Autor: Páez, Cristóbal. 
   La olvidada economía     
 
 Arriba.    22/12/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 7. 

OBSERVATORIO LA OLVIDADA ECONOMÍA

El balance de los pesultados económicos de) año 1976 no puede^ser más precario y alarmante por cuanto,

que los fuertes desequilibrios registrados füpotecan, en opinión del profesor Fuentes Quintana, las

perspectivas del próximo año. ¿raies desequilibrios son en síntesis tos sjgdlentes: la elevada tasa de

inflación que, en términos del coste de ¡a vida, se situará cerca del 20 por 100; el enorme déficit de la

balanza de pagos que alcanzará, seguramente, los cuatro mil trescientos millones de dólares por cuenta

corriente, y, por último, el creciente desempleo.

El cambio político en este país ha sido recibido con holganzas desordenadas. La fiebre huelguística se ha

contagiado de unos sectores productivos a otros, no siempre por motivaciones laborales, sino por

pretextos políticos. Hasta finales de noviembre se han perdido —observa el señor Conde Bandrés—

cientos de millones de horas de trabajo; los trabajadores han dejado de percibir por esta razón siete mij

quinientos millones de pesetas y la producción no realizada asciende a dieciocho mil millones. «Debemos

hacer una llamada a la responsabilidad—sugiere el presidente del Consejo Nacional de Empresarios—

para Iwber una tregua. (...) Un pacto social es ese en estos momentos, pero siempre proplci, ana ina-yor

austeridad que partiera de tóW* los .niveles sociales.»

Para hoy, miércoles, se anuncia un comunicado conjunto de los economistas Fuentes Quintana. Alcaide,

Alvarez Rendueles, Fernández Ordóñez y Cerón, exponiendo la situación crítica de nuestra economía y

planteando sus posibles salidas. Estiman tales expertos que si no se adoptan soluciones, antes de tres

meses la crisis podría llegar a un punto cercano a la bancarrota.

Los grupos políticos, en general, están ofreciendo a la Nación un ejemplo pobrísimo y lastimoso de sus

particulares modos de entender el bien general.

Con tal cantidad de ruedas dse Prensa, declaraciones, presentaciones de libritos, artículos personales,

conferencias, discursitos de sobremesa, cuadernitos para la promoción de líderes, etc., España está

recibiendo una ducha copiosa e interminable de palabras y consignas para todos ;ios gustos. Estamos en

días de simulación, dilapidación de energías, camarillas de tres al cuarto, reparto de credenciales

democráticas, tertulias de amiguetes con pujos de alta representación y «n sinfín de cosas y actitudes

pintorescas que, al ser pasadas por las urnas, quedarán convertidas en grandes montones de ceniza.

Se echan de menos voces responsables que adviertan al país el momento peligroso en que vive a causa dei

profundo deterioro de la economía. Justo es señalar las excepciones. Por eso, no podemos silenciar los

avisos y las alertas de ios señores Ruiz-Giménez y Tierno Galván, entre otros, conscientes de la necesidad

de una negociación económica anterior a las elecciones generales. Si los grupos políticos desean, como

parece, disponer de un tiempo suficiente para concurrir ordenada y organizadamente a los comicios,

deberán prepararse para asumir responsabilidades en un pacto con el Gobierno. De lo contrario habría que

adelantar sin contemplaciones el momento electoral, a fin de poner inmediatamente en marcha un

conjunto de medidas económicas con el respaldo popular.

A tres meses vista, e! país estará tocando la bancarrota de su economía, advierten los economistas. Así,

pues, no caben dilaciones ni vacilaciones. A los medios de comunicación social, y, muy especialmente a

la Televisión, les corresponde el papel de hacer saber a tos españoles el duro aprieto en que viven. Hasta

que la opinión pública no llegue a los parlamentos, éstos continuarán estando donde están hoy: en las

áreas informativas. Deber de ella es servir puntualmente, verazmente, sin paliativos, la desnuda realidad

del presente económico nacional y su condicionamiento del futuro inmediato.

Cristóbal PAEZ

 

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