Autor: Gutiérrez, José Luis. 
   Pirindolo Rojas-Marcos     
 
 Diario 16.    29/12/1980.  Páginas: 1. Párrafos: 9. 

GRITOS Y SUSURROS

José Luis Gutiérrez

Pirindolo Rojas Marcos

LOS socialistas están eufóricos tras su apabullante triunfo —oportunamente vaticinado, hace días, en esta

columna— en las elecciones parciales en Andalucía.

El argumento de Alfonso Osorio, que cifraba la abstención en función del descontento popular, además de

ligeramente fascistoide, no es válido para el PSOE.

Para los socialistas, las cifras de participación —40 por 100 en Sevilla y 45 por 100 en Almería— son

incluso más altas de lo previsto en unas elecciones parciales, con tres escaños del Senado en juego.

Y por otra parte, hay que decir quien es el principal responsable del incuestionable éxito socialista: sin

duda, los dirigentes del PSOE en Andalucía, pero, sobre todo, el presidente de la Junta, Rafael Escuredo.

Su partido le debe un homenaje al joven Escuredo, que hasta recurrió al papel de «efímero Ghandi», y a la

huelga de estómago caído.

EL batacazo de UCD, que de ocupar el segundo puesto en Sevilla, en marzo del 1979, ha pasado a tener

dimensiones casi extraparlamentarias, es otro de los datos de más relieve. Hasta la AP de Fraga ha

rebasado al partido del Gobierno. Un alto dirigente centrista, se lamentaba ayer, diciendo que UCD

recogía ahora el resultado de su coherencia con el título VIII de la Constitución, defendiendo la vía del

143 para Andalucía.

El dirigente centrista no hablaba para nada de los monumentales errores andaluces de su partido, ni de la

irresponsabilidad que supuso la franquisteiniana y artificial resurrección del PSA, gracias a los dineros

centristas, entre otras cosas.

EL descenso del PSA en Sevilla, tiene mucho que ver con el pacto de la moción de confianza con UCP,

por supuesto, pero también con la chatarra dialéctica y el desmelenado lerrouxismo de Rojas Marcos. Un

dirigente del PSA —el «Sherry Batasuna», según el gracejo popular— comentaba, al saber los resultados:

«Ha ganado el PSOE, pero ha perdido Andalucía.» O sea, otra vez el iluminismo exclusivista del «voto de

calidad» de don Enrique Tierno.

Así, Rojas Marcos —al que llaman «El pirindolo»— cada vez es más contestado. El sobrenombre le

viene de una definición del teniente alcalde de Granada, González Arcas, del PSA, que comparó a este

partido con una olla a presión, cuya base es «dura, metálica y resistente». Si en su interior sube la presión

—dijo— lo más que puede ocurrir es que «salte el pirindolo». Y el «pirindolo» es Alejandro.

Además de la contestación en Andalucía, a Rojas Marcos le ha surgido el enfrentamientó frontal con

Acosta, dirigente del PSA en Cataluña.

 

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