Monreal Luque, al pleno de las Cortes. 
 El producto nacional se ha elevado en 1969 en un 8 por 100     
 
 Arriba.    30/12/1969.  Página: 15-16. Páginas: 2. Párrafos: 33. 

MONREAL LUQUE. AL PLENO DE IAS CORTES

Las inversiones públicas han pasado de 22.000 millones en 1960, a 83.000 en la presente campaña

UN HECHO POSITIVO A RESALTAR ES EL NOTABLE AUMENTO DE LAS EXPORTACIONES

Señores Procuradores:

Al ocupar por vez primera esta Tribuna como Ministro de Hacienda, para presentar algo tan unido

históricamente a las Cortes Españolas como es la Ley de Presupuestos, quiero que sean mis primeras

palabras de respetuosa salutación a cuantos componen el Pleno de la Cámara aquí reunido.

Deseo expresar mi agradecimiento a los señores Procuradores que han integrado la Comisión de

Presupuestos y colaboraron a la mejora del Proyecto con sus intervenciones y enmiendas, así como a su

Presidente señor García Hernández, que con tanta eticada y acierto ha dirigido los debates. Manifiesto,

asimismo, mi reconocimiento a los miembros de la Ponencia, señores don Juan María Araluce Villar, don

Enrique Carvajal Gavilanes, don Alfredo Galera Paniagua, don Miguel Vizcaíno Márquez y don Virgilio

Óñate Gil, por la diligente competencia con que han emitido su informe.

De estos trabajos en la Ponencia y en la Comisión nos ha dado detallada cuenta en claras y precisas

palabras, el Procurador don Juan María Araluce Villar.

Paso por tanto, a cumplir ahora por mi parte ante esta Cámara, dos de las principales obligaciones que

pesan sobre un Ministro de Hacienda: la de presentar la liquidación del Ejercicio que termina y la de

solicitar la aprobación de los Presupuestos Generales del Estado para el bienio 1970/71,

Creo que realizar este grato y difícil deber resulta imposible, sin referirlo, a la circunstancia económica

que vivimos, de la que no puede separarse la conducta y el enjuiciamiento del Presupuesto del Estado.

UNA DECADA DE EXPANSIÓN

El año 1969 ha cerrado una década de intensa expansión económica, de cuya valoración debemos partir

para apreciar, en su justa perspectiva, los rasgos principales de la liquidación del Presupuesto. La década

de 1960 testimonia, ante todo, un fuerte pro-ceso de cambio económico, que el simple recuento de los

más elementales indicadores prueba con rotundidad bien elocuente. En estos diez años la renta por

habitante, en términos reales, casi se ha duplicado. Apoyado sobre este firme sillar del crecimiento

productivo, el consumidor español ha accedido a niveles de vida y a formas nuevas de consumo que nos

muestra la simple observación de la realidad cotidiana y que corrobora la paciente recogida de los datos

estadísticos.

Respondiendo a esta tónica general de la década, puede afirmarse que el año 1969 nos ofrece, un balance

final brillante, juzgado desde el prioritario objetivo del crecimiento económico. El año que termina deja el

buen recuerdo que siempre acompaña a un aumento positivo del producto nacional, que hoy puede

cifrarse, en términos reales, en más de un 8 por 100 sobre los destacados niveles logrados ya en 1968.

Correspondiéndose con estos avances de la producción, el aumento del empleo total y las horas trabajadas

nos presentan un cuadro de diligencia y esfuerzo a través del que los españoles, nos disponemos a entrar

en una nueva década, desde un punto de partida, por. fortuna, muy distante de aquél del que arrancamos

tras de sentar las bases de la nueva política económica española, hace diez años.

EL SECTOR PUBLICO

En el trasfondo de esta economía expansiva ha estado presente la mano tantas veces olvidada, cuando no

injustamente criticada, del sector público, que ha materializado las aspiraciones sociales unánimemente

sentidas por un intenso crecimiento.

Basta volver la vista atrás, siguiendo el curso de la actividad financiera, para contrastar la energía con que

el sector público ha animado, desde el Presupuesto estatal, el crecimiento de nuestra producción de bienes

y servicios. Cuando se comprueba que el total de las inversiones públicas, tanto directas como a través de

subvenciones, ha pasado de 22.000 millones de pesetas en 1960 a 83.000 millones en 1969, difícilmente

puede discutirse la beligerancia del Presupuesto del Estado en favor de nuestra expansión económica. Por

otra parte, parece igualmente innegable la solicitud con que el sector público ha atendido en este año al

proceso de crecimiento económico por la práctica de una generosa política de subvenciones al sector

privado, que pueden cifrarse en un importe superior a los 14.000 millones de pesetas, así como a través de

una sacrificada renuncia de Ingresos públicos mediante una política de exenciones, bonificaciones y

desgravaciones, cuya cuantía estimada supera holgadamente los 100.000 millones de pesetas.

ESTABILIDAD .ECONÓMICA

Al atender esta demanda de crecimiento, que el Presupuesto del Estado recibía unánimemente del sector

privado, no se podía olvidar el duro mandamiento que recuerda que un clima de estabilidad económica

constituye la única garantía de una expansión sostenida a largo plazo. Y a este ineludible deber responde

otro rasgo que registra la liquidación del Presupuesto de 1969: el espectacular aumento de las cifras de

recaudación, cuyos valores se elevan sobre los de 1965 en más de 30.000 millones de pesetas. A este

esfuerzo recaudatorio no podrá renunciarse en el futuro y, aun así, no será fácil secundar el intenso

crecimiento que impone la actividad privada del sector público si se esfuerza a éste a cubrir todos sus

gastos con el solo recurso de los ingresos obtenidos anualmente por impuestos. Cuando más de la tercera

parte de los gastos públicos totales constituyen gastos de inversión, cuando las ayudas a la inversión

privada significan el 16 por 100 de dichos gastos, no puede sorprender que el sector público busque la

ayuda del ahorro a la que incluyen para atender a los gastos del Ministerio de Educación y Ciencia, que,

por primera vez, se sitúa a la cabeza de los Departamentos ministeriales, en orden a la cuantía de las

consignaciones presupuestarias. Este dato revela la importancia que el Gobierno ha atribuido a estos

gastos, no sólo por su carácter eminentemente redistributivo, fundamento de una auténtica política de

igualación social, sino también por la importancia que reviste la formación de las futuras generaciones,

que constituyen un capital de valor inestimable en cualquier sociedad.

HABERES DE LAS ECONOMÍAS

«El presupuesto de 1970 ha atendido tañí bien, en lo posible, al difícil deber de limar el duro cuerpo de

los gastos públicos de consumo. Algunos aumentos del Presupuesto resultaban, sin embargo, inevitables.

Al hacer esta afirmación me refiero al aumento de 5.800 millones de pesetas en las retribuciones de los

funcionarios públicos y a la elevación de 4.000 millones en las dotaciones para derechos pasivos de los

funcionarios. No es para nadie un secreto que una parte de los aumentos de gasto son la directa

consecuencia de unos compromisos legales previamente adquiridos, lo que merma considerablemente las

posibilidades de una actuación ágil y flexible del sector público. Entre estos gastos figuran las dos

partidas citadas que no era posible retrasar, teniendo en cuenta las normas vigentes, basadas, de otro lado,

en estrictas razones de justicia crecido con moderación, acusando tasas de incremento que se cifran

alrededor del 3 por. 100. El desarrollo de las exportaciones , cierran el cuadro con una tasa de crecimiento

anual real del orden del14 por 100 sobre sus valores de 1968.

Una economía con estos ritmos de expansión de su demanda, difícilmente pueda absorberlos con la sola

ayuda de los aumentos de su producción interior, debiendo bus-car en los recursos exteriores el medio da

llenar el bache entre aquello que su demanda pide y su producto interno da, con el fin de que no se

produzca una presión excesiva sobre los distintos mercados, con las consiguientes alzas de precios. Y, en

electo, esta expansión de la demanda total ha requerido que para mantener el equilibrio de nuestros

precios —cuyo índice, en 1969, apenas sobrepasará el 2 por 100 de aumento— las importaciones hayan

debido crecer en más de un 17 por 100 sobre sus elevados valores de 1968, lo que ha afectado al

equilibrio de la Balanza de pagos.»

«De esta forma, la fuerza principal de nuestra expansión se ha convertido, por una de esas aparentes

paradojas en que tantas veces se manifiesta la economía, en la fuente de preocupaciones de la política

económica. Y, así, nuestra tarea reside hoy en moderar el ritmo de expansión de la demanda para asegurar

tanto la fuerza que sostenga el crecimiento, como la estabilidad interna y exterior. A este fin de moderar

la marcha de los distintos elementos integrantes de la animación excesiva de la demanda, se han dirigido

ya una serie de medidas dictadas por el Gobierno. Subrayo que a moderar, pero en manera alguna a

destruir ´a fuerza sobre la que se apoya el ritmo vital de nuestro proceso económico.»

NO DEBEMOS OLVIDAR QUE LA CAPACIDAD DE EXPORTACIÓN DEPENDERÁ DE

NUESTRA CAPACIDAD DE CONCURRENCIA

CONSUMO PRIVADO

«En cuanto al consumo privado se espera una continuación de su crecimiento para el próximo año, pero

no sería prudente, aceptar un aumento excesivo que fuere incompatible con la expansión de la producción

y que pusiera en peligro nuestra estabilidad económica al afectar el nivel de precios y al saldo de la

balanza de pagos.El equilibrio económico impone también unas condiciones al ritmo del crecimiento del

consumo privado y en este punto el sistema fiscal debe ocupar un importante papel de moderador.

le autoriza la índole eminentemente capitalizadora de sus actividades. De esta forma, para el Presupuesto

de 1969, la insuficiencia financiera se cifra en 5.600 millones de pesetas, esto es, un 0,3 por 100 del

producto nacional bruto. Creo que esta cifra se compara muy favorablemente con lo que las inversiones

públicas, 83.000 millones de pesetas, han significado en este Ejercicio: 4,3 del Producto Nacional Bruto.

PREOCUPACIÓN EN LA INVERSIÓN

AI pasar la hoja de lo que hoy empieza a ser para nosotros pasado y al abrir la nueva década de 1970, lo

hacemos bajo el signo del crecimiento económico, signo que configura, como es obligado, al Presupuesto

que, hoy ofrezco a la consideración de esta Cámara.

Tanto la cuantía como la dirección del gasto público del Presupuesto para el próximo bienio, aparecen

decisivamente configuradas por la preocupación preponderante de dirigir los recursos públicos hacia el

sector de la inversión. Las inversiones reales totales se presupuestan en 52.932 millones de pesetas y las

transferencias de capital previstas se cifran en 41.198 millones.

Este activo papel del Presupuesto en favor del crecimiento económico no sólo se manifiesta en la

relevancia cuantitativa que ofrecen los datos anteriores, sino también en la dirección seguida por el

proceso de inversión pública. Permítanme aquí los señores Procuradores la glosa de algunos datos.

EL MINISTERIO DE EDUCACIÓN Y CIENCIA, EL PRIMERO

La novedad del próximo Presupuesto quizás se encuentre en las cifras que en él se

en favor de quienes dedican sus esfuerzos al servicio de la Administración Pública.»

EL AHORRO PUBLICO

«Para juzgar adecuadamente la financiación prevista del Estado en los Presupuesto que hoy presento a

esta Cámara —dijo más adelante—, conviene comparar la cifra de los -gastos corrientes de consumo, que

asciende a 206.900 millones de pesetas, con el total de los ingresos previstos por cuenta de renta, que es

de 302.600 millones. La diferencia entre estos ingresos y gastos corrientes del Estado nos da la cuantía de

su ahorro; ahorro público importante, que se eleva a un total de 95.700 millones de pesetas, que cubre el

93 por 100 de los gastos totales de inversión. El 7 por 100 restante se atenderá con ingresos por cuenta de

capital, según aparece consignado en el Presupuesto para el próximo ejercicio.»

MODERADO CRECIMIENTO DEL CONSUMO PUBLICO

«No cabe sorprenderse de los resultados espectaculares del año 1969, año en el que los cinco motores que

integran la demanda efectiva total —la inversión privada y la pública, el consumo privado y público y las

exportaciones— han pulsado con singular energía. Sin duda, la inversión, tanto pública como privada, es

la que ofrece mayor vitalidad con tasas reales de incremento que se sitúan por encima del 14 por 100. La

evolución de! consumo privado se ha " movido dentro de límites más modestos, aunque importantes,

dado que las primeras valoraciones del ejercicio que finaliza lo sitúan en tasa de crecimiento en torno al 8

por 100 en nos reales. El consumo público h3adad económica al afectar al nivel de precios y al saldo de la

balanza de pagos. El equilibrio económico impone también unas condiciones al ritmo del crecimiento del

consumo privado y en este punto el sistema fiscal debe ocupar un importante papel de moderador.

Si nuestro crecimiento necesita creación de capital" privado y público, se debe financiarla .con el ahorro

disponible. El sistema fiscal debe, ser capaz de detraer la parte de los recursos disponibles que sean

necesarios para este fin. Si pretendemos mantener nuestro ritmo de expansión económica, deberemos

mantener también una estructura de ingresos, fiscales que la haga posible.

Y ello sólo ocurrirá si la recaudación impositiva se ajusta a los movimientos de la producción y la renta

nacionales. Esto es, si el sistema tributario logra un grado aceptable de flexibilidad. Para conseguir esta

importante virtud, nuestra preocupación inmediata es hacer que el sistema fiscal actual resulte más

operativo y eficiente, lo que desplaza la actuación reformadora hacia una mejora del funcionamiento de la

Administración tributaria que fortalezca el potencial recaudatorio.

Por lo que se refiere a la inversión pública, nuestro problema principal creo que reside en asegurar su

creciente eficacia. Al apreciar el interés de este objetivo no pueda olvidarse el importante papel que hoy

desempeña la inversión pública dentro de la inversión total española. Los gastos de inversión

emprendidos o animados por el sector público se acercan hoy al 20 por 100 de la formación bruta de

capital fijo del país, lo que representa una contribución del gasto público muy superior a la que tiene lugar

en los países de la Comunidad Económica Europea.»

«Por lo que respecta al gasto público de consumo éste se ha comportado en nuestra; economía con una

vitalidad que forzosamente tiene que preocupar a todo aquel que desea poner el sector público al servicio

del preeminente objetivo del crecimiento económico estable. Sin embargo, en el enjuiciamiento de los

gastos públicos de consumo no deberían olvidarse dos hechos sobre los que me parece importante llamar

la atención. El primero apunta a que una consideración correcta del proceso de expansión del consumo

publico tiene que partir, del reducido nivel de recursos totales -dedicados al mismo a comienzos de la

década de 1960, que no excedía del 8 por 100 del producto nacional bruto, porcentaje inferior al de

cualquier otro país europeo. Ello explica la fuerte aceleración de los gastos públicos de consumo en los

últimos años. Recuperados hoy en parte los niveles de consumo público y logrado un mayor equilibrio

con los alcanzados por el consumo privado, resulta preciso moderar su ritmo de crecimiento

acompasándolo al experimentado por la renta nacional del país.

El segundo hecho que deseo resaltar es que dentro del consumo público se consideran a veces gastos que

en realidad no constituyen costes directos de la administración de servicios públicos, sino gastos de

transferencia a las economías privadas.»

«Así, por ejemplo, la política de mantenimiento de precios interiores ha obligado a un esfuerzo del sector

público de considerable importancia, no sólo por la pérdida de ingresos producida por bonificaciones

arancelarias y reducciones en el Impuesto de Compensación de Gravámenes Interiores, que supera la cifra

de 18.000 millones, sino también a través de los gastos de subvenciones y transferencias a los que he

aludido anteriormente.

A este respecto importa subrayar que mientras que el total de los gastos corrientes del Presupuesto de

1910 suponen un incremento del 15 por 100 sobre el año anterior y el del consumo público en sentido

estricto es del 13 por 100, el de las transferencias y subvenciones que figuran en este concepto supera el

22 por 100.»

ENMIENDAS.—Se refirió a las enmiendas incorporadas a la Ley de Presupuestos y dijo:

«La primera, formulada por el señor Díaz Llanos, se refiere al tope para la aprobación de créditos

extraordinarios y suplementos de crédito, con posterioridad a la votación del Presupuesto, establecido en

un 5 por 100 de las consignaciones originales. La otra enmienda debida a don Salvador Serráis, se refiere

a la fijación de un límite máximo del 8 por 100 del Presupuesto anual para los avales que pueda otorgar el

Estado a lo largo del año, reclamando además la aprobación de la Comisión de Presupuestos cuando

dicho aval sea otorgado a empresas privadas que no sean concesionarias de ´servicios públicos cuyo

patrimonio haya de revertir al Estado.

La importancia del cumplimiento del principio general de economicidad que acabo de ponderar se

contrasta, fundamentalmente, por el quinto de los elementos que integra la demanda total de una

sociedad: las exportaciones. El crecimiento importante de las exportaciones en el año que termina es una

noticia destacada que puede situarse, juntamente con el impulso enérgico de las inversiones, entre los

logros más sobresalientes y optimistas del momento económico que vivimos. No faltarán en el afán

exportador que ha de continuar en los próximos años las medidas de política financiera que lo apoyen y

estimulen. La mejora y perfeccionamiento de las medidas actuales y la elevación de la capacidad de

gestión para facilitar la competencia de las exportaciones españolas con el poderoso aparato institucional

y empresarial de los principales países del mundo, parecen ser las tareas inmediatas de la política de

fomento a la exportación. Pero me atrevería a asegurar que la exportación no dependerá sólo de esta

constante puesta a punto de las medidas que directamente pretenden fomentarla: tráfico de

perfeccionamiento, crédito, desgravaciones fiscales´ y otros instrumentos con los que ya cuéntala política

económica española. Como antes afirmaba, la capacidad de exportación depende y dependerá de nuestra

capacidad de concurrencia y ésta a su vez de la eficacia con la que administremos los recursos disponi-

bles, dado que la exportación no es un compartimento estanco de la economía de un país, sino un corte

transversal de esa economía.»

Tras solicitar la colaboración de todos los Procuradores concluyó: expresando su optimismo ante el

futuro, «optimismo responsable, donde todos hemos de aceptar el reto de la expansión económica; ello

exige la firmeza decidida de nuestro esfuerzo, para continuar con renovado brío esta marcha progresiva

hacia metas más altas de bienestar y de justicia.

A este servicio prometo dedicar todo mi esfuerzo, tratando de que se administre adecuadamente el

Presupuesto cuya aprobación solicito de esta Cámara».

 

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