Autor: Dávila, Carlos. 
 En el debate del día 16. 
 El Gobierno pondrá el acento en los problemas económicos. Suárez, dispuesto a convencer en el Congreso     
 
 ABC.    14/09/1980.  Página: 1,5. Páginas: 2. Párrafos: 12. 

En el debate del día 16

El Gobierno pondrá el acento en los problemas económicos

MADRID (Carlos Dávila). Los expertos en «marketing» político hubieran querido que el discurso

que ef presidente ofrecerá a la consideración de propios y extraños en el Pleno del martes,

hubiera sido breve. Sin embargo, y a la postre, los máximos consejeros de Suárez en Ea

reciente crisis, apenas han podido limar de retóricas políticas una presentación larga que se

quedará en poco más de cincuenta minutos.

Durante casi una hora, pues, Suárez deberá convencer a un país expectante que seguirá el

debate por radio y televisión. Tendrá que demostrar que no sólo tiene un programa de

Gobierno coherente, sino que, además, cuenta con mayoría parlamentaria suficiente para

cumplirlo. La declaración presidencial tendrá pocas novedades. Suárez ha pedido a sus

asesores económicos salidas para la crisis y éstos, desde" los técnicos Fuentes Quintana (qué

sí pudo ser vicepresidente), y Rojo, hasta el ministro Rodríguez Sahagún, han redactado un

texto, al parecer comprensible «para millones de electores», que habla de austeridad, de

potenciación del ahorro público, de aumento de tes inversiones y de creación en tres años (este

Gobierno nace con vocación de resistencia en el Poder) de 600.000 puestos de trabajo.

LA ALTERNATIVA ECONOMÍCA

Se explica por esto, que e¡ Consejo de Ministros del viernes fuera tan desmesuradamente

largo. García Añoveros llevó a consideración de antiguos y nuevos responsables, un

anteproyecto que había anteriormente discutido con Suárez, y que se fundamenta,

precisamente, en el ahorro y la inversión. La ley, ya lista, se presentará en octubre a!

Parlamento y será la primera ocasión seria para convalidar la fuerza del nuevo Gobierno. El

Presupuesto es, según parece, liberalizador y se calzará con medidas de carácter fiscal qtte

serán desarrolladas posteriormente. La alternativa gubernamental a la crisis económica es

rigurosa y austera, pero esperanzadora. Suárez ha decidido utilizar casi treinta minutos en

explicar cuáles son los resortes de que dispone para salir del marasmo financiero que amenaza

ruina. Algunos observadores económicos que conocen, siquiera sea de forma superficial, el

programa, han asegurado que parece el único razonable que puede ofrecerse en estos mo-

mentos para devolver !a confianza al empresariado y, sobre todo, para frenar la irresistible

ascensión de! paro. En estas condiciones, es difícil que los socialistas puedan poner

demasiados obstáculos en este terreno a la opción centrista. Un destacado miembro del grupo

parlamentario socialista me aseguraba esta semana pasada: «Nosotros no podemos hostigar

sin tregua al Gobierno, porque las medidas que éste tome en economía, podrían ser las

nuestras.»

EN SEGUNDO LUGAR, LAS AUTONOMÍAS

Y es que, como aventuraba en una pasada crónica, un gran sector del PSOE, que no cree en la

«última, oportunidad» de Suárez, estaría dispuesto, llegada la ocasión, a propiciar una gran

coalición salvadora, una coalición de la que el presidente del Gobierno no quiere hablar, pero

que si pareciera alguna vez irremediable, asumiría, quizá, en programa similar al que ahora se

presenta a consideración del país.

Al margen, sin embargo, de estas especulaciones de política-ficción,. que no resultan sin

embargo improbables, el programa presidencial insistirá en el diseño del Estado autonómico

que Suárez ya dibujó en la moción de censura. La nueva concepción política de España, no tan

alejada del federalismo, es una de ¡as cuestiones más peliagudas que se le presentan a Martín

Villa, qué no tiene especial fe sn una configuración tan descentralizada coma la que UCD

ofreció de la mano del profesor García de Enterría. Las autonomías ya constituidas, y a las que

Suárez dedicará especial atención, urgen ahora rápidas transferencias, servicios y dotaciones

generosas. Los nuevos aliados del partido gubernamental, los convergentes de Pujol y. Roca,

vigilarán el cumplimiento de las promesas que se les han hecho en este capítulo. Pujol ya ha

precisado que no quiere mayores competencias, sino poderes y dinero. Este es el «quid» en

que se fundamenta el aspecto más sustancial de ios pactos entre los dos partidos.

Los catalanes, qué han debido vencer la resistencia en sus bases a un acuerdo con UCD, se

han lanzado a una vertiginosa ofensiva en su tierra para explicar los convenios. Roca en

Gerona, y Pujol en Lérida, han afirmado que apoyan un Gobierno fuerte, necesario para la

consolidación democrática y para la institucionalización de una Cataluña autonómica. Las

declaraciones de los dos políticos catalanes, modelos de buen sentido político, han sido, sin

embargo, escasamente festivas; la sensatez ha presidido todas las. palabras. Y es que, a mi

juicio, Convergencia ha aceptado los pactos por responsabilidad, no por gusto. Este es el

sentido que debe darse a ¡a tacañería expresiva de los ejecutivos catalanes.

ROCA CONTRA GUERRA

RoCa, por su parte, ha abierto su recóndita caja de los truenos para responder con dureza a las

declaraciones extemporáneas de Alfonso Guerra, que no oculta su dolor por el convenio entre

centristas y catalanes. Guerra, con un sentido del oportunismo político que le descalifica, ha

querido asustar sutilmente a posibles pusilánimes o inseguros con una frase Infeliz: «Los

militares deben estar muy alerta respecto a las autonomías.» Roca ha salido ai paso con

rotundidad y se tía limitado a responder con una afirmación más contundente que cualquier

arrebato dialéctico: «Antes de votar a Felipe González hay que discutir largamente.» Un

mazazo para el PSOE.

Decía al principio de esta crónica, , que Suárez no sólo tiene que ganar, tiene que convencer.

Asegurada la victoria, los dirigentes dé Centro han dedicado tiempo a estudiar diligentemente la

más adecuada táctica de persuasión porque, en definitiva, Suárez no buscará el martes apoyos

incondicionales que tiene pocos, aun en su partido; ni siquiera entusiasmos de coyuntura en

sus aliados de última hora; tampoco, fórmulas mágicas para convencer a los diputados

tránsfugas e independientes que ya tienen . decidido; su voto. Suárez tratará pasado mañana

de recuperar su carisma, de devolver a este país la confianza perdida en su persona. Su

auténtico triunfo no vendrá dado por el número de sufragios parlamentarios que obtenga, sino

por la aceptación que, en el futuro, obtenga su gestión al frente dé un Gobierno obligado a

enfrentarse con la construcción del Estado de las Autonomías en un contexto de crisis

económica.

LOS VOTOS DEL PNV

El presidente, sus. consejeros y ministros,. velan armas este fin de semana, dos días en lo que

han intentado e intentarán conseguir sus postreros apoyos. No parece fácil que los vascos,

o.ue ya se han sentado, con Martín Villa en la mesa de las transferencias, respalden con sus

«síes» a! Gobierno de UCD, y esto a pesar de las promesas y de .´as buenas intencione que

ahora sí existen, Por más que sean unas y .otras, e! grupo parla. mentario del PNV no

puede,volver a sus provincias ´habiendo favorecido descaradamente a Suárez. Sus bases no

entenderían tah jugoso sustento. Al PNV y al propio presidente, ¡es basta, por ahora, con la

presencia en el Parlamento y con una abstención, que es rnás voto afirmativo, que negativa

radical a compartir un programa.

FRAGA, POR LA MAYORÍA

Queda la incógnita Fraga. Dígase lo qua se diga, hasta última hora no habrá decisión termina!.

La clave de la ruptura de conversaciones puede estar en. el distinto análisis que de la realidad

política nacen UCD y Coalición, UOD no cree ahora en la formación de una mayoría

parlamentaria de fuerzas políticas afines como soporte de un Gobierno de amplío espectro.

Coalición Democrática, sí. Fraga Iribarne juzga indispensable una solución «a la francesa», que

propicie un Gobierno fuerte, de gran representación popular, apto para oponerse a la izquierda.

El líder de Alianza Popular lo dice muy claro: «Una fuerza política que recoja la mayoría natural

del país, una mayoría de gentes de paz y de orden, de moral y de familia, de trabajo y de

ahorro, de seriedad y sentido común.»

Una mayoría que UCD piensa artificial, que Suárez desdeña y que de aventurarse en el

horizonte español, radicalizaría, quizá, las posturas de la oposición, hasta conducirla a la

constitución de un bloque de resistencia antagónica

 

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