Algunas intervenciones     
 
 Pueblo.    16/07/1968.  Páginas: 1. Párrafos: 9. 

ALGUNAS INTERVENCIONES

Sr. Muñoz-González Bernaldo de Quirós

—Para mí ha sido una sorpresa que mi enmienda sea aplicada a la totalidad. Yo no estoy contra la

totalidad del proyecto.Yo lo que pretendía no era rechazarlo, sino que éste pasase a una Comisión de

Justicia o se formase para su estudio una Comisión especial.

Si el proyecto se hubiese limitado a regular las incompatibilidades bancarias, no tendría nada, que

objetar, pero incide en la órbita de la ley de Sociedades Anónimas. Tal vez por inercia, porque a las

Cortes lo remitió el ministro de Hacienda, se envió a esta Comisión; pero bien puede entender de él

también la de Justicia.

Don Eduardo Tarragona

—En realidad, se trata de un proyecto de ley que cabe calificar de revolucionario. Pero mi conciencia,

como he dicho, no es completa. Lo que España necesita es más hondo y más completo.

Porque en realidad, de verdad, ¿qué diferencia existe entre un Banco o una Caja de Ahorros, o en

cualquiera de las tantas Mutualidades... (protestas de los señores procuradores), o de las en no menor

numero de Financieras o de Cajas Rurales o de Crédito ? Para mí, ninguna, pues que, como he dicho,

todas tienen una misma y única materia prima: el dinero.

¿Y qué podemos opinar en relación con las Cajas de Ahorros, que manejan cantidades exorbitantes de

millones? ¿Qué es lo que puede justificar que a sus cargos ejecutivos y a los miembros de sus Consejos de

Administración no se les limite la capacidad para poder intervenir en otras empresas?

Es justo que existe una limitación en el ejercicio de los cargos de fas empresas, pero debe ir acompañada

de una aplicación rigurosa de la ley de incompatibilidades que afecte a los altos cargos de la

Administración pública.

Creemos que un cargo político, que un empleo oficial, y que un negocio propio, también han de tener, por

lo menos, la misma equivalencia de una consejería.Y ni estaría de más que una procuraduría en Cortes

equivaliera a tres consejerías.

Sr. Fugardo

—La paciencia es un don de dioses. La Comisión merece plácemes por haber escuchado pacientemente al

señor Tarragona, aunque e s t i mo que serán los obreros quienes hagan la adecuada crítica dé ese folletín

que ha sido su intervención, o, mas bien, guión de una película que podría titularse «Hablar por hablar».

Yo le diría al señor Tarragona aquello de «zapatero, a tus zapatos». Comparar una mutualidad laboral,

como él lo ha hecho, con un banco tal que el Central o el Popular, pongo por caso, es solemne disparate.

Las Mutualidades no nacieron para el negocio, sino que son instrumento para implantar en España la

justicia social. Que se lea, para enterarse, alguno de los discursos de don José Antonio Girón, que las

creó. Sus mejoras, sus beneficios en favor del trabajador, no existieron en ningún régimen anterior, con

toda la libertad, con toda la democracia de que quiera alardearse, pero que no supieron hacer algo

parecido a lo que sólo pudo hacerse al triunfar el Movimiento Nacional.

No se puede comparar un consejo de Banco., sea él que se», con e! .consejo rector de una Mutualidad

Laboral. ¡ Vamos a ser un poco serios y a tratar de lo que debemos tratar!

PUEBLO

16 de julio de 1968

 

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