Autor: Campmany y Díez de Revenga, Jaime. 
   El Gobierno de transacción     
 
 ABC.    14/09/1980.  Página: 6-7. Páginas: 2. Párrafos: 8. 

Cuaderno del domingo

El Gobierno de transacción

%or Jaime CAMPMANY

Hay una noticia de profunda significación política que ha pasado, sin embargo, inadvertida a los

comentaristas más perspicaces, Menos mal que no ha escapado a mi agudeza y penetración. Una mujer

española tía dado a luz tres criaturas en sólo cinco minutos. Esta noticia insólita puede ser complementada

con un dalo estadístico igualmente significativo: ochenta y cuatro mil. niños tian nacido ert Madrid

durante el último año. Resulta curioso y reconfortante observar cómo el instinto social de la especie

humana atiende a satisfacer Jas nuevas y más perentorias necesidades del colectivo democrático

celtibérico. A pesar de te predicación abortista.de doña Cristina Almeida, de la pujanza de la planificación

familiar y del triunfo de los movimientos gay, algunas madres españolas se han aplicado a la tarea de

fabricar niños casi con la misma velocidad con que don Adolfo Suárez fabrica ex ministros. Los noventa

ministros de Franco durante los cuarenta años de dictadura se han convertido en los cincuenta y tantos

ministros de Suárez durante ios cuatro años de democracia. O sea, que hemos multiplicado por cinco el

índice de participación .política del pueblo español a nivel ministerial. Con razón est&mos asombrando al

mundo. Hay algunos españoles nostálgicos y recalcitrantes que se mantienen todavía alejados d© las

urnas, pero afortunadamente cada vez eón más los hispanodemócratas que acceden a las poltronas

ministeriales. Ahora, para marchar decididamente por la senda constitucional, todo consiste en lograr que

el número de los ex ministros supere el número délos abstencionistas. Nuestra vacilante democracia estará

definitivamente a salvo cuando el censo electoral coincida con la nómina de las grandes cruces de Carlos

III. Dentro de algunos años, solamente una.España podrá helar el corazón de los españolitos: la España de

ios escasos políticos que todavía persistan en la oposición o que todavía no hayan pasado de secretarios

de Estado. En ese momento, un país de subditos y de reprimidos políticos habrá quedado convertido en un

país de ciudadanos, de votantes, de contribuyentes y de ex ministros. El ejército de ex ministros acudirá

todos los años al Palacio de la Moncloa, y don Adolfo Suárez pronunciará, asomado al balcón principal,

la frase más histórica dé ía democracia A la.española: «Estos son mis poderes. Nadie podrá decirme en

justicia que no he ofrecido a los españoles seguridad de ser gobernados por ellos mismos.»

Además, dichosamente, e! número de ex ministros crece, no en progresión aritmética, sino en progresión

geométrica, con lo cual, dentro de ciento siete años, que es el plazo mínimo para el Gobierno de UCD, to-

dos los españoles mayores de cuatro años —que pronto será la mayoría de edad política— habrán sido ya

ministros .al*menos una vez, con la única condición de haberse afiliado al partido de Suárez. En ese

instante se habrá descubierto la fórmute para que UCD gobierne eternamente en este país, pues tendrá

asegurado el triunfo en todas las confrontaciones políticas bajo el lema electoral de «Cada ex ministro, un

voto». Y como ha quedado demostrado que los ex ministros pueden volver a ser ministros en cualquier

oportunidad, o antes, si espera moción de censura, parece garantizada la teai permanencia de los

defenestrados´ en el seno del Partido.

A don Fernando Abril le han dejado a la luna de Valencia

El único ser humano-centrista que abandonó e! partido cuando dejó el Ministerio fue don Manuel Clavero

Arévalo, pero ya se sabe qué el señor Clavero es un andaluz imprevisible y extravagante, y sólo ha

conseguido con su soberbia desviacionista ofrecer a los diputados de UCD un terrorífico ejemplo para el

escarmiento. Ya se conoce bien -el axioma histórico: Ni Roma paga traidores, ni Suárez vuelve a hacer

ministros a ios desertores de sus filas. Usted puede quedarse atónito, como don Marcelino Oreja, el

pequeño «kamikaze» guipuzcoano, a quien dejaron a medio, ensayar el discurso de la Conferencia de

Madrid; o puede quedarse estupefacto corno don Luís Gamir, a quien dejaron sin otro Ministerio que el

de las espumas mientras estaba sumergido en las clásicas, picaras y falaces aguas mediterráneas; p puede

verse presa de un ataque de risa nerviosa como parece haberle sucedido a don Fernando Abril cuando le

han dejado a la luna de Valencia. Pero usted, querido ex ministro, debe hacer de tripas corazón, y sentarse

al día siguiente en su escaño de diputado susurrando esa canción que ha puesto de moda no sé qué

cantante francés, cuyo nombre no recuerdo: «Podéis destrozar todo aquello qué veis, porque él, de un

soplo, lo vuelve a crear, como si nada, como si nada.» ¡Ah, y cuánto ´les falta a nuestros socialistas y a

otros ingenuos de ;la oposición política para conocer, aunque sea mínimamente, esa asignatura llamada

Adolfo Suárez! Primero los legaliza, tes gana el referéndum de la Reforma política, les hace entrar por la

senda constitucional, les hace pasar por el aro de la monarquía, ´los lleva al huerto de los pactos de la

Moncloa, los infla y ios aupa como alternativa, les destroza con un solo discurso en la televisión, íes gana

las elecciones y, ahora, cuando creen que lo tienen acorralado, herido y exhausto, después de la moción

de censura, sé les empina ae nuevo sobre una pirámide de ex ministros, casi con la misma fuerza con qué

Napoleón se empinó a la gloria sobre una pirámide d& muertos. Aquellos presuntos enemigos de Suárez,

que los socialistas buscaron en las filas del partido del propio presidente acosado, se los encuentran ahora

otra vez en el banco azul. Como-si nada, como si nada.

Don Adolfo Suárez ha dejado a la oposición sin posibilidad de seguir tirándoles los tejos a (os sectores

progresistas de UCD. Ha sido como la gota de agua que, hórada la roca, mucho más si la roca tiene voca-

ción de ministro, o sea, si ia roca es Roca Junyent, y se les ha ido del brazo de los nacionalistas catalanes.

-Hasta los vascos van a Volver al Parlmento para estar presentes, y quién sabe si votantes, en el festival

Suárez. Ha dejado a los socialistas condenados a la compañía de los comunistas, que ya les están

poniendo el jabón revolucionario para que salgan a la calle, y sin otros apoyos posibles que los del

islámico señor don Alejandro Rojas Marcos, con sus cuatro moros notables, y algunos ecos, voces o

gritos de los habitantes del Grupo Mixto. Y si no, que recurran a Fraga, de nuevo desterrado ,al limbo

parlamentario de-l «pega, pero abstente».

.

Así ias cosas, casi la única incógnita para la votación de confianza reside en io que vaya a hacer el señor

Clavero Arévalo: o seguir en la nube hasta 1983, o volver al redM como ej hijo pródigo. Y es que lo

normal es dejar el sillón del Ministerio de Cultura para irse al pazo y a la Xunía, a muñir el Estatuto

gallego y a esperar que llegue el verano como ha hecho don Pío Cabanillas, ex ministro de Franco, ex

ministro de Suárez, ministro de la transición, ministro de la transacción y siempre ministrable, porque en

este país, cuando se frota la lámpara política de Aladino, el primer genio que sale de ella es

indefectiblemente el genio de don Pío Cabanillas; también se puede dejar el Ministerio de Cultura para

irse a la «Maison du Caviar», en París de la Francia, como ha hecho don Ricardo de la Cierva, que le die-

ron un Ministerio como quien da un apartamento en la playa o una camisa «Lacoste» para que viva un

sueño de verano, quizá porque no conviene que en este país haya alguien que se aficione demasiado a ma-

nejar la cultura, que siempre entre nosotros ha resultado una extraña materia de naturaleza misteriosa y

explosiva. Lo que no se puede hacer es cometer el error, inmenso error, de abandonar el Ministerio de

Cultura para irse al Grupo Mixto, o sea, ar zoo político de cristal, a convivir con los más sorprendentes

ejemplares de nuestra fauna política insular y peninsular, que nadie sabe bien qué hace un ex ministro

como él en un grupo como ese, junto a un canario flauta como Sagaseta, un ave lira como Pifiar, un cuco

como Bandrés, un inefable ruiseñor decimonónico como Pi y Sunyer o un terco grilló tenor como Gómez

de las Roces.

DOMINGO 14-9-80

NACIONAL

ABC / 7

A la sabiduría política de don Adolfo Suárez, unos la llaman habilidad, otros sagacidad, otros astucia,

ambición, picardía o desfachatez. Podemos llamarla como queramos, pero está,claro que no vamos a

librarnos de ella tan fácilmente

Á la sabiduría política de don Adolfo Suárez, unos la llaman habilidad; otros, sagacidad; otros, astucia,

ambición, picardía o desfachatez. Podemos llamarla como queramos, aero está claro que rto vamos a

librarnos de ella tan fácilmente. Ese asombroso ejemplar jolftleo llamado Suárez es el ave fénix, el jato de

las siete vidas, el Lázaro del pasa.le evangélico y la hidra de las muchas cabezas. Don Alfonso Guerra nos

dio de él una definición desesperada cuando dijo aquello de que si en el Parlamento entrara el caballo do

Pavía, Suárez se subirla a su grupa, y don Emilio Romero acaba de descubrir que lo mismo puede

encabezar los Gobiernos de la Monarquía que presidir la tercera República p mandar en Europa, No sólo

es un superviviente del franquismo, tie la reforma política, de la transición, de la Constitución, de las

elecciones y de la transacción. Ahora es también un superviviente de! caos de don Fernando el Caótico.

No es- que renazca, de sus propias cenizas. Es que saJe ileso de Pompeya, de Numancia, de Hiroshima,

de la bomba de neutrones,;del diluvio universal, del apocalipsis y de, la gestión económico-política de

don Fernando Abril Martorell. ¿No va a salir ileso, incólume, entero, intacto e incluso restablecido y

-fortificado de la moción de censura de don Felipe González y de jos epigramas andaluces de dore

Alfonso Guerra?

.

La sabiduría política de Suárez ha logrado componer un Gobierno lleno de ex ministros, .con casi todos

los que aspiraban a sucedería, y encima ha conseguido, .¡oh maravilla!, que todos digamos que ese

Gobierno es el mejor Gobierno que, se pueda .hacer con los miembros de UCD. A don Landelino Lavilla,

el más cauto, pero el más visible representante de la impaciencia democristia-na, le ha dejado en la

presidencia de! Congreso, frente al palco inevitablemente ocupado en las tardes de pleno por doña

Juanita, casi como el fantasma del romance da don José María Pemán. Como Europa no te ha

1 abierto sus puertas, la ha castigado quitándole la sonrisa, de don Leopoldo Calvo-Sotelo, hombre fiel,

cuito y de oratoria roas garbosa que la de su antecesor, pero de quien dijo que no se quitaba tos guantes ni

para darle la mano a los obreros, y que posee indudablemente e! discreto encanto de la antipatía electoral.

En cambio, ha enviado a ¡a Europa de los mercaderes a un catalán, para que aprendan lo que es hablar de

negocios con alguien que sabe que el negocio es el negocio. A don Francisco Fernández Ordoñez le ha

dado el Juguete progresista ´del divorcio para desesperación de los socialistas, que terminarán pidiendo 5a

conservación del vínculo de la misma manera que ya están pidiendo ´la mitigación de los impuestos que

trajo ia reforma fiscal. A don Rodolfo Martín Villa, que es un leonés .correoso e imperturbable, le ha

puesto en: ]as manos las riendas del caballo desbocado de las autonomías. A don Pió Cabanillas te ha

dado un Ministerio sin papeles para que no se le amontonen y-para dejarle tiempo de .pensar diabluras

gallegas.

A don José Pedro Pérez-Llorca le ha dado los asuntos exteriores, quizá para quitarle las autonomías o

quizá para no darle los asuntos exteriores a Fernández Ordoñez, o quizá para las dos cosas ala vez. La

economía se la ha encargado al señor García Diez, que era el ex ministro con más cara de menos amigos,

porque el horno no está para bollos. Y a don Iñigo Cavero le ha mandado a Cultura, seguramente porque

tenía que darte Justicia a Fernández Ordoñez, ya que no quería darle los asuntos exteriores, porque al fin

y al cabo en Cultura se puede poner a cualquier ministro siempre que no se lo vaya a tomar por-la

tremenda, y porque tampoco iba a demoler a los democristianos, que, de una manera o de otra, se trata dé

estar instalados en un modelo de sociedad occidental, humanista y cristiana. Y, además, ha conservado a

don José Luis Alvarez, que es mejor tenerlo cerca y .tie. ministro, ya que no le hicimos alcalde, y a don

Juan José Rosón, porque conviene mucho ir tranquilizando un poco al personal, y éste es un ministro del

interior que en poco tiempo, ha empezado a luchar contra .el terrorismo con .firmeza, a detener a ios

delincuentes, a. pescar a los evadidos, a confinar la pornografía y a quitarles a los guardias el sambenito

de asesinos. En fin, que se. ha quedado sin oposición dentro del partido, y ha dejado en la oposición

parlamentaria exactamente a aquellos a los que quería dejar. Bueno, pues chapó.

Y no sólo eso. Se ha preservado de la hemorragia de votos que se presumía iba a sufrir eJ centro por la

margen derecha. Después del debate del voto de censura, la derecha se había envalentonado bastante con

aquellos discursos de don Manuel Fraga, que hicieron estremecer a los televisores ya los televidentes. Se

dijo entonces, y yo el primero, que el gran triunfador de la moción de censura no había sido don Felipe

González, sino don Manuel Fraga. Sien, pues . ahora se nos ha dicho que los españoles que se sienten

felices son los que votan a Coalición Democrática, y puesto que eri estas fechas.. la gran mayoría; de ios

españoles no se consideran especialmente felices, habremos ds deducir que los que se dispongan

a votar por. las derechas quedarán insertos en una breve minoría de insensatos. Y ademas, si sé sienten

felices ¿para qué van a votar en contra del Gobierno? Volar en contra de un Gobierno que te hace feliz es

tener . muchas ganas de que sigan siendo diputados don José María de Areilza, don Alfonso Osorio y don

Antonio de Senillosa, que por otra parte no se ponen 5 de acuerdo sobre casi nada, excepto en que quieren

que se vaya don Adolfo Suárez del Palacio de la Moncloa.

O sea, que esa misteriosa personalidad independiente (pero qué manía, hombre, con eso de que se puede

encontrar un político independiente; independiente ¿de quién?) que estaba preconizada por los que ya

celebraban él retiro político de Suárez para aí-zarse con e! santo y la limosna, tendrán que esperar. Aquí,

o se está con Suárez, o se vive en la oposición. Dice Pedro Rodríguez, mi querido malabarista ;y surtidor

que no cesa Pedro Rodríguez, que estos hombres de la crisis de la transacción son los habitantes de la

crisis deshabitada. Aquí, como en !a comedia de Jardiel que están echando en e) Infanta Isabel, están e!

Hombre sin Cabeza, el Ensabanado, eí Esqueleto, Jos d«s soldados de los tercios de Flandes y el Guarda

Jurado con su burro dócil y plateado. Pero la qué esíá deshabitada de verdad es la oposición. Porque ta

Moncloa, cuando más solitaria y deshabitada parece, con.más prisa se puebla de ministros, ex ministros,

leales y gente que acuden en socorro de! inevitable vencedor. Suárez todavía tiene todo el poder para

poner y quitar ministros. E! único ministro de Franco, el único ministro ¡Je Arias y e! único ministro de

Suárez que todavía no ha logrado cesar el señor Suárez es, precisamente, dort Adolfo Suárez. Y ya tía

dicho que no quita a ninguno más, por si acaso, hasta 1983. Y además, que ahora es cuando se ya a

arreglar esto.

De momento, ya no se podrá decir de él que servía solamente para presidir los Gobiernos de ta transición.

Ya preside e! primer Gobierno de !a transacción. Los socialistas se han apresurado a decir que este

Gobierno no tiene credibilidad. Bueno, eso son garambainas. Porque lo que va a tener, dentro de unas

horas, son los votos suficientes para ganar el voto de confianza. Creer, lo que se dice creer, es algo que

pertenece a cualquier esfera menos a la política. La política es Increíble. Increíble, pero cierta.

 

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