Ley de incompatibilidades en la banca. 
 Alta tensión en las Cortes  :   
 Ha sido rechazada la enmienda sobre incompetencia de la comisión. 
 Pueblo.    16/07/1968.  Página: 4. Páginas: 1. Párrafos: 34. 

LEY DE INCOMPATIBILIDADES EN LA BANCA

ALTA TENSIÓN EN LAS CORTES

Ha sido rechazada la enmienda sobre incompetencia de la comisión

En el palacio de las Cortes se inició ayer tarde, minutos después de las cinco, el debate del proyecto de

ley de incompatibilidades de la banca privada, cuyo título reza literalmente: «Proyecto de ley

estableciendo el régimen de incompatibilidades de los presidentes, consejeros y altos cargos ejecutivos de

la Banca privada y él cese por edad de estos últimos.

El proyecto de ley, qué fue publicado el pasado 10 de junio, constaba de cuatro artículos y dos

disposiciones transitorias. Una ley breve que ha suscitado cincuenta y cuatro escritos de enmienda, de las

cítales seis son a la totalidad del proyecto y otro impugna la competencia de la Comisión de Hacienda par

a entender en este tema bancario.

A la vista de dichos escritos, la Ponencia ha redactado un informe de 23 páginas donde se amplia el

proyecto a siete artículos y una disposición transitoria.

El debate iniciado en la, tarde de ayer, bajo la, presidencia de don Diego Salas Pombo, se desarrolló en un

clima de alta tensión, con intervenciones de los procuradores que defendían posiciones absolutamente

extremas. Cerca de las once de la noche, se dio por terminada la primera sesión sin que se llegara a votar

por la Cámara las seis enmiendas o la totalidad del proyecto.

LA CAMPAÑA DE TV. E.

En el estrado presidencial, junto a don Diego Salas Pombo, se hallaban don José López Muñiz, don

Enrique Salgado Torres, y los miembros de la Ponencia, señores Herreo Fontana, Mata Gorostizaga y

García Hernández.

La primera intervención coresponde a don Mariano Fernández Daza, marqués de la Encomienda, quien se

lamenta de la urgencia con que se han desarrollado los trámites previos de este proyecto de ley y critica

en términos de profunda desaprobación la campaña llevada a cabo desde las pantallas de Televisión

Española en favor de la postura gubernamental respecta a este proyecto.

Seguidamente hizo uso de la palabra el autor de la enmienda de incompetencia de la Comisión, señor

Muñoz González Bernaldo de Quirós, quien pide que el provecto sea estudiado por una comisión especial

integrada por miembros de la Comisión de Hacienda y de la Comisión de Justicia.

Se adhiere, a esta postura don Joaquín Viola Sauret, ya que el espíritu de su enmienda al articulado

coincide en los argumentos antes expuestos. Reitera asimismo que el contenido del proyecto ha de ser

objeto de mejor estudio en la Comisión de Justicia o, cuando menos, en una Comisión especial, pues de

esta manera se adaptaría mejor a la realidad jurídica española.

Por creer compatible estas posturas con el reglamento, el marqués de la Encomienda vuelve a hacer uso

de la palabra para solicitar de la Comisión que el proyecto sea simultáneamente estudiado por la

Comisión de Justicia y de Hacienda.

Discrepa de esta tesis el procurador don Luis Valero Bermejo, que dice que la competencia de la

Comisión para estudiar el proyecto está fuera de duda, toda vez que lo ha señalado el presidente de las

Cortes.

Don José García Hernández, por la ponencia, contesta a este primer turno de oradores. Dice que la

enmienda carece de fundamento, porque el proyecto que se examina contiene un conjunto de normas en

las que la empresa bancaria, sus órganos . dé administración y el desarrollo de alguna de sus operaciones,

se contemplan desde la perspectiva del derecho público, de la economía y no desde el aspecto del derecho

privado de las sociedades mercantiles.Por ello es competencia de esta Comisión de Hacienda—alega el

ponente—, dado que el Ministerio del mismo nombre es quien corre con la iniciativa del proyecto y a

quien además le está legalmente atribuida la competencia de todo cuanto se refiere a las normas jurídicas

de carácter administrativo que regulan la Banca, la Bolsa, los seguros y el crédito. Por último, refirién-

dose a la invocación del Reglamento, el ponente concluyó expresando que es atribución del presidente de

las Cortes determinar a qué Comisión corresponde el estudio de cada proyecto.

El presidente de la Comisión, seguidamente, sometió a votación dicha propuesta del señor Fernández-

Daza, que fue rechazada, aunque con seis votos a favor.

LAS ENMIENDAS A LA TOTALIDAD

Como enmendante a la totalidad intervino seguidamente, don Manuel Aranegui y Coll, que estima que el

proyecto ha de ser devuelto al Gobierno por inoportunidad. El Gobierno ha visto conveniente —dijo—

establecer unas incompatibilidades entre los altos cargos de la banca privada y los de las empresas

mercantiles, sin duda por el convencimiento de que es lo mejor para la economía nacional. Pero quizá, lo

que en un momento puede parecer lo más conveniente —prosiguió— no lo sea en la realidad. El

enmendante alegó, que nuestra industria nació y se desarrolló con la participación bancaria, hecho que se

ha dado a través de una actuación clara y limpia, ayudando a la buena marcha de las empresas, a las que

conocía a fondo y por poseer en ellas destacados elementos de la propia banca.

Refiriéndose al principio ,de la confianza, afirmó que cuando esta falla, todo de por su base. «Estamos en

tiempos en que es preciso mantener la confianza, lo que es indispensable para el desarrollo de España y

para que el mayor número de habitantes, además de tener trabajo, puedan alcanzar mayor nivel de vida.

En apoyo de su tesis recordó las disposiciones legales que, sobre el tema, rigen en los pueblos

anglosajones y en las que se revela que la duplicidad de cargos atribuidos a una misma persona en los

bancos y en las sociedades anónimas, lejos de constituir una incompatibilidad se erige en garantía de

eficacia.

Defendió su enmienda a la totalidad, acto seguido, el procurador barcelonés don Eduardo Tarragona, en

un discurso que leyó, no sin originar en varios pasajes de éste, interrupciones airadas. En resumen, la tesis

de! señor Tarragona se centra en que el proyecto, a su juicio, es bueno, si se acompaña de otras

disposiciones adicionales. A este respecto, dijo que sí se va a reformar la legislación en materia de

incompatibilidades, hay que reformar, además, todo lo que se refiere a la estructura actual de las

empresas.Luego de tributar un homenaje a los banqueros, subrayó que el proyecto posee un carácter

discriminatorio, que no estimaba ni acertado, ni justo.

El proyecto ha de constituir una verdadera revolución destinada a romper el feudalismo financiero y

lógicamente, para que sea efectiva debe completarse con otras leyes que acaben con los feudalismos

económico y agrario. En definitiva, ha de hacerse una reforma estructural que defina irrevocablemente las

incompatibilidades y las jubilaciones, abarcando todos los negocios, las empresas públicas y la

administración. Como quiera que el enmendante hizo varias comparaciones entre las mutualidades

laborales, las cajas de ahorro y los bancos, varios procuradores, en voz alta e interrumpiendo al orador,

manifestaron repetidamente su protesta, lo que motivó que el presidente de la comisión hiciese varias

llamadas al orden. En resumen, el señor Tarragona pidió que fuese devuelto el proyecto de ley al

Gobierno, a fin de que éste pueda mejorarlo y devolverlo a las Cortes con la adición de otros proyectos

que completen el cuadro de la nueva infraestructura que el país necesita.

Agotó su turno para defender también su enmienda a la totaldidad del proyecto don Domingo Rojo Curto,

que estima que su enmienda no ha de ser entendida como antigubernamental y sí como crítica

constructiva. Admite parte del proyecto, pues ve conveniente qué no existan personas «coleccionistas de

cargos», pero hay otra parte del proyecto que rechaza. A su juicio, el texto legal roza principios

constitucionales y el respeto a la personalidad y para probar esta afirmación, aludió a la ley de principios

fundamentales del Movimiento, del Fuero de los Españoles, de los códigos Civil y de Comercio, de la ley

de Régimen Jurídico de Sociedades Anónimas y de la ley de Bases del Crédito y la Banca.

Por entender que las modificaciones introducidas en el proyecto satisfacían a su postura, don Roberto

Beyes retiró su enmienda a la totalidad.

Tampoco fue defendida la del señor Filgueira Valverde, por no hallarse presente en la Comisión.

En cambio, don José María Guibernau Bertrán, en defensa de su enmienda, declaró que la exclusividad

profesional que en el proyecto se propugna para los administradores y directivos bancarios supone una

restricción de la capacidad de obrar, que se hallan en lucha con preceptos de rango constitucional cuando

definen una serie de principios inherentes a la personalidad humana.

La presidencia concedió el uso de la palabra, seguidamente, a los miembros de la Comisión que la habían

solicitado con anterioridad.

Interviene entonces el procurador sindical señor Fugardo, para discutir, con palabra vibrante e indignado

acento, la posición del señor Tarragona, que ha equiparado la Banca con el mutualismo laboral.

En este misino sentido intervino a continuación el procurador sindical señor Yágüé Yus.

RODOLFO MARTÍN VILLA: «Me suena bien la música de este proyecto.»

ARANEGUI: «Este proyecto es una velada ofensa a los consejeros de los bancos.»

ROJO CURTO: «Me opongo a los coleccionistas de cargos, pero temo las convulsiones que esta ley

puede provocar.»

RAFAEL DÍAZ LLANOS: «Esta ley es buena; la que no es buena es !a organización actual de los

consejos de administración.»

Marrero Portugués: Las cajas de ahorro

Por su parte, don Juan Marrero Portugués discrepó, también del señor Tarragona, en cuanto a la alusión

que hizo de las cajas de ahorro. Estima que no es procedente comparar a las cajas de ahorro con los

bancos, ya que los consejeros de aquéllas no perciben emolumentos ni pueden proporcionar créditos. No

obstante, el señor Marrero se opuso al proyecto por creerlo poco conveniente, inoportuno e ineficaz. «La

aprobación del proyecto —agregó— supone retirar a nuestra economía unos créditos que le son

necesarios en estos momentos críticos. En verdad, lo que hay que hacer es unir, aunque haya que reformar

estructuras. Estimo ineficaz el proyecto, por otro lado, porque los consejeros "separados" podrían poseer

sus respectivos testaferros.»

Concluida esta intervención, a las ocho y media el presidente concedió un descanso de un .cuarto de hora.

Nuevos réplicas a! señor Tarragona

Reanudada la sesión, hicieron uso de la palabra varios procuradores que replicaron al señor Tarragona

respecto a la alusión que éste hiciera de las mutualidades laborales. Con tono conciliador y para evitar las

alusiones personales, don. Rodolfo Martín Villa agotó su turno para defender el dictamen de la Ponencia.

Estima que el hecho de haberse invocado el Fuero del Trabajo, en el sentido de que regula el respecto a la

iniciativa privada, este procurador alegó que dicho texto lega! de rango fundamental entiende más de la

cuestión social que de la económica. Refiriéndose a la función que la Banca realiza, el señor Martín Villa

dijo que ve al Banco como un servicio público en manos privadas. Por otro lado se pronunció porque las

incompatibilidades de los consejeros se hiciesen extensivas 9 la Banca oficial.

Don Julio de Miguel, a su vez, intervino, para proponer que el enunciado del proyecto fuese cambiado en

el sentido de sustituir la palabra «incompatibilidades» por «limitaciones». Después de otras

consideraciones terminó su discurso adhiriéndose a Ja propuesta del señor Arenegui, de devolución del

proyecto al Gobierno, pues, a su juicio, no ha sido madurado ni meditado lo suficiente.

Varios procuradores intervinieron a continuación para expresar su postura en pro o en contra del

proyecto. A este respecto el señor Díaz-Llanos defendió el informe de la Ponencia y, por su parte, el

marqués de la Encomienda lo calificó como improcedente y que no posee antecedentes justificados,

conocidos por los procuradores en Cortes.

Por creerse juez y parte, el banquero don Epifanio Ridruejo dijo que no pensaba intervenir a no ser para

hacer unas puntualizaciones de tipo técnico a la intervención del señor Martín Villa. En contraste con la

opinión de dicho procurador, el señor Ridruejo dijo que los banqueros son empresarios privados que, por

razón de la trascendencia del papel que desempeñan, no deben dejar a un lado ni olvidar el interés público

de sus actividades.

Cerró el turno de oradores el señor Viola Sauret, quien de nuevo reiteró su postura acerca del proyecto.

Llegadas las diez y media de la noche, el señor Salas Pombo anunció a la comisión que el presidente de

las Cortes, haciendo uso de las atribuciones que le confiere el reglamento, habla decidido que las sesiones

se celebrasen en jornadas de mañana y tarde, por Jo que levantó Ja sesión hasta esta mañana a las diez y

media.

LAS ENMIENDAS A LA TOTALIDAD, RECHAZADAS

A las diez y media se abrió la sesión de las Cortes para continuar el debate del proyecto de ley sobre

Incompatibilidades de la Banca Privada. Durante cerca de dos horas continuaron las intervenciones a

favor y en contra de las enmiendas a la totalidad.

El señor Herrero Fontán defendió el proyecto en nombre de la ponencia, y dijo de él que era «oportuno,

necesario y urgente».

Finalmente, se procedió a la votación de las seis enmiendas a la totalidad. Los resultados fueron los

siguientes:

Enmienda a la totalidad del señor Aranegui Coll: 16 votos a favor, 22 en contra y 8 abstenciones.

En consecuencia, es rechazada la enmienda, y el señor Aranegui se reserva el derecho a defenderla en el

Pleno de las Cortes.

Enmienda del señor Tarragona: ningún voto a favor (ni siquiera el suyo), 33 en contra y 15 abstenciones.

Enmienda del señor Rojo Curto: 15 votos a favor, 18 en contra y 13 abstenciones.

El señor Reyes Morales, que figuraba también como enmendante a la totalidad, retiró en la sesión de ayer

tarde su enmienda.

Enmienda del señor Gibernáu Bertrán: 15 votos a favor, 19 en contra y 10 abstenciones.

Señor Filgueira Valverde: 5 votos a favor, 18 en contra y 20 abstenciones.

En consecuencia, han fracasado todas las enmiendas a la totalidad, si bien los señores Aranegui, Rojo

Curtó y Gibernau se reservan el derecho que les asiste a defender sus respectivas enmiendas en la sesión

plenaria de las Cortes.

 

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