Autor: Jiménez de Parga y Cabrera, Manuel (SECONDAT). 
   Más que un golpe de estado, un aviso para los demócratas     
 
 Diario 16.    24/02/1981.  Páginas: 1. Párrafos: 10. 

MANUEL JIMÉNEZ DE PARGA

Catedrático de Derecho Político.

Ex ministro de Trabajo

Más que un golpe de Estado, un aviso para los demócratas

No se trata de un golpe de Estado, según se describe a éste en los libros sobre la materia. Pero ha sido un

aviso de que todavía estamos a mitad de camino en la tarea de construir una democracia sólida en España.

El golpe de Estado requiere una serie de circunstancias que entre nosotros no se dan. Un sector del pueblo

español está desilusionado dé la política realizada en los últimos años, esperaba más, mucho más, de la

democracia. Sin embargo, la mayoría de esos desencantados siguen pensando, como Winston Churchill,

que la democracia es el peor de los regímenes políticos, si se exceptúan todos los demás. Tenemos como

prueba de lo que digo la reiterada marginación de los partidos y organizaciones antidemocráticas en las

sucesivas elecciones habidas después de la muerte de Franco.

Fallo de información

El golpe de Estado, en un clima propicio (que afortunadamente no es el nuestro), ha de prepararse y

realizarse cumpliendo las normas de las modernas técnicas de movilización de voluntades. Cuando

acometen la empresa unos simples aficionados, las autoridades del Estado agredido tienen tiempo para

reaccionar y sofocar la aventura.

No me preocupa, en estas horas de la madrugada del martes 24, cuando todavía el panorama se presenta

confuso, lo que pudo haber sido un golpe de Estado. En cambio, me apena e indigna que hayamos

aguardado pacientemente este aviso en nuestro penoso caminar hacia la democracia.

Es irritante el fallo de información sobre lo que se preparaba. El Estado moderno ha de ser eficaz, pues

posee los medios adecuados para ello. Sólo en algunos países del Tercer Mundo subdesarrollados es

imaginable hoy que el Gobierno en Pleno y todos los diputados puedan ser sorprendidos por unos

asaltantes uniformados.

Es irritante que el «tinglado» heredado del franquismo continúe en pie, con las mismas personas de

siempre y los mismos ánimos. En esta tarde negra de febrero, ha sido uno de los componentes del

«tinglado» el que se puso en movimiento. En ocasiones anteriores, otras fuerzas integradas en él mismo

complejo de privilegios e intereses, plantaron cara a cualquier proyecto de renovación democrática. Lo he

escrito repetidamente: Sólo una gran coalición de fuerzas políticas podrá enfrentarse con éxito al

«tinglado». Tal vez ahora, cuando se han visto las orejas al lobo, mi propuesta de Gobierno UCD-PSOE

empiece a ser mejor entendida.

Lamentable

Y es irritante comprobar que cuando no se aplican bien los códigos y las leyes se abre una puerta a la

anarquía, a la coexistencia en la selva. Entre los asaltantes del Congreso se hallan personas que no hace

mucho fueron juzgadas con infracción grave del Ordenamiento Jurídico, que fue interpretado mal en

beneficio de tales reos, la autoridad no supo dar entonces la réplica adecuada. Ahí están las

consecuencias.

Aviso para los que creemos en la democracia. A partir de ahora se puede seguir la política de debilidad

frente a los fuertes del régimen anterior.

Si así fuera, dentro de poco ellos celebrarán el triunfo y los demás lamentaremos tarde lo que debimos

haber hecho y no hicimos. Se puede, después de este lamentable espectáculo de la Carrera de San

Jerónimo, continuar ensayando la fórmula de los gabinetes ministeriales de inseguridad radical, incapaces

de desmontar el «tinglado». Es posible que alguien siga pensando que es mejor que los enemigos de la

democracia continúen dentro y bien instalados en el sistema.

Mañana, o pasado mañana, se escribirá la desgraciada historia de un Rey demócrata, mejor Señor que sus

vasallos, al que sirvieron mal, unos por torpeza otros por intereses inconfesables.

No fue un golpe de Estado, pero sí un aviso para los demócratas.

 

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