclusivamente a las rentas de las familias (del 3,2% al 4,4%), y dentro de ellas a las

retenciones por trabajo y a la cuota diferencial, que pasaron del 2,7% al 3,3% en un caso, y del 0,2% al

O,7% del Producto Interior Bruto en otro. En los mismos tres arios, la presión de los impuestos ligados al

capital no ha variado (0,2% del PIB), como tampoco la soportada por la producción e importación (6,1%).

Las previsiones de Hacienda para 1982 consolidan la tendencia de los últimos años en ¡o que respecta a

impuestos directos. Los de la renta, que cubrieron el 96,3% de todos los directos en 1980, pueden

alcanzar en e! presente el 96,6%, para situarse al terminar el próximo en el 96,7%. Dentro de ellos, los

correspondientes a la renta de las sociedades, situados en el 21,3% del tota! del subgrupo en 1978,

cubrieron el año pasado 19,8 de los citados 96,3 puntos, bajarán durante el presente a 19,5% y en el

próximo a 18,8%. Una evolución similar registran los impuestos sobre el capital, que representaban en

1978 el 3,7% de los directos, se cifraron el año pasado en el 3,6%, bajarán durante el presente al 3,4% y

quedarán el próximo en el 3,5%.

Si no se confirma este otro tipo de regresividad para los impuestos ligados a la producción en 1982 será

por las mayores tasas de crecimiento previstas en el impuesto sobre el tráfico de empresas y el monopolio

de petróleos, en los que no se cuentan a tales efectos ¡a desgravación fiscal a ía exportación (los 175.000

millones de pesetas estimados en tráfico de empresas para 1981 son líquidos, después de restar unos

97.000 millones por desgravación). El aumento fijado para el ITE se debe a razones de su acomodación al

futuro impuesto sobre el valor añadido, con vistas a lo cual ya en 1981 se espera que crezca un 64,1%

sobre 1980, en que el incremento fue del 9,3% sobre 1979.

El Banco de España, primer contribuyente

Junto a los impuestos directos e indirectos, cuyas estimaciones de recaudación para 1981 y 1982 aparecen

en ei cuadro adjunto, el presupuesto de ingresos del Estado lo completan otros seis capítulos, que suponen

un 16,4% de! mismo, cifrado en 2,8 billones de pesetas (un 20,8% superior a la estimación para 1981).

La mitad de dicho porcentaje procede de las tasas, que crecerán el 22% sobre 1981, hasta situarse en

213.500 millones de pesetas. Otro 6% corresponde a los ingresos patrimoniales (dividendos y

participaciones en beneficios de empresas públicas), que aumentarán el 20,9% (hasta 169.846 millones de

pesetas). Casi la totalidad de esta última cifra se obtiene de los resultados del Banco de España, que

pagará este año casi 120.000 millones de pesetas, y el próximo, algo más de 150.000 millones.

 

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