Autor: Serrano, Rodolfo. 
 Standard Eléctrica (ITT), con menos pedidos. 
 La crisis de Telefónica pone al descubierto la debilidad del sector de telecomunicaciones     
 
 Diario 16.    14/09/1979.  Páginas: 1. Párrafos: 20. 

La crisis de Telefónica pone al descubierto la debilidad del sector de telecomunicaciones

• El recorte de los pedidos supone unos 19,000 millones de pesetas

• Standard está reforzando sus exportaciones para compensar y mantener el nivel de actividad

Rodolfo Serrano

El recorte de 19.000 millones de pesetas en las inversiones de la Compañía Telefónica Nacional de

España, ha provocado de forma inmediata una crisis en Standard Eléctrica y otras empresas del sector que

tienen, como cliente casi único, si descartamos los exteriores, a la CTNE.

«De 105.000 millones, hemos pasado —dice Lorenzo Largacha, director de Relaciones Industriales de

Standard Eléctrica— a 85.000 en e| plazo de una semana. Nosotros habíamos empezado a trabajar´

nuestro programa de producción con arreglo a esos planes y la • medida nos ha pillado, naturalmente,

desprevenidos.»

Del 60 al 65 por 100 de la actividad de Standard, según Lorenzo Largacha, «es absorbido por la CTNE, el

resto es exportación. Se ve muy claramente que esta disminución en el presupuesto nos ha afectado

considerablemente a pesar de los esfuerzos que hemos realizado para equilibrar la situación». Entre los

esfuerzos destacan los encaminados hacia el mercado exterior, «teniendo la fortuna de haber podido

adelantar contratos con Argentina e Irak con el fin de mantener en lo posible el nivel de actividad en

fábrica».

«El problena es distinto —continúa— en el área de instalaciones, donde tenemos una plantilla de 4.052

personas distribuidas por todo él territorio nacional y que está trabajando en la instalación de equipos en

la Compañía Telefónica». Este es el personal que no puede ser absorbido por los trabajos que se realizan

en el exterior, explica Lorenzo Largacha, y cuya situación resulta más problemática. La decisión de la

empresai de enviarles a casa con «permiso retribuido» no quiere decir «que se prescinda de ellos

definitivamente. En las cartas se les explica las razones de la medida. Nosotros instalamos en los locales

del cliente y tenemos unas oficinas locales que, naturalmente, son mínimas. Al no haber nuevas

instalaciones lo que no se podía hacer era mantener personal inactivo. Una empresa que tenga vocación

de futuro no puede renunciar a mantener el nivel de productividad. En este sentido, entendemos que el

nivel de ocupación y trabajo debe realizarse en términos normales. Esa es la razón de que se les haya

dado unos permisos retribuidos, pero garantizándoles su permanencia en la empresa y conservando

absolutamente todos sus derechos».

La medida les parece muy peligrosa a las centrales sindicales y Enrique Carpintero, de Comisiones

Obreras, asegura que «no la aceptamos porque cualquier medida de este tipo debería haber sido negociada

previamente», y reconoce que «es cierto que en el departamento de instalaciones había que plantearse una

reconversión de los trabajadores, dado que es una actividad que se va tecnificando cada vez más,

avanzando hacia un tipo de instalaciones sofisticado».

Medidas alternativas

UGT, «en la línea de buscar una salida real y rápida a este problema´», propone el estudio de medidas

como jubilaciones anticipadas o reducción de jornada laboral y, de cara a proporcionar nuevas actividades

a las empresas afectadas, «entiende que es´ más efectivo negociar la introducción en estas empresas de

ITT de la fabricación de productos elaborados en otras filiales y que se importan a nuestro país». Pero el

tema de las jubilaciones anticipadas ha sido tratado ya por la empresa, según Lorenzo Largacha, y «en

muy buenas condiciones. Hemos hecho —dice— lo que ha estado en nuestra mano, eliminando las horas

extraordinarias, quitando trabajos que se hacían fuera, ampliando notablemente nuestra actividad

exportadora».

En este sentido la memoria correspondiente a 1978 señala que las exportaciones en ese año alcanzaron la

cifra de 9.186 millones de pesetas, «lo que representa un incremento de un 35 por 100 respecto al año

anterior».

De todas formas, el temor de las centrales, respecto a que la decisión tomada por Standard Eléctrica con

los 500 trabajadores del departamento de instalaciones sea el principio de una reducción de plantillas,

parecen confirmarlo las palabras de Lorenzo Largacha, que asegura que «tenemos ya un exceso de

plantilla que está empezando a ser insoportable. Para el año próximo se prevé que este exceso sea de un 8

o un 9 por 100. Y aunque tratamos de evitar por todos los medios el llegar al expediente de regulación de

empleo, es una posibilidad que no descartamos si nuestros esfuerzos por ampliar mercados, por dar

ocupación a nuestra capacidad industrial y de mano de obra, no diesen resultado».

Falta de planificación

Las ventas de Standard en el mercado nacional en-1978 alcanzaron los veinticinco mil cuatrocientos

noventa millones de pesetas. Las ventas a la Compañía Telefónica Nacional de España ascendieron, en el

mismo periodo, a veintitrés mil seiscientos veintisiete millones. El recorte de inversiones establecido para

este año hará cambiar las cifras y ha puesto ya en una difícil situación al sector de la telecomunicación.

Sin embargo, para CC OO las razones de la crisis de Standard no son únicamente las restricciones

inversoras de la CTNE, aunque coincida en apuntar que éste ha sido un factor desencadenante de la

misma.

«También ha influido en forma muy importante —dice Enrique Carpintero,, de CC OO- el hecho de que

nunca ha habido una política planificada del sector, lo que ha provocado constantes altibajos en el mismo.

El sector está necesitando una planificación en la que tendríamos que participar las centrales sindicales

junto con el Gobierno, las empresas afectadas y la propia Compañía Telefónica.» UGT, por su parte,, a la

hora de buscar responsables, señala que es el Gobierno quien «en lugar de buscar una política de

inversiones para el sector, ha elegido el camino contrario, la desinversión». Y Luis Solana, diputado del

PSOE, estima que en definitiva el problema es consecuencia de un fallo de estrategia por parte de ITT.

«Durante muchos años -afirma— ITT ha mantenido una situación de monopolio de venta frente a

Telefónica, Al diversificarse el sector e ir apareciendo competencia, ÍTT no ha sabido responder ni

tecnológica, ni financieramente a la nueva situación.» Luis Solana no niega sin embargo que, en cualquier

caso, el probletria de las empresas de telecomunicaciones lo ha venido a poner sobre la mesa la

restricción de inversiones.

«Restricción que hay que justificar ante el país, dado que será éste quien va a sufrir las consecuencias de

esta medida, viendo reducir el ritmo de entrega de nuevos teléfonos.»

Al igual que CC OO y UGT, Solana cree que el grupo ITT tiene que sentarse a negociar con el

Gobierno y las centrales sindicales para ver cómo se sale de esta situación y de la crisis de demanda que

plantea la CTNE.

Esta posibilidad de negociación es bien vista por Standard Eléctrica, que, según palabras de su director de

Relaciones Industriales, «estaría dispuesta a negociar cualquier tipo de medidas que aporten soluciones».

«De estas conversaciones tendría que salir —dice Solana— una planificación coherente del sector de

telecomunicaciones. El Gobierno tiene que decidir cuántos teléfonos quiere poner y de qué tipo, porque

estamos en puertas de una crisis tecnológica importante.»

Enrique Carpintero, de CC OO, insistiendo en e! tema, se muestra decidido partidario de «abrir un

proceso de discusión de cara al futuro. El problema concreto de Standard, el caso de los 500 trabajadores

de instalaciones, es un aviso de lo que nos vamos a encontrar dentro de unos años. Cuando se produzca

esa tecnificación inevitable del sector el trabajo disminuirá y^ hay que empezar a estudiar ya las posibles

soluciones».

Cambio tecnológico

Este proceso tecnológico es para Luis Solana la verdadera crisis. «Y no es que estemos —aclara— en

contra de la máquina de vapor porque quita puestos de trabajo. Esa vieja lucha sindical no tiene sentido,

pero lo que sí es cierto es que hay que negociar el ritmo de! cambio. La introducción dé nueva tecnología

habrá que hacerla sobre la base de conseguir que vayan a un ritmo que permita la reconversión de los

trabajadores y que evite al máximo la reducción de plantillas.»

También el director de Relaciones Industriales de Standard entiende que en un futuro, más o menos

cercano, se producirá esa crisis de que hablan las centrales, «pero no es un problema inmediato.

Actualmente tenemos en el mercado un producto semielectrónico y, está en puertas un sistema electrónico

que necesita menos mano de obra, menos espacio, etcétera. Estamos desarrollando las centrales

telefónicas electrónicas y la primera de ellas será instalada a finales de 1981». Pero para Lorenzo

Largacha el problema es inevitable. «La tecnología evoluciona y su evolución produce convulsiones. La

industria de la telecomunicación no es una excepción. De todas formas, «1 cambio se irá produciendo en

forma paulatina, de manera que se produzca sin brusquedades, provocando las mínimas tensiones.»

En cualquier caso, aclara, no puede hablarse ahora de crisis del sector. Lo que ocurre en estos momentos

es consecuencia de una crisis generalizada de inversiones. Pero . el futuro de la telecomunicación está ahí,

en esos 700,000 teléfonos que demanda el país, en esa renovación de equipos, en lo mucho que queda por

automatizar.

 

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