Autor: Esteban,José María. 
   Toda Pamplona despidió al teniente coronel Prieto     
 
 Diario 16.    23/03/1981.  Páginas: 1. Párrafos: 17. 

Toda Pamplona despidió al teniente coronel Prieto

Una impresionante reacción popular se produjo en toda Navarra como consecuencia del asesinato del

teniente coronel Prieto.

Miles de personas desfilaron por la capilla ardiente, testimoniando su pésame a los familiares. Asimismo,

ayer fue convocada una manifestación unitaria para el próximo miércoles en Pamplona, con una sola

pancarta que rezará: «Contra el terrorismo etarra y por la paz de Navarra.» También pasaron por la capilla

ardiente el ministro de Defensa y el jefe del Estado Mayor

Pamplona:

José María ESTEBAN, corresponsal

Una bandera de España y otra de Navarra, así como dos policías forales y dos militares, dieron en todo

momento custodia al féretro del teniente coronel, que estaba cubierto por una bandera española, encima

de la cual, el actual jefe de la Policía Foral, capitán Lezana Odriozola, había colocado la gorra de militar y

la boina roja de la Policía Foral.

El teniente coronel muerto se hizo cargo de la Policía Foral en agosto de 1966 cuando era

comandante y diplomado en Estado Mayor. Ya entonces mostró su preocupación por hacer de la

Policía Foral un Cuerpo ameno —«la Policía Foral tiene muy poco de Policía», solía decir— y acoplarlo

a las nuevas funciones que la vida moderna y el desarroyo económico iban produciendo en la sociedad.

Este carácter popular de la Policía Foral fue el que le hizo conseguir también a él una gran popularidad y

ser conocido y estimado en la provincia, por lo que muchos navarros se trasladaron a lo largo del día de

ayer desde sus lugares de residencia hasta el palacio de la Diputación Foral para decir su adiós

emocionado y sentido al ex jefe de la Policía Foral.

La capilla mortuoria habla sido instalada sobre las dos de la madrugada del día de ayer, después de que el

cuerpo hubiera sido conducido al Hospital Provincial de Navarra desde el lugar en que resultó muerto a

tiros en el barrio de San Juan, de Pamplona, cuando en compañía de su esposa, Matilde de Sáenz de

Tejada, se dirigía a misa a la parroquia de Nuestra Señora del Huerto.

A hombros de números de la Policía Foral fue introducido en la Diputación y colocado sobre un catafalco

en el Salón del Trono, acompañando a los familiares de la víctima el general gobernador de la plaza, el

gobernador civil, presidente de la Diputación y diputados forales, así como senadores, parlamentarios

forales y representantes de los partidos UCD, PSOE, UPN y PNV.

La Diputación Foral de Navarra hizo pública una nota de condena por el atentado contra el teniente

coronel Prieto, «entendiendo -dice la nota— que se ha cometido una alevosa afrenta contra las

instituciones forales y contra todo el pueblo navarro». «Testimoniar la condolencia de la Diputación a sus

familiares; disponer que ondeen las banderas de España y de Navarra a media asta, y asistir a los

funerales por la víctima e invitar al pueblo navarro para que se sume a dicho acto.

Abertzales, no

La nota fue aprobada con asistencia de todos los diputados, excepto los abertzales García de Dios, de

Herri Batasuna, y Bueno Asín, de Orimen Orhimendi, que fueron avisados pero que no acudieron.

Por su parte, los representantes de los partidos políticos se reunieron en la biblioteca de la Diputación

para estudiar la toma de una postura popular que llegará hasta la huelga general y la celebración de una

manifestación para la que unos, como el PSOE, propusieron la fecha de hoy lunes y otros, como UCD, la

del próximo sábado.

Mientras era incesante el paso de navarros por la capilla ardiente, sobre las cinco de la tarde llegaba al

aeropuerto de Poain Pamplona, procedentes dé Bilbao, el ministro de Defensa, Oliart, y el jefe del Estado

Mayor del Ejército, general Gabeiras, a quienes esperaban distintas autoridades civiles y militares.

El ministro Oliart, en declaraciones exclusivas a DIARIO 16, y ante la pregunta sobre sus impresiones

por la escalada terrorista de estos últimos días, se limitó a decir que «Venimos a dar el pésame a la familia

del soldado que ha muerto y a rezar ante su cadáver por él y por España».

Por su parte, el teniente general Gabeiras afirmó que «mi espíritu, ya lo he dicho ayer en Vitoria ante un

suceso análogo al de aquí, me invita única y exclusivamente a callar y a rezar».

A últimas horas de ayer, se especulaba con que el presidente del Gobierno, Leopoldo Calvo-Sotelo,

acudirá, efectivamente, a los funerales que van a tener lugar a las doce del mediodía de hoy en la

parroquia de San Miguel, de Pamplona, tras los que el féretro será conducido a la Rioja para ser enterrado

en la localidad de Torrecilla en Cameros.

Lugar del fallecimiento

En el mismo lugar de Bilbao donde cayó abatido por una bala el jueves el tenien te coronel Ramón

Romeo Rotaeche, se celebró ayer una misa funeral a la que asistieron el ministro de Defensa, Alberto

Oliart; el jefe del Alto Estado Mayor del Ejército, José Gabeiras, y las primeras autoridades civiles y

militares del País Vasco.

Minutos antes de llegar el féretro a la explanada de la basílica de Nuestra Señora de Begoña, se había

congregado un nutrido grupo de personas que prorrumpieron en gritos de «¡Viva España!» y «ETA,

asesina». Un amplio y efectivo despliegue policial evitó que los congregados se acercasen al féretro.

El párroco de la iglesia, José María Argoitia, se dirigió a los asistentes para decirles que «Ramón no fue

asesinado por ser él, sino que le asesinaron por su condición de militar».

En el momento de finalizar el acto, grupos aislados de personas dieron gritos de matiz golpista, como

«Viva Tejero», Ejército al poder y «Viva Milans del Bbsch», que fueron escasamente coreados.

 

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