Incremento de las relaciones comerciales entre Suecia y España en los últimos años  :   
 Nuestras exportaciones de agrios han mejorado notablemente en la actual campaña. 
 ABC.    23/04/1964.  Página: 57. Páginas: 1. Párrafos: 10. 

ABC. JUEVES 23 DE ABRIL DE 1964. EDICIÓN DE LA MAÑANA. PAG. 57.

INCREMENTO DE LAS RELACIONES COMERCIALES ENTRE SUECIA Y ESPAÑA EN LOS

ÚLTIMOS AÑOS

Nuestras exportaciones de agrios han mejorado notablemente en la actual campaña

EL EMBAJADOR DE SUEC1A Y EL SEÑOR SOLIS RUÍZ DESTACAN LAS POSIBILIDADES QUE

EL PLAN DE DESARROLLO OFRECE PARA UN MAYOR ACERCAMIENTO HISPANO-SUECO

En la Casa de Suecia se celebró ayer a las dos y media de la tarde el almuerzo ofrecido por la Cámara de

Comercio de Suecia en España con motivo de la Junta general que anualmente reúne en Madrid a los

miembros de esta corporación. Presidieron oí acto, con el ministro secretario general del Movimiento, don

José Solís Ruiz, y el embajador de Suecia en España, señor Carl Herbert Borgenstiernna; el presidente de

la Cámara, señor Erland von Plongren; los directores generales de Aduanas, don Teoprépides Cuadrillero,

y de Política Comercial, don Miguel Paredes Marcos; el subcomisario del Plan de Desarrollo, don Juan F.

Martí Basterrechea; el vicesecretario nacional de Ordenación Económica, don Rodolfo Argamentería; el

director de Relaciones Económicas Bilaterales, don Carlos Gamir Prieto, y otras personalidades.

A los postres hizo uso de la palabra, en primer lugar, el presidente de la Cámara, señor Plongren, quien

subrayó el importante incremento que el comercio hispano-sueco ha experimentado en los últimos años y

manifestó los deseos de la Cámara de Comercio de Suecia en España por que las exportaciones españolas

hacia su país—mermadas en el pasado ejercicio a causa de las pérdidas que experimento la cosecha de

agrios—alcancen en un futuro el nivel que la Cámara está dispuesta a fomentar con su ayuda decidida

DISCURSO DEL EMBAJADOR DE SUECIA

Destacó en su discurso el embajador de Suecia, señor Borgenstierna, la favorable evolución que ha

experimentado el comercio hispano sueco en los últimos cinco lustros y la transformación que los

sectores de la economía española presentan hoy, al volver él a España como embajador, después de una

ausencia de veinte años, puesto que hasta 1043 prestó sus servicios diplomáticos en la Embajada de su

país en Madrid. Como ejemplo—afirmó—puedo citar las cifras de 1938, cuando la exportación española

a Suecia tuvo un valor de 2,3 millones de coronas suecas y la exportación sueca a España, de 4,1

millones. En el año 1963, la exportación de España a Suecia llegó a la cifra de 119 millones, mientras que

la exportación de Suecia a este país alcanzó los 25.5 millones.

Suecia ocupa actualmente el noveno lugar entre los clientes y proveedores de España. Un factor de

indudable importancia y que ha representado un valioso impulso para el logro de este resultado ha sido la

creación en el año 1949 de la Cámara de Comercio de Suecia en España.

Echando un vistazo a esas cifras del intercambio comercial sueco-español se perfila un desnivel

desfavorable para España, pero es en cierto modo menester poner la palabra "desfavorable" entre

paréntesis. Primeramente,. hay que recordar que la causa principal del deficiente desarrollo de la

exportación española durante el último año, fue debido, considerablemente a los daños sufridos por los

cítricos. Así es que el montante de la exportación de estos productos durante la campaña anterior—

permiten con razón suponer—que el descenso en la exportación de 1963 será ampliamente recuperada en

1964. Hace más o menos un mes, se pudo ya comprobar que la exportación de agrios a Suecia durante la

campaña 1063-64 había llegado a 45.000 toneladas, superando así ampliamente la cifra correspondiente al

período 1962-63, que finalizó con 25.000 toneladas.

En segundo lugar, hay tal vez motivo para preguntarse lo que significa "desfavorable" en esta conexión.

Es evidente que a primera vista implica que España recibe más productos de Suecia que Suecia de

España. Pero no hay que olvidar que para un país que, como España, está afanado en extender, vigorizar y

modernizar su industria, lo que en gran parte se realiza por medio de máquinas importadas, se comprende

que su balanza comercial resulte negativa y esto, particularmente, en relación con los países

predominantemente exportadores de máquinas, como es Suecia. Tal desequilibrio en la balanza resulta

por otro lado—como subrayó el ministro de Comercio, señor Ullastres, en su discurso en la última

Asamblea de esta Cámara—no directamente desfavorable, sino más bien necesaria y favorable al país.

Además no hay que olvidar que a pesar de ese desnivel se utilizan en Suecia considerablemente más

productos españoles "per capita" que mercancías suecas se emplean "per capita" en España. A esto hay

que añadir que el panorama toma un aspecto completamente diferente si se incluye el turismo. El año

pasado alrededor de 120.000 a 125.000 suecos se dirigieron a España para pasar aquí sus vacaciones más

o menos largas. El número de turistas suecos fue en 1962 de 106.000. Hace diez o doce años los turistas

suecos en España no ´sobrepasaron´ los 15.000, por lo cual el desarrollo al respecto ha sido prodigioso.

Como los suecos, comparados con la mayoría de los turistas, tienen qué recorrer un largo camino, para

llegar a pisar tierra española, permanecen también generalmente un período más largo que la gran parte

del resto de los turistas extranjeros. Tomando al mismo tiempo en consideración que el ingreso "per

capita" en Suecia es el mas elevado de Europa y que se ha comprobado definitivamente que con mayores

ingresos se dedica proporcionálmente la mayor parte de ellos para viajes de turismo y recreo, se llega

naturalmente a la conclusión de que la importancia de los turistas suecos, además desprendidos por

naturaleza, como apor-tadores de divisas a España no se puede considerar únicamente en relación con su

proporción numérica a la corriente general turística. De aquí se puede pensar que el balance de pagos total

entre los dos países en realidad se presenta más bien desfavorable a Suecia que a España, aunque también

esta vez digo "desfavorable" entre paréntesis.

Por haber regresado recientemente de Suecia no quiero dejar de mencionar aquí oue en los círculos

pertinentes suecos he podido comprobar un señalado interés por el Plan de Desarrollo, lo que me parece

muy lógico tanto por lo que entraña en sí mismo como por las posibilidades suecas que se ofrecen de

cooperar para su realización. Una adecuada oportunidad para útiles contactos suecoespañoles a este

respecto, como en general para informaciones económicas y comerciales recíprocas, puede considerarse

la próxima visita de un grupo de industriales españoles a Suecia, que tendrá lugar a principios del mes de

junio, bajo los auspicios de la Unión Industrial y la Unión Agrícola de Suecia, en colaboración con la

Organización Sindical española, cuyo máximo representante, el ministro señor Solís, nos honra con su

presencia. De esta visita me parece deducir claramente la satisfactoria y definitiva tendencia de los

hombres del comercio e industria de España de dirigirse a Suecia para lograr contactos personales, "sobre

el terreno" y trabajar el mercado sueco, que aunque tal vez difícil es de gran poder adquisitivo.

PALABRAS DEL SECRETARIO GENERAL DEL MOVIMIENTO

Pronunció finalmente unas palabras el ministro secretario general del Movimiento y delegado nacional de

Sindicatos, señor Solís Ruiz, "Estoy convencido—dijo—de que el hombre poco puede hacer aisladamente

y de que es necesario conocerse, dialogar y asociarse para alcanzar los fines que los tiempos exigen. Es

indudable que después de unas etapas difíciles España se encuentra de cara a un desarrollo profundo de su

economía, a un aumento del nivel de vida de la población y de los puestos de trabajo y que desea

entenderse con esta Europa que a veces no quiere entendernos."

Después de expresar su satisfacción por los resultados que ha conseguido la Cámara de Comercio de

Suecia en España subrayó la necesidad de analizar las posibilidades actuales y los objetivos que hay que

alcanzar. "España—afirmó—tiene crecientes posibilidades para aumentar sus ventas a Suecia, cuidando la

calidad, de sus productos, la publicidad de éstos y los intercambios de visitas. Pero más que esas visitas y

esos conocimientos aislados es necesario la creación de Comisiones permanentes que den continuidad a

estos contactos esporádicos. España necesita industrializarse, implantar nuevas técnicas, crear nuevos

regadíos, especializar a sus hombres. Y en este campo es imprescindible el fomento de nuestras relaciones

comerciales con ustedes y con los demás países que estén dispuestos a ello."

"Tengo fe en España—dijo para terminar el señor Solís—y en Europa, que deberá unirse finalmente si

quiere salvarse. No caben ya. los egoísmos económicos ni las intei ferencias políticas. Todos podemos

contribuir a un acercamiento real buscando sólo lo que puede unirnos para dejar a un laclo aquello que

nos separe."

 

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