Parlamentarios socialistas hacen balance del debate (I). 
 «El PSOE arriesgó demasiado con la moción de censura»     
 
 Diario 16.    12/06/1980.  Página: 5. Páginas: 1. Párrafos: 12. 

«El PSOE arriesgó demasiado con la moción de censura»

El PSOE arriesgó demasiado al decidir presentar en la tarde del 21 de mayo una moción de censura al

Gobierno. Esta es una de las más llamativas opiniones contenidas en el artículo elaborado por destacados

militantes «críticos» del PSOE y cuya publicación en exclusiva inicia hoy DIARIO 16. Es la primera vez

que 15 parlamentarios socialistas se aglutinan en torno a un documento para criticar públicamente una

trascendental decisión de la dirección de su partido.

La comisión ejecutiva federal del PSOE tomó una decisión harto arriesgada cuando decidió presentar la

moción de censura, cuyos efectos conviene examinar minuciosamente.

El debate se había iniciado en la tarde del 20 de mayo con un discurso de Adolfo Suárez, sobre los

propósitos del Gobierno, que causó general desaprobación en todos los grupos parlamentarios, salvo

UCD. Concluida su intervención, por la tribuna del hemiciclo empezaron a desfilar los portavoces de los

demás grupos, y uno tras otro formularon graves reparos, severas críticas, cuando no una cascada de

dicterios al Gobierno. Las réplicas de los ministros resultaban poco convincentes. El presidente del

Consejo encajaba silencioso aquel alud de desaprobaciones.

En la calle, la expectación era máxima. Por primera vez se retransmitía en directo e íntegramente un

debate parlamentario. Por la noche, millones de españoles permanecieron hasta altas horas de la

madrugada ante los televisores para contemplar la retransmisión en imagen diferida.

Al día siguiente, miércoles 21, le correspondió su turno al PSOE. Era sin duda la gran ocasión de

manifestar el radical desacuerdo de los socialistas con la política del Gobierno. Se contaba con la ventaja

de haber oído ya hablar a todos los demás grupos, salvo el partido del Gobierno. La técnica parlamentaria

del debate sobre una comunicación permite presentar, tras la primera ronda de intervenciones y réplicas,

sendas propuestas de resolución.

Esto es: Felipe González pudo plantear ese día ante el Congreso, y ante los millones de españoles que lo

escuchaban, la más enérgica denuncia y condena de la política del Gobierno, y haber presentado en el

debate del día siguiente una propuesta de resolución que contuviera las líneas maestras de los

planteamientos socialistas, que hubiera podido ser defendida por varios diputados socialistas.

Conveniencia de un voto de confianza

Una parte de los puntos de tal propuesta de resolución podía haberse negociado con otros grupos

parlamentarios, de suerte que algunos fuesen aprobados por el Congreso y otros quedaran como

propuestas para perfilar la imagen diferencial del PSOE.

Haber insistido durante ese trámite en la exigencia de que el nuevo Gabinete Suárez debía someterse a un

voto de confianza hubiera gozado de muchos apoyos por los más diversos sectores de la Cámara, y

hubiera producido el mismo efecto de aislar al suarismo.

Sin embargo, la comisión ejecutiva federal del PSOE prefirió en ese momento plantear el voto de censura.

Desde ese momento prácticamente quedó interrumpido el debate sobre la comunicación del Gobierno, y

se abría el complejo debate sobre la censura que, por exigencia del artículo 113 de la Constitución, viene

a ser un debate mixto de censura-investidura. Cualquier conocedor de la técnica parlamentaria advertía

que desde ese momento se había invertido la carga de la prueba, y de ser examinado Suárez, pasaba a ser

examinado el candidato a la jefatura del Gobierno.

Aun con todos los riesgos que ello comportaba el protagonismo del candidato F. González quedaba

asegurado para la segunda fase, así como la imagen de la alternativa o posible recambio.

Ahora bien, en el momento en que se presentaba la moción de censura, y la alternativa de González para

la presidencia del Consejo, algunos parlamentario socialistas nos preguntábamos con íntima

preocupación: ¿Estaba redactado en esos momentos un programa de gobierno actualizado para solicitar la

investidura? ¿Existían previsiones sobre la composición de un hipotético Gobierno? ¿Se habían hecho las

consultas con otros partidos, o al menos se había establecido una tabla sistemática de conjeturas que

fijasen la correlación debida entre las líneas maestras del programa y el tipo de apoyos precisos para

formar una nueva mayoría? ¿Se habían llevado a cabo las consultas internas al partido para dar un paso de

ese alcance? ¿Se había escuchado la opinión de UGT sobre todos esos puntos, puesto que los efectos

alcanzarían a la sindical hermana? Es una lástima no pertenecer a la comisión ejecutiva federal para

conocer las respues a a tan serias interrogantes. Acaso no sepamos nunca las respuestas, ni si había

respuestas.

El comité federal del partido, órgano máximo entre congreso y congreso, se reunía al domingo siguiente,

día 25. Coincidencia casual, pues no olvidemos que el gran debate parlamentario estuvo previsto para el

día 13 y se aplazó una semana por la reciente asistencia de Suárez a los funerales del mariscal Tito. Cual

es obvio, el comité federal ratificó la decisión tomada, y fue muy breve la reunión. Había que poner a

punto el programa de gobierno, cuyo texto no conoció el comité federal. Una vez más las situaciones de

hecho se imponían al margen de las deliberaciones.

Relación de los firmantes, por orden alfabético: Francisco Bustelo, Euse-bio Cano, Pablo Castellano, Juan

Manuel Cuadrado, José García Ladrón de Guevara, Luis Gómez Llórente, Francisco González Amadlos,

Joaquín Martínez Bjorkman, Joaquín Navarro, Joan Pastor, Javier Paulino, Avelino Pérez, Manuel

Sánchez Ayuso, Antonio Torres Salvador y Jerónimo Saavedra.

 

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