Autor: Soriano, Manuel. 
 Sólo Sagaseta, Bandrés y Blas Piñar se opusieron en el Pleno del congreso. 
 Aplastante apoyo a la ley de Defensa de la Democracia     
 
 El País.    02/04/1981.  Páginas: 1. Párrafos: 13. 

Sólo Sagaseta, Bandrés y Blas Pinar se opusieron en el Pleno del Congreso

Aplastante apoyo a la ley de Defensa de la Democracia

Solamente los representantes de tres partidos minoritarios radicales (Piñar, Sagaseta y Bandrés)

solicitaron sin éxito la devolución al Gobierno del proyecto de ley de Defensa de la Constitución, que

aprobó anoche por aplastante mayoría el Pleno del Congreso de los Diputados. La votación final arrojó el

resultado de 303 votos a favor y 3 en contra.

Manuel SORIANO

Madrid — Blas Pinar, presidente de la ultraderechista Fuerza Nueva, Fernando Sagaseta, dirigente de un

partido nacionalista canario de tendencia marxista-leninista, y Juan María Bandrés, de Euskadiko

Ezkerra, coalición próxima a ETA (pm), coincidieron en rechazar radicalmente el proyecto de ley de

Defensa de la Constitución.

Los tres diputados ya coincidieron en 1978, durante la campaña del referéndum constitucional, tal como

se les recordó ayer, ha pedir a Suse seguidores el voto negativo para la norma fundamental que consagró

el sistema democrático en España.

El partido gubernamental y la casi totalidad de la oposición (socialistas, comunistas, CD y nacionalistas)

cerraron filas en favor del proyecto de ley de Modificación del Código Penal por el que se tipifican los

delitos de terrorismo y de subversión del orden constitucional, así como sus apologías.

Este proyecto, que en los próximos días será tramitado también con gran urgencia en el Senado para su

definitiva aprobación, se enmarca en el contexto de las medidas tomadas por el Gobierno tras el frustrado

golpe de Estado del 23 de febrero y de la ofensiva terrorista de ETA contra jefes de las Fuerzas Armadas.

Presión militar

Precisamente, Bandrés y Sagaseta achacaron al ambiente de presión militar la decisión de promulgar esta

ley, que a su juicio contiene principios excepcionales y recorta la libertad de expresión. Mantuvieron la

tesis de que en definitiva ha prosperado un cierto golpe de Estado. Desde una posición ideológica

radicalmente antagónica, Blas Pinar coincidió en argumentos similares para rechazar el proyecto,

aprovechando, al mismo tiempo, su turno para criticar la Constitución.

La posibilidad de cierre de medios de comunicación contemplada en este proyecto preocupa, sin

embargo, a diputados menos sospechosos de radicalismos, como el conservador-liberal José María de

Areilza, que anunció públicamente su oposición. También algunas individualidades en los demás partidos

políticos mantienen una postura testimonial de crítica al proyecto. Su posición es bien distinta, no

obstante, a las mantenidas por Pinar, Sagaseta y Bandrés.

Los defensores del proyecto aducen que la iniciativa de cierre de comunicación social estará controlada

por el fiscal general del Estado, y existen cautelas suficientes para que esta medida no afecte a quienes no

cometan delito de provocación a la rebelión.

El ministro de Justicia

Francisco Fernández Ordóñez, abrió el debate defendiendo el proyecto qué viene a llenar dos lagunas

existentes en el Código Penal: el atentado contra la Constitución a través de un golpe de Estado y la

actividad terrorista como crimen organizado.

«Se trata de defender —dijo— el espacio de libertad que ha definido la Constitución, en tanto en cuanto

muchas libertades están amenazadas no por unos fantasmas imaginarios, sino por unas realidades

desgraciadamente visibles, con una presencia amarga y evidente.»

En ello insistió el centrista Javier Moscoso, asegurando que «estamos defendiendo la libertad de

expresión de sus enemigos que son los terroristas y los falsos patriotas, que bien han sido calificados de

golpistas». Enrique Múgica, portavoz de los socialistas vascos, acusó a los que protestan de esta ley de

querer negar las libertades al pueblo. En la misma posición sé alineó el conservador Manuel Fraga, para

quien sólo los enemigos de la Constitución no están dispuestos a guardarla y a defenderla.

El comunista Solé Barbe rá calificó de buena la ley y sólo reprochó al Gobierno que no haya puesto en

práctica la promesa de abordar los problemas de Estado a través de acuerdos previos con la oposición.

La pretensión de devolver el proyecto al Gobierno fue rechazada por la aplastante oposición de 281 votos,

dos abstenciones (Areilza y Senillosa), nueve votos a favor (Sagaseta, Pinar, Bandrés, Pi i Suñer,. Sentís,

Rodríguez Alcaide y un resto de votos equivocados).

 

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