Autor: Casas Pérez, José de las. 
   Se llamará Universidad     
 
 ABC.    30/05/1962.  Página: 63,64. Páginas: 2. Párrafos: 5. 

SE LLAMARA UNIVERSIDAD

Ayer fue inaugurada la exposición de trabajos presentados al concurso nacional de anteproyectos para la

Universidad Laboral de Madrid.

Bueno. Universidad se llamará, y con acierto, cuando se promulgue una Ley que lo disponga. A eso se

tiende. Hay que aceptar el hecho de que muchas actividades humanas, necesarias, que juzgamos

simplemente manuales, pueden y deben aspirar a un perfeccionamiento técnico, y al rango peculiar de los

estudios mayores. Pero el hombre, al menos por ahora, es lo de menos. Hoy por hoy, podríamos, más

rigurosamente, referirnos a una gran escuela, a un gran instituto público o a un hermoso centro docente,

con internados alegres para los trabajadores y sus hijos.

No para "los pobres" o "los infelices", porque los trabajadores españoles, desde el más humilde al más

elevado, no deben serlo, y Franco no quiere que sean una cosa ni la otra. Pronto se acabará,—se está

acabando ya, por fortuna—esa tendencia depresiva, cada vez menos generalizada, que liga el sacrificio de

los trabajadores por cuenta ajena a una oscura visión de angustias, apremios e insolubles necesidades

económicas. De cuanto en ese sentido pueda restar como cierto hay que salir, en un ambiente de orden y

de paz, sin dar tregua al empeño, a impulsos de un deber cristiano que a todos nos obliga, ya la

remuneración justa hay que unir la apertura de otras sendas, como estas de la cultura, que con tanta

eficacia se persiguen.

El caso es que Madrid tendrá su Universidad Laboral. Volvemos al nombre que todavía legalmente no

puede darse al admirable proyecto que entra ya en la realidad. Lo cierto es que en sus finalidades

educativas y formativas—integralmente formativas—perseguirá, dentro de sus distintas especializaciones,

objetivos similares a los que se logran en Gijón, Tarragona, Sevilla, Córdoba y Zamora, sedes de otras

tantas Universidades, y no sabemos si bajo la presión del tiempo se nos olvida, involuntariamente, alguna

otra. Hay una ventaja a favor de la de Madrid, y es que aquí su proyección será mayor porque es mayor el

censo obrero, y el mismo proyecto de edificación responde a esa circunstancia porque puede irse

ampliando sin hipertrofiar al órgano, ya que ello está previsto, y lo grave de las hipertrofias inanimadas

no radica en el aumento de los objetos, sino en la alteración de las fisonomías. El futuro centro podrá

crecer, hacerse mucho mayor, sin peligro de que sufran sus características originales.

En esta obra hay un reconocimiento del ministro de Trabajo a la noble categoría de Madrid. Hace

aproximadamente dos años coincidimos en Galicia con el señor Sanz Orrio. Fue a unos trece kilómetros

de La Coruña, donde funciona la residencia de huérfanas de pescadores "Carmen Polo de Franco".

Magnífica institución de la Mutualidad de Accidentes del Mar y del Trabajo, que ahora mismo recuerdo

con el alma prendida en un signo admirativo. Aquélla es una hermosa obra. Allí se celebró un almuerzo,

en el que uno era el último convidado. Pero esta condición de "último" en tantos terrenos no nos impidió,

acaso por no perder hábitos profesionales, preguntar, audazmente al Sr. Sanz Orrio, que presidía, si se

liaría pronto la Universidad Laboral de La Coruña. "Muy pronto", nos dijo. "Pero también hay que hacer

pronto—añadió— la de Madrid." No dijo más, pero su semblante se iluminó con un fulgor de ilusión.

Este Madrid, señor, cada día más grande, cada día más cómodo y alegre, debe estar, y lo está, en -el

corazón de un gobernante navarro. Escenario de triunfos y de fracasos, pueblo que rubrica esperanzas y

decepciones, con tantas características originales, Madrid se abre, con infinita generosidad, a todos los

españoles. Estamos ahora seguros, como si nos hallásemos todavía bajo el tibio sol de Galicia, que en la

intimidad de Sanz Orrio hay fiesta íntima porque la ocasión le ha permitido, con la ayuda del

Ayuntamiento madrileño, y la del Mutualismo laboral, realizar su ilusión de acelerar el establecimiento,

precisamente en Madrid, de un gran Centro de estudio y trabajo, que es como una forja encendida de

hombres nuevos para España.—José de las CASAS PÉREZ.

 

< Volver