Autor: Franco Oliván, Juan Antonio. 
   Agenda de preocupaciones     
 
 ABC.    17/01/1982.  Página: 38. Páginas: 1. Párrafos: 12. 

DOMINGO 17-1-82

Agenda de preocupaciones

Tarifas eléctricas, CEE, salario mínimo, Polonia, UCD, billetes de cinco mil más pequeños

(porque se los ha comido la inflación), baja del 10 por 100 en la venta de automóviles, OTAN,

precios, lluvia y embalses ya al 50 por 100, costes financieros, PSOE, rebajas, convenios,

Gibraltar, crédito, déficit, seguridad social, secuestros, tipos de interés, agricultores más

satisfechos, 23-F, disgustos pesqueros, ANE, deuda a corto plazo, cambios en la cúspide

militar, «boom» turístico, AP, Mundial de Fútbol, definición política de empresarios, dividendos,

síndrome tóxico, Mitterrand, paro, impuestos, ganadería tocada, autonomías, Thatcher,

reconversiones, inversión, PCE, precios agrarios, Reagan, caída del oro, elecciones andaluzas,

plan energético... Esté es el caleidoscopio enloquecido de hoy mismo, a dieciséis días del

comienzo del año 1982. Pros y contras más o menos, suma algebraica que políticos,

empresarios y consumidores debemos poner en orden y que a estas alturas sólo la esperanza

—y la Bolsa, por ahora— intuye y valora con signo positivo.

ACUERDOS INTELIGENTES

Política y economía cada vez más interre-lacionados, en suma. Por eso no tiene nada de

extraño .que el presidente de los empresarios madrileños y vicepresidente .de dé la CEOE,

José Antonio Segurado, haya elaborado esta semana el cuerpo de doctrina política en el que

se va a mover la actividad económica empresarial. Doctrina y acciones concretas: «No

comprendería nunca que ante las próximas elecciones generales no se produjesen acuerdos

inteligentes que permitiesen ofrecer, mediante tal vez fórmulas distintas circunscripciones

distintas,´una posibilidad de competir con posibilidades de triunfo, limpia y democráticamente,,

con la otra opción que, lógicamente, será la que encarne el PSOE». Se refería, naturalmente, a

la necesidad de un cambio a la derecha con una solución liberal-conservadora, rechazando la

tentación de un Gobierno de coalición centro-socialista porque sería una «burla a tos votantes

de ambos partidos que votaron diferentes modelos de sociedad».

«Sería poco inteligente ignorar el profundo desgaste y deterioro que seis años de poder han

significado -para el partido que ha formado los sucesivos Gobiernos, de forma exclusiva.» «Los

responsables máximos de) partido minoritario son personas valiosas, inteligentes y con

capacidad de análisis. No pueden desconocer el fenómeno que todos hemos observado en las

últimas elecciones dei mundo occidental: el profundo deseo de cambio de los electores ante la

gran dificultad que tienen los Gobiernos para resolver los problemas en plena crisis

internacional y económica.»

«NO SEREMOS NEUTRALES»

«Hemos decidido —añadió— no ser neutrales ante las opciones de signo marxista que

defienden un modelo de sociedad radicalmente distinto, al estar basado en la planificación, las

nacionalizaciones y la presencia omnipotente y creciente del Estado.»

Una conferencia, con ministros y ex ministros, que es ya libro de cabecera de los empresarios y

que Abril Martorell calificó de «bien construida y bien trabada». En ella apareció un Segurado

firme, pero moderado. Sensación que se acentuaría en el coloquio. («Aunque vengo

manteniendo lo mismo en los últimos cuatro años, he aprendido mucho desde el Palacio de

Deportes en 1977.») Los «acuerdos inteligentes» propuestos encuentran buena acogida entre

los asisentes, pero en especial en Alfonso Osorio que los defiende con ardor. Abril Martorell

escucha sin mover un músculo. («Estoy aquí como amigo personal.» «Somos buenos amigos,

dice Segurado,, tras un comienzo difícil a base de decir siempre no a las peticiones

empresariales.») Y sólo interviene para rebatir con datos la acusación de que a partir del 79

hubo parálisis económica por indefinición ideológica en UCD.

RECAUDAR A TOPE

Entre las reflexiones económicas del vicepresidente de la CEOE ocupó lugar destacado el

ataque frontal al déficit conjunto del sector público con el consiguiente «crowding out» del

sector privado. No participa de esta opinión, desde luego, el ministro de Hacienda, García

Anoyeros, para quien el presupuesto refleja la crisis económica y el déficit es su consecuencia

directa, la razón de las transferencias de solidaridad. Está convencido de que no será posible

eliminar o disminuir el déficit mientras no sé gane el pulso a la crisis y ello con la condición de

que se aplique una buena política económica.

El ministro ha presentado una pronta y completa liquidación monetaria del sector público en

1981. El déficit global será del orden de los 700.000 millones de pesetas, y el del Estado

524.000 millones. Llama la atención el total cumplimiento de las previsiones de recaudación

que ha aumentado un 22,7 por 100, lo que quiere decir que la presión fiscal llega ya al 13, 43

por 100 del PÍB y que se ha incrementado en 0,7 por 100 en 1981, tras un 0,9 en 1980. Este

año el aumento previsto es del 0,6 por 100. Teniendo en cuenta la situación de crisis y apuros

empresariales hay que suponer que estos aumentos no provienen tanto de una mayor base

tributaria cuanto de una acción inspectora más intensa.

En el Impuesto sobre la Renta concreta-, mente, la recaudación se ha incrementado en un 20,1

por 100, hasta alcanzar los 775.834 millones, nada menos, mientras que en el de

Sociedades, el aumento ha sido del 10,4, inferior en casi ocho puntos a las previsiones que se

hicieron en enero de 1981. La crisis tiene la culpa. Aunque ello no cuenta para ei Impuesto de

Tráfico de Empresas que ha recaudado un 75 por 100 más que en 1980. García Añoveros ha

dicho también que la financiación del déficit del Estado ha mejorado sustancialmente respecto

a 1980.

Y es aquí donde surge la manzana de la discordia. Aun con todas las mejoras que se quiera,

Hacienda está buscando un coste menor de esa financiación y nuevos instrumentos. La deuda

a corto plazo para ser suscrita por los particulares está ya a punto .de caramelo. Y para

digeriría nada mejor que una comida servida en. el Banco de España. Hay un lógico temor a los

estragos que este tipo dé emisión puede hacer, en los depósitos de las entidades de crédito, de

ahí que, una vez admitida y aceptada, se trata de ajustar, al máximo, los tipos de interés y fa

cuantía unitaria del título, lo más bajo posible aquellos y la mayor cantidad de ceros en éste. En

la misma mesa del Banco emisor los presidentes de los grandes Bancos españoles analizaron

las posibilidades reales que ofrece e! estreno de la libertad de repartir dividendo sin la cortapisa

de la ley Larranz que los limitaba al 6 por 100 del capital y resevas. Las posiciones aquí son

claras: Los grandes y algunos más no tienen problemas de cuantía, pero también hay quien

quiere estirar más el brazo que la manga. La realidad es que alguna cuenta de beneficios

puede proporcionar disgustos si se tiene presente que la provisión acumulada para

insolvencias puede representar en estos momentos sólo el 50 por 100 de los deudores

morosos. De ahí la prudencia, aconsejada o impuesta, ai uso de la libertad cuando se puede

poner en peligro la solvencia y con ella la confianza del publico en el conjunto del sector.

CEE: RAPIDEZ Y SEGURIDAD

En el caleidoscopio, sin embargo, hay una figura que va tomando dimensión Creciente: la

Comunidad Económica Europea. En la Fundación para el Progreso y la Democracia se han

visto esta semana dos posturas interesantes: la de los negociadores que buscan la rapidez en

la seguridad (no se desean perturbaciones de campañas electorales) y la de los empresarios

que antes que una adhesión rápida desean una buena adhesión, es decir, no a cualquier

precio. Más que contradictorias se trata, en suma, de posiciones complementarias. El

presidente de la CEOE cree que es necesaria la firma lo antes posible, con la garantía de que

no vayamos a pagar un precio cierto a cambio de ninguna garantía real y no se cuente con

periodo uniforme de transición. Precisar las condiciones en una palabra.

Raimundo Bassols aportó datos elocuentes de la voluntad política manifestado por la CEE para

la adhesión de España: Durante 1981, el 7-lIl (después precisamente del 23-F) el Parlamento

Europeo pide aceleración de las negociaciones; el 16-llI, los ministros de Asuntos Exteriores

piden intensificación y Thom exige también aceleración; el 26-llI el Consejo Europeo habla dé la

necesidad de adelantar las negociaciones; el 3-VI, el Comité Mixto Parlamento Europeo señala

que las negociaciones deben terminar en 1982 para entrar en vigor la adhesión en 1984; el 23-

XXI una resolución del Parlamento Europeo pide terminar en 1982; el 27-XXI el Consejo

Europeo, en Londres, expresa su deseo de que se produzca la ampliación con España y

Portugal; 3-XII, otra vez la Comisión mixta citada insiste en la necesidad de que las

negociaciones concluyan en 1982. Parece claro que, hoy por hoy, lo que está sobre la mesa

son cuestiones estrictamente económicas y técnicas que habrá que negociar palmo a palmo

con uñas y dientes.—Juan Antonio FRANCO OLIVAN

 

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