Difícil y áspera perspectiva económica para 1977     
 
 Ya.    31/12/1976.  Página: 7-8. Páginas: 2. Párrafos: 24. 

DIFÍCIL Y ASPERA PERSPECTIVA ECONÓMICA PARA 1977

No ha sido un buen año el de 76 para la economía española. Á la hora de resumir en una apretada síntesis

sus principales . características e* mejor recurrir a las cifras, a los puros datos numéricos, que no a los

adjetivos. Vale más subrayar con datos esenciales el análisis de lo que el año ha sido y el conjunto de

problemas qué de la como herencia a 1977.

Producción

COINCIDEN la más de las opiniones, y las estadísticas oficiales, en qm, a pesar da todo, «e ha logrado

un incre--mentó productivo. Ha habido una mayor aportación de bienes y recursos para los españoles que,

a precios constantes, hubiera implicado un aumento real de un 2 por 100, aproximadamente; sin embargo,

dado el aumento de los precios y la mayor valoración monetaria de lo producido, esto ha supuesto en el

año un aumento nominal de la producción en un 18 por 100, aproximadamente.

Pasar de un incremento real d« un dos por 100 a uno puramente nominal del dieciocho, subraya, de una

parte, la poquedad de la mejoría; de la otra parte destaca las alteraciones que se producen en la economía

por las modificaciones de los precios y tí consiguiente alza del coste de la vida.

Como efecto de la primera cifra—el crecimiento real—, la economía no ha sido capaz d« absorber todos

los factores productivos existentes en el país y, en consecuencia, se ha infrautilizado el capital ya

existente, y «e ha formado menos ahorro y menos capital, con lo que la inversión ha sido inferior este año

a la de 1975: casi un billón y medio de pesetas fue la formación de capital bruto en 1975, y esa cifra se ha

reducido en unos cien mil millones, en menos, en 1976.

Pero aún más importante que esta menor formación de capital y este decrecimiento de la inversión ha sido

la menor absorción y utilización de elementos humanos en la producción, con los problemas sociales que

el desempleo ha planteado. Si en otros años el hecho de ´a emigración, estacional, temporal o definitiva,-

bastaba para regular las ofertas y las demandas en e! mercado interno de trabajo, en este año en que Eu-

ropa no ha absorbido apenas emigración española, y en que nos vuelven bastantes emigrantes, el

problema grave que se ha planteado a la economía e» el de paro forzoso, y éste es, quizás, el peor de los

problemas que1976 lega a 1977.

Discrepan las cifras oficiales de jas sindicales y de las estimaciones más o menos privadas, más o menos

técnicas, pero cabe afirmar que terminamos el año 1975 con un paro estimado que no alcanzaba las

cuatrocientas mil personas en desempleo, y que esta cifra ej muy de temer que se haya prácticamente

duplicado y ande rozando las ochocientas mil a finales de 1976, lo que podría significar de un 4 a un 5

por 100 de la población activa.

Claro está que, en este terreno y en este problema concreto del desempleo y el paro forzoso nos

movemos, desgraciadamente, en la incertidumbre, por la falta de flabilidad de las cifras con que el mismo

se registras en fas distintas estadísticas. Son muchas las personas que perciben el seguro de desempleo y,

sin embargo, se contratan como trabajadores en condiciones excepcionales y anormales, mediante cobros

a destajo, o por obra hecha, o en condiciones distintas a las exigidas en el contrato de trabajo; existen, por

otra parte, centenares de ofertas .dé rabajo en muchos sectores, insatisfechas, lo que prueba que el

fenómeno del ´desempleo rio es tan agudo ni se siente tan fuertemente como podría deducirse de esos

cientos de miles de personas inempleadas.

Aun cuando todos estos hechos, ciertos, inequívocos, aminoren la importancia y la regre-sividad sociales

del fenómeno, no hay duda que el crear nuevos puestos de empleo es una/ y quizás ´la principal, dé las

prioridades económicas en los próximos años.

Precios

A UN sin publicarse los datos definitivos del mes de diciembre, imposibles de conocer hasta mediados de

enero, sí puede afirmarse que el aumento da los precios ctl detalle que determinan básicamente el índice

del coste de la vida ha aumentado, en este año de 1976, en torno a un 20 por 100. Esta es una cifra

totalmente desgraciada, que sitúa a España entra los países europeos que peor han dominado sus

problema económicos internos; aun cuando sería fácil encontrar otros muchos en que el alza de los

precios ha «ido todavía mayor, basta este dato para considerar la gravedad del problema, y para no

consolarnos ni adormecernos con la ´generalidad del fenómeno y el mal da los demás.

Mientras en Europa, y concretamente en Jos países de la Comunidad, el promedio del alza de los precios

ha sido esto año de un 14 por 100, incluso en países que en años anteriores habían estado por encima del

20, y existen en Europa países, como Suiza, con estabilidad de precios, o como la Alemania Federal, con

un aumento tan sólo del 6 al 7 por 100, España no ha enderezado su situación. Esto quiere decir que el

problema es soluble, y que está muy necesitado , de solución, porque el alza de los precios influye

negativamente sobre aquellas clases sociales que no pueden defenderse de este fenómeno y empeora la

situación de los más pobres e indefensos; además, altera los hábitos, ios costumbres y las normas de

comportarse racionalmente en lo económico para los demás, y .produce una tal distorsión y anomalía en

el país, que se transforma en un gran problema político.

(Continúa en pág. sigte.)

Perspectiva económica para 1977

(Viene de la pág.. anterior)

Si la tasa de inflación continuara en España en 1977 al orden del 20 por 100, sería muy difícil que el

consumo real y el bienestar auténtico del país creciera verdaderamente, y faltaría así el estímulo más

importante para una expansión de la producción. Por eso este problema de la inflación y de los precios es

el central y básico en la situación económica, el que ha caracterizado más duramente el año 1976, y la

peor herencia que éste deja a 1977.

Un bloqueo de ios precios de los artículos de primera necesidad es tan sólo una medida transitoria;

equivale a ganar unos días o semanas de respiro, para montar una política que tiene que actuar de una

parte sobre los costes de producción, y, de otra parte, sobre la demanda global del país, que absorbe toda

esa misma producción la actuación sobre los costes de producción implica básicamente una política de

reordenación dé rentas y una política monetaria que permita la adecuación del factor capital, vía créditos,

a lo que sea considerado como más conveniente.

La ordenación de la demanda global del país implica su control indirecto a través de me didas de política

fiscal y monetaria y en cierta manera de la política presupuestaria, para encauzar el consumo público jun-

to con el privado, encaminando buena parte de los recursos existentes hacia la formación de capital y la

posible expansión de la producción sobre bases más sanas y firmes de las realizadas en años anteriores.

Cierto que todas estas cuestiones del nivel de costos de producción y del control de la inflación vienen

dominadas por un argumento internacional, del que es forzoso tratar tanto en esté sector como en el

siguiente, al hablar del comercio exterior y Iti balanza de pagos. Este factor es la elevación del precio del

petróleo, que se ha aumentado prácticamente en seis veces—un 600 por 100 de alza—desde el verano de

1973, con la incidencia sobre los costes de producción interna y sobre el comercio exterior.

Comercio exterior y balanza de pagos

Las aciones con el exterior, indispensables en todo país que no quiera mantenerse aislado del mundo,

entré otras razones porque esto es metafísicamente imposible, tienen una expresión elemental, una síntesis

de lo que el año ha sido, en el tipo de cambio, o sea, en la valoración o estimación que desde el extranjero

se hace de la unidad monetaria del país y, por consiguiente, de su capacidad y poder de compra.

Sometida al régimen general de fluctuación, la peseta experimentó a comienzos del año el trauma de un

brusco descenso en su cotización el pasado febrero y va a terminar el año con una depreciación ponderada

en función de los volúmenes del comercio exterior en torno a un 8 por 100, lo que ya indica una de las

principales cuestiones a afrontar el año próximo. A saber: un 20 por 100 de depreciación en el interior y

un 8 por 100 de depreciación frente al exterior, que es una diferencia cargada de problemas.

Pese a estas incertidumbres monetarias, lo cierto es qué el volumen de la relación de la economía

española con la mundial tiende a crecer y que el volumen de nuestras compras y ventas al extranjero va a

ser mayor este año que el pasado.

De un orden de casi diecisiete mil millones de dólares van a ser nuestras compras en el exterior, lo que

supone casi un billón doscientos mil millones de pesetas, y frente a esta ingente cifra unas exportaciones

de sólo ocho mil millones de dólares. Es decir, que el déficit de la balanza comercial puede este año estar

en torno a los nueve mil millones de dólares, y que con las exportaciones no llegamos a pagar ni siquiera

la mitad de lo que compramos en el exterior. Como las aportaciones positivas desde fuera a través de los

servicios, especialmente er turismo, y a través de las remesas de capital de los emigrantes* y de´otras

aportaciones jde recursos no saldan ni con mucho esa cifra, la balanza cíe pagos por cuenta corriente, por

operaciones diarias, tendrá unas pérdidas en este año del orden e los cuatro mil millones de dólares, que,

pese a los empréstitos exteriores y a las actividades financieras para corregirlas, habrán de implicar; una

pérdida neta de reservas tal que probablemente serán del .orden de unos mil millones de dólares.

Esta es una situación difícilmente prorrogable y frente a la que también el año 1976 ha acusado el

mantenimiento da las tendencias existentes ya desde años anteriores. No se ha conseguido enderezar de

modo significativo esta situación, por lo que ésta es otra de las herencias que de la próximo año, ya que

todo incremento de la actividad económica implicaría necesariamente un déficit comercial y de la balanza

de pagos y, por lo tanto, un empeoramiento de nuestra situación frente al extranjero.

En la medida en que España pierda reservas y se prolonga esta situación de desequilibrio exterior

empeora, su solvencia internacional y le será más difícil concertar préstamos y obtener recursos en leí

economía mundial para mejorar y enderezar la situación de la economía interna.

Evidentemente son muchos las causas que concurren .a esta situación; quizás una de ellas, la principal y

la que explica el déficit comercial casi en un 50 por 100, es el alza de los precios del petróleo. Aunque de

éste asunto se ha hablado ya "ad nauseam", es obligado insistir en la necesidad de introducir fuertes

economías en el consumo de carburantes y dé reducir el déficit de la balanza comercial española, en la

que este producto influye en cantidad significativa. Toda política de energía, amplia, completa, en la que

se consideren los posibles aprovisionamientos nacionales y las concesiones en las costas del

Mediterráneo, la mayor utilización de la energía hidráulica, el desarrollo de la energía"atómica y, sobre

todo, el ahorro en el´ consumo de gasolina, fue] y gasoil, son los datos básicos sobre los que tiene que

elaborarse una amplia política energética que permita el ahorro de centenares de millones de dólares en el

próximo año. Casi seguramente es Espa-

 

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