Autor: Fuentes Quintana, Enrique. 
 Coyuntura económica. 
 Cuatro razones de la lucha antiinflacionista     
 
 El País.    04/02/1979.  Página: 40. Páginas: 1. Párrafos: 11. 

Cuatro razones de la lucha antiinflacionista

Las razones de una lucha ántiinflacionista son múltiples y todas confluyen en el mismo punto: la inflación

no es nunca gratuita. Es un proceso con costes claros y elevados para la sociedad que la padece. No hay

argumentos capaces de probar que una sociedad gane con la inflación, pero existen desgraciadamente

posibilidades para que grupos concretos de esa sociedad, sin compartir los deberes de solidaridad,

consigan ventajas particulares con el alza de precios, lo que agrava y no disminuye los costes sociales de

la inflación.

Cuatro son las grandes partidas en las que estos costes sociales dé la inflación se materializan: O La

competitividad de la economía frente al resto del mundo.

• El nivel de los tipos de interés.

• La cuantía de los excedentes empresariales y las oportunidades de inversión y empleo.

• La cohesión y solidaridad de una sociedad.

Inflación relativa y competitividad de la economía

Las distintas economías nacionales han.intentado la salida de la crisis mediante un proceso de ajuste en el

cual la exportación desempeñase un papel de protagonista. Ningún país con un déficit energético y de.

materias primas puede corregir su situación económica sin exportar más. En la medida en la que una

economía padece un grado de inflación relativo mayor que el de sus competidores se verá constantemente

desplazada del mercado internacional. Las correcciones" de los tipos de cambio para ganar la capacidad

de competencia que se pierde por el alza de los precios será un remedio momentáneo porque el tipo de

cambio devaluado agudizará el proceso inflacionista, si éste no sé corrige actuando sobre las causas

profundas que lo originan.

Cuando está reflexión general se proyecta sobre la situación española puede afirmarse que hay

motivos claros de preocupación. Los países de la Comunidad Económica Europea han rebajado su

~ -"ion del 9,9% en diciembre de 1977 al 7% en octubre de 1978, es decir, la han reducido a un nivel del

70%...Países concretos como Reino Unido y Alemania han logrado reducciones drásticas que, en el caso

de Alemania, supone la práctica estabilidad de los precios (2,4% noviembre de 1978 sobre noviembre de

1977). Incluso Italia ha realizado un esfuerzo considerable hasta lograr reducir su inflación desde el 17%

en diciembre de 1977 al 11,5% en octubre del pasado año.

La tasa de inflación española superaba todavía en octubre en el 138% a la inflación del Mercado Común

Europeo. Esa diferencia relativa de precios ha hecho que las exportaciones españolas perdiesen

competitividad a lo largo del actual ejercicio respecto de la situación en que las exportaciones estaban en

julio del pasado año. Pérdidas de competitividad que pueden cifrarse en un 5% con respecto al mundo y

en un 9,2% con respecto a la Comunidad Económica Europea. La conclusión es clara: o España reduce

sus diferencias en el grado de inflación con los países con los que compite en el mercado internacional, o

no realizará el indispensable ajuste de su balanza de pagos que reclama la superación de la crisis

económica.

Inflación y tipos de interés

Una economía con un grado intenso de inflación tiene que padecer tipos de interés mayores. Esta

afirmación constituye una vieja conclusión sentada por lrving Fisher en 1896. Fisher afirmaba que el tipo

de interés en cualquier sociedad se calcula por un tanto por ciento fijo determinado por causas reales más

un porcentaje variable estimado en función del grado esperado de inflación. La mayoría de los

economistas siguen creyendo que la afirmación de Fisher era cierta y los años transcurridos desde que

realizara esta afirmación han comprobado la veracidad de su aserto. La inflación tiende a elevar los tipos

de interés porque tiende a aumentar el índice esperado de inflación. De aquí que más inflación se

correspojida con más interés. El tipo de interés es un precio dé importancia decisiva para condicionar las

inversiones en la sociedad y no puede extrañar que una sociedad inflacionista sea una sociedad con

limitadas posibilidades de inversión porque la marea creciente de los tipos de interés, impulsada por los

precios, tiende a ahogar la viabilidad de los proyectos de inversión que en esa sociedad puedan

formularse, ya que difícilmente los rendimientos relativos de estos proyectos pueden atender al pago de

los intereses crecientes y a la devolución de los préstamos.

Basta mirar a la sociedad española actual para darse cuenta de que el crecimiento de los tipos,de interés se

ha convertido en uno de los problemas más importantes del momento. El nivel de los tipos de interés está

impidiendo la realización de las inversiones internas, está atrayendo capital especulativo del exterior, que

dificulta el control monetario y está paralizando el funcionamiento de la bolsa de valores.

Ahora bien, no será posible reducir los tipos de interés y mitigar las consecuencias que éstos ocasionan

sin reducir el nivel de inflación. Por eso, la lucha ántiinflacionista tiene un carácter prioritario para la

generación de .un empleo estable y duradero.

Inflación de costes y excedentes de las empresas

Una inflación de costes como la que España padece tiene un reflejo importante en la retribución de los

factores productivos y en la cuantía del excedente de las empresas. El alza de los costes de trabajo

redistribuye el valor añadido de las empresas en contra del excedente, cuya participación relativa en

el"valor añadido disminuye en la medida en la que aumenta —sin alzas paralelas en la productividad— el

coste del trabajo. Esta caída en el excedente constituye un obstáculo fundamental para la generación de

inversión y empleo. El excedente es, al mismo tiempo, uno de los motivos que justifican la realización de

las inversiones y uña de las bases sobre las cuales se apoya su financiación. Si el excedente de las

empresas disminuye a consecuencia del proceso inflacionista, la inversión no se recuperará y no habrá

posibilidad de aumentar las cifras de empleo.

Solidaridad social, redistribución de la renta e inflación

La inflación abre a todos los grupos sociales una capacidad potencial de ganancia relativa en sus ingresos.

Los grupos "mejor librados en el proceso inflacionista son los que tienen más capacidad agresiva para

conseguir una elevación de sus retribuciones o más capacidad especulativa para multiplicar por

inversiones fáciles sus ganancias. Los grupos ganadores en la distribución de rentas que la inflación

origina lo son gracias a vicios y no a virtudes: la agresión económica, la especulación organizada. Y esos

vicios que la inflación fomenta porque son los que detentan los ganadores del alza de precios consiguen

su triunfo a costa-de los perdedores en el proceso de inflación: los grupos carentes de capacidad agresiva

o los inversores que no tienen potencia especulativa. Las filas de los perdedores se engrasan con

personajes que nutren, las clases medias del país (los ahorradores modestos, los pequeños y medianos

empresarios, los pensionistas, los jubilados, los funcionarios, los perceptores de alquileres y rentas, fijas).

Clases medias, patéticamente vencidas no por una inflación anónima y distante, sino por una inflación

con nombres y apellidos, personalizada, disfrutada y, en definitiva, impulsada por los grupos sociales que

de ella se aprovechan. Porque los ganadores de la inflación viven a costa de las clames medias expoliadas,

gracias a su fuerza agresiva social, económica o política, o gracias a su p.oder económico, que les abre las

puertas de la inversión especulativa.

Una política económica que asiste pasivamente a este espectáculo y consiente —cuando no alienta— ese

trato profundamente injusto de los grupos que la constituyen, está sembrando un extenso malestar social y

fomentando una lucha de" grupos y clases por trasladar sobre los demás el peso de ía inflación. Esta

hostilidad entre grupos sociales que la inflación genera rompe la solidaridad y cuartea la cohesión del

país, sin cuya concurrencia resulta muy difícil asegurar la paz civil y mantener una convivencia estable.

 

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