Licinio de la Fuente, al pleno de las Cortes. 
 Hay que mejorar la situación de los pensionistas y trabajadores en paro     
 
 Arriba.    30/12/1969.  Página: 17-18. Páginas: 2. Párrafos: 35. 

LICINIO DE LA FUENTE, AL PLENO DE LAS CORTES

«La Seguridad Social, instrumento para la libertad por la vía de la solidaridad, es elemento decisivo

y básico de la vida comunitaria»

Es esta la primera vez que como Ministro del Gobierno hago uso de la palabra desde esta tribuna que

ocupé ya otras veces como Procurador. Hoy lo hago con una emoción singular y también con una

responsabilidad distinta, a la que procuraré hacer honor siendo fiel a su línea de siempre.

«Hay .que reforzar la acción en prevención, de accidentes y recuperación de minusválidos»

Si he logrado que mis actitudes se entendieran como yo deseaba, tal vez me hayáis visto a lo largo de este

tiempo como un Procurador de ideas bastante definidas, con una posición política muy concreta, desde la

cual procuré actuar siempre al servicio de mi país; y al mismo tiempo con gran respeto para las ideas y las

posiciones de los demás —porque ello está precisamente en la médula de las ideas que profeso— y con la

convicción profunda de que el diálogo y el entendimiento entre todos han de ser la base de nuestra

convivencia de que siempre puede haber un punto de entendimiento y de concordia entre posiciones

inicialmente discrepantes, y de que el servicio a la comunidad exige de nosotros ese entendimiento y esa

concordia; exige de nosotros la generosidad de renunciar a una parte de lo que consideramos nuestra

verdad, para encontrar lo que pueda ser la verdad de todos.

Ser fiel a esta línea desde este nuevo puesto quiere decir tanto como propósito de fidelidad a los

Principios y a la Doctrina en que sigo creyendo, y propósito también de coordinar al máximo mis propias

posiciones con las de mis compañeros de Gobierno, cuya acción es esencial que sea conjunta y unida de

tal modo que la labor de mi Departamento pueda verse siempre como labor del Gobierno en una materia

concreta. Ninguno de nosotros actúa ni puede actuar aislado ni por sí; es realmente el Gobierno entero el

que actúa por medio o a través de cada uno de nosotros; y la conciencia plena de que esto es así debe dar

a nuestra tarea y a nuestra acción una nueva responsabilidad y también una dimensión más completa.

Y ser fiel a esta línea de siempre significa también para mí, en mi relacion con las Cortes, el propósito de

actuar sobre la base de que la tarea de gobernar es obra con. junta de las Instituciones, cada una de las

cuales tiene su lugar y su función, en nuestro ordenamiento constitucional; y sólo del funcionamiento

completo y armónico., de todas ellas resultará el equilibrio y el orden en que el sistema mismo se funda, y

cuya defensa y potenciación es misión primordial cíe todos .por encima de cada tarea concreta y por

medió o a través de cada tarea concreta.

UNIDAD Y CONTINUIDAD

Pero mi especial emoción de hoy no se. deriva tan sólo de la nueva responsabilidad que he asumido, sino

del honor de presentar ante vosotros dos Proyectos de Ley ya convergidos en Dictámenes que están

ligados; de uno u otro modo, a la gran empresa de la Justicia Social. Y también porque los hombres,

destinatarios últimos de las Leyes, son en este caso los hombres del mar y los trabajadores del mundo

hispánico en España, unos hombres en los que se resume la mejor Historia de España, que se hizo yendo

por los caminos del mar al encuentro del más hermoso destino que Dios pusiera nunca al alcance de

ningún pueblo.

Se trata de dos Proyectos de Ley elaborados con anterioridad que este Gobierno ha querido llevar

adelante, como señal inequívoca de la unidad y continuidad de una labor política que venturosamente y

para bien de España, es ahora natural en nuestro país. Tal vez no valoramos bastante lo que supone esta

continuidad para nuestro pueblo, victima en otro tiempo de aquel tejer y destejer de unos y otros

gobiernos, de unos y otros partidos, que atrasó su desarrollo casi un siglo; distancia que estamos tratando

de salvar con el gigantesco y solidario esfuerzo de tocios; un esfuerzo que sólo puede ser rentable

presidido por una Unidad de Gobierno, unidad que hace posible ese primer servidor de la Patria que, en

su afán de unir a los hombres y a las tíerras de España, hizo el milagro de unir a su generación por encima

de las desgarraduras de un lucha fraticida y está consiguiendo el más difícil de hacer posible la unidad y

la soldadura de unas generaciones cuya contextura vital y circunstancia histórica son tan diversas. Como

de esa unidad y soldadura depende, en definitiva, el futuro de España, no agradeceremos nunca a Dios lo

suficiente que nos haya dado un gobernante capaz de producir ´al milagro, que en último término es un

milagro de amor a su pueblo y de su pueblo, pues de otra forma no se pueden conseguir estas cosas.

MEJORA PARA LOS HOMBRES DEL MAR

La Ley de Seguridad Social de los Trabajadores del Mar que hoy se somete a vuestra consideración

responde a un propósito y cumple una deuda, una deuda que tiene todas las urgencias y razones. En la

Ley y en la realidad: lograr Un acercamiento de la Seguridad Social de los hombres del mar a las

fórmulas instituidas, a los" criterios informadores del Régimen General de nuestro sistema; llevar a estos

hombres una mejora en los servicios y un aumento en sus prestaciones.

Sin entrar en detalles que fatigarían vuestra atención y no serían necesarios después de la exposición

documentada y brillante del ponente Jesús Posada, me limitaré a destacar muy sintéticamente algunos

aspectos que considero del mayor interés.

En primer lugar quiero decir que la elaboración del proyecto refleja, desde su origen, todo un proceso de

participación encauzado a través de la Organización Sindical que estuvo siempre presente en los trabajos

preparatorios, colaborando con el Ministerio y con el Instituto Social de la Marina, que tan meritorios

servicios ha venido prestando a toda la política social en relación con el mar, en íntima colaboración con

las Cofradías de Pescadores, esas viejas Corporaciones marineras que se hallan extendidas en misión

permanente de servicio por todo nuestro litoral.

Después lo habéis discutido en las Cortes con toda amplitud, con calor, con apasionamiento. Habéis

introducido modificaciones que mejoran y perfeccionan el Proyecto, como aquellas,que fuerzan el

principio de representatividad. y habéis dejado no sólo en el ambiente, sino en la propia Ley, prueba de

vuestra inquietud, de vuestro deseo, que comparte el Ministro,de que este primer paso sea básico y

decisivo en el camino de la equiparación de las prestaciones de estos trabajadores a los del Régimen

General, camino donde todavía nos quedan pasos por dar y que iremos dando a medida que las

posibilidades económicas lo permitan: Mi agradecimiento a 5a Ponencia, a la Comisión y a los

enmendantes por el esfuerzo realizado y Su generosa pasión de perfeccionar miento.

La importancia humana y social de la Ley " sé deduce de una consideración elemental. Sus destinatarios

son unos 150.000 trabajadores que realizan una amplia gama de labores marineras y portuarias y que

están repartidos por la ancha geografía de nuestras costas y por los caminos siempre distintos de la mar,

esos caminos que nunca tuvieron secretos para los marineros españoles, porque éstos supieron

arrancárselos siempre con su genio, su aventura y su valor. Hombres que pasean la bandera de España de

uno a otro Continente en los barcos de transporte; hombres que van a traernos la riqueza pesquera del mar

con riesgo de su vida a los más apartados lugares, desde los hielos del Ártico a las cálidas aguas del

África Ecuatorial y del Sur; hombres que luchan cada día con los riesgos y el peligro cíe una de las

actividades laborales que registra un porcentaje más elevado de accidentes. Y las familias de estos

hombres, esas familias que esperan días y días el regreso de los padres, de los hermanos, de los hijos, en

la incerti-dumbre de si ese regreso llegará a producirse.

ACCIÓN PROTECTORA

Vamos, a partir de esta Ley, a mejorar y a ensanchar la protección de estos hombres y de sus familias. De

un lado, el campo de aplicación se hace más amplio y comprensivo y permitirá una organización más

simplificada y racional de los servicios asistenciales en las zonas costeras y puertos, concentrando los que

ahora atendían a grupos distintos. Ya sé que todavía se han quedado fuera grupos de trabajadores que

alguno de vosotros considerabais que debían entrar. Insisto en que el camino de perfeccionamiento

abierto por la Ley, abierto sigue y que estudiaremos con el mayor interés esas situaciones que ahora se

han quedado pendientes para procurar en cada caso la solución más justa.

La acción protectora de la Ley responde al concepto más amplio y dinámico de ,1a Seguridad Social en su

preocupación por defender á los trabajadores de las consecuencias de la enfermedad, del accidente o la

vejez; por facilitar a ellos y a sus familias los medios de promoción adecuados para una capacitación

cada día más completa y una elevación profesional cultural que haga posible su participación social a

niveles superiores. La consideración especial a las circunstancias en que el trabajo del mar se desarrolla

tiene también su reflejo en normas especiales para la asistencia a enfermos y accidentados en el

extranjero, para la anticipación de las jubilaciones, así como para el montaje de los servicios adecuados

de asistencia a viudas.y huérfanos.

En materia dé gestión, se simplifican los Servicios y se mejora el sistema de participación, de tal modo,

que dos tercios de los órganos de gobierno estarán compuestos, precisamente, por representantes de

empresarios y de trabajadores.

Y en materia de financiación se refuerza el principio de solidaridad representada por las aportaciones del

Estado y del Régimen General, que vienen a confluir con las del propio Régimen para constituir la base

económica que haga posible el cuadro completo de prestaciones para llegar a conseguir esos 2.500

millones de pesetas que supone el costo inicial de la Ley.

Por la vía de financiación los hombres del mar saben que no están solos frente a sus necesidades y que es

la sociedad entera; la Patria misma a la que ellos están prestando servicios impagables, la que va a hacer

posibles estas y las mejoras sucesivas, reforzando asi el principio de comunidad nacional.

Una vez más, quiero reflejar en mis palabras la honda y reiterada preocupación porque la Seguridad

Social tenga como protagonista primordial al individuo y su familia, pues a ellos y sólo a ellos ha de ir

encaminada la acción política y económica del Estado y de quienes tenemos la irrenunciable pasión y

encargo de servirla. Fácil es comprender que un sistema de Seguridad Social que debe atender en los

momentos actuales a dos tercios de la población española y que aspira, recogiendo la declaración del

Fuero del Trabajo, a consagrar el principio de Seguro Total, debe enfrentarse con escollos y riesgos

difíciles de salvar, entre los que debemos tener muy presente el peligro derivado de la masificación, la

deshumanización y la excesiva e innecesaria burocratización; riesgos que pueden implicar un estilo y

sentido de la Seguridad Social que conduce, inevitablemente, a prestaciones otorgadas de forma mecánica

e inerte y, por lo tanto, despersonalizadas. Debemos tener, junto con la conciencia de ese riesgo, la

voluntad decidida de superarlo. Y hemos de montar los dispositivos necesarios para ellos y los Servicios

Sociales adecuados.

SEGURIDAD SOCIAL MODERNA

La Seguridad Social moderna se ordena sobre los principios de individualización, unidad y solidaridad. A

una solidaridad en la contribución a las cargas generales, que quiere decir también aportación

proporcional según las posibilidades, debe corresponder una solidaridad a la hora de las prestaciones, que

quiere decir beneficios proporcionales a las necesidades.

Esto me da pie para hacer ya algunas con» sideraciones de carácter general sobre algunos de los

problemas que en materia de Seguridad Social tenemos planteados y que habremos de abordar con

decisión. Por lo que se refiere a la solidaridad en los beneficios, es decir, a la proporcionalidad de las

prestaciones tenemos sectores en evidente situación de inferioridad respecto a los de-más sectores

económicos del país. Aparte este de los trabajadores del mar, en el que-hoy podemos dar un paso

adelante, tenemos otros sectores insuficientemente atendidos o regulados, como el agrario, los

trabajadores autónomos y los eventuales; o colectivos especiales, como estudiantes, funcionarios, artistas

y escritores; o determinados trabajadores de la industria o de los servicios, como los ferroviarios, los que

trabajan por horas o, los que tienen frecuentes interrupciones en su trabajo. Mejorar las prestaciones de

estos sectores y completar el "cuadró legislativo de la Ley de Bases, como habéis pedido, ha de constituir

una de nuestras tareas inmediatas.

La actual relación cotización-prestaciones, unida a la forma de determinación de las bases de cotización,

plantean también serios problemas en, aquellas prestaciones .sustituí tivas del salario, como las de

desempleo, las pensiones o las prestaciones económicas por enfermedad o accidente. Son continuas y

razonables las peticiones de los trabajadores" para que el sistema se perfeccione en linea con los

postulados antes expuestos, de que las prestaciones estén más en relación con la necesidad sentida, con la

falta de salario que van a suplir, que con la pura aportación o cotización realizada. Los problemas son

especialmente agudos para los pensionistas y para los que están en situación de desempleo. Y

tenemos el decidido propósito de abordarlos.

Una Seguridad Social al nivel de nuestro tiempo tiene que ir más allá de una acción puramente reparadora

o defensiva; tiene que comprender las acciones necesarias para evitar el accidente o la enfermedad y para

procurar la reintegración plena en la sociedad de los accidentados o enfermos. Se abre aquí, ante nosotros,

un amplío campo de posibilidades y de acciones a las que el Ministerio quiere dar un impulso decisivo «a

éste próximo año y en las que quisiéramos implicar la sociedad entera, porque aquí, como en tantas otras

cosas, lo importante no es el «Boletín Oficial ni la actividad administrativa. Aquí lo decisivo será

conseguir Una conciencia social de los problemas, que la Administración sea capaz de encauzar y orientar

para mejor logro de los resultados necesarios. Cada hombre es un mundo completo de vida y de

posibilidades, y, a la vez, es la fuente potencialmente más importante de riqueza y de vida comunitaria. Y

son muchos los hombres que se pierden o se quedara incompletos para sí y para la sociedad, y hay que

disminuir esta pérdida per la doble vía de la prevención y de la recuperación.

Por último, aún nos queda mucho camina que andar por la vía de la solidaridad en cuanto a la cobertura

de las cargas. Y conste que si nos quedáramos sólo en la solidaridad financiera, tendríamos un menguado

concepto del tema. Pero la financiación es, ciertamente, una de las expresiones más concretas de ese

principio de solidaridad.

Lo que ocurre es que no es éso sólo. La Seguridad Social es hoy, tal vez, el más profundo, el más

humano, el más entrañable instrumento de solidaridad, con un alcance político extraordinario. Su esencia

consiste en hacer posible atender con las aportaciones de todos, las necesidades de cada gao, en cada

momento y en cada circunstancia; rompiendo entre todos las ataduras que para la vida individual, para el

ejercicio de la libertad, para la realización completa de la personalidad, suponen la enfermedad, el

accidente, el desempleo, la incapacidad, las cargas familiares, la vejez... Con José Antonio tenemos que

pensar y decir que solamente es libre el hombre cuando física e intelectualmente se libera de las

servidumbre de la insuficiencia material o espiritual. Y sólo puede ser auténticamente libre una sociedad,

cuando sus miembros también lo son. Del mismo modo que la idea de comunidad lleva, a su vez,

implícita la de libertad y solidaridad a los hombres que la integran. Por ello, la Seguridad Social,

instrumento para la libertad por la vía de la solidaridad, es, en nuestro mundo, elemento decisivo, básico

de la vida comunitaria.

Solidaridad entre todos, decía al principio, frente a la necesidad de cada uno, solidaridad y sentido

comunitario en las cargas, en las prestaciones, en la gestión... Solidaridad también en el tiempo y entre las

gene raciones. Los .sanos ayudan a los enfermos o accidentados; los Jóvenes, a los ancianos; los que no

tienen familia, a los que la..tienen; los de hoy, a los de mañana. Y en nuestro mundo, este mundo

alucinante de progreso e intercambio, los de unos pueblos deberían ayudar también a los de otros,

haciendo realidad aquella afirmación de Juan XXIII, de que no por razones de caridad, sino por estrictos

principios de justicia, los pueblos ricos están obligados a ayudar a los pueblos pobres. Y eso tiene

especiales resonancias cuando de Seguridad Social se habla porque los pueblos ricos, muchas veces están

aprovechándose de las energías y la fuerza y la salud y la vida de los hombres jóvenes y fuertes de los

pueblos pobres. Por ello son muchas las voces que claman por auténticos sistemas de solidaridad

internacional también frente a las cargas de la Seguridad Social. Y si el mundo quiere hacer honor a las

exigencias de una justicia que tiene también alcance y dimensión internacional; y las Organizaciones

internacionales hacer buenas la generosidad y la sonora amplitud de los conceptos que se escriben en el

largo rosario de las Declaraciones, hemos de esperar que algún día lleguemos a tener esa solidaridad.

Nosotros hoy, y con eso hago referencia ya a la última parte de mí exposición, podemos dar un paso

importante en este camino de la integración comunitario internacional, al aprobar el Proyecto de Ley de

igualdad de derechos de los trabajadores de la Comunidad Hispánica.

El Gobierno español, particularmente atento a cuanto representan los vínculos de relación hispánica, ha

considerado necesario superar el marco de los convenios internacionales de cooperación social, siempre

impregnados de excesivo tecnicismo y, plenamente consciente de la condición que a España corresponde

dentro del mundo hispanoamericano, ha querido traer ante las Cortes de la nación, un Proyecto de Ley por

virtud del cual, de una manera plena y completa, se consagra la equiparación de trabajadores de

Hispanoamérica, Portugal, Brasil, Andorra y Filipinas a los propios trabajadores patrios en el triple

sentido de:

—relaciones laborales. —Seguridad Social.

—Ayudas y beneficios del Fondo Nacional de protección el Trabajo.

Es una decisión que, más que de generosa deberá ser calificada de justa, y, en todo caso, consecuente con

nuestra Historia.

Bien conocéis, el profundo amor del Jefe del Estado por los pueblos de Hispanoamérica, bien conocéis,

igualmente, que España, como nación, ha superado y supera las barreras de una pura situación geográfica,

para hermanarse en lengua, raza, religión, con países de otros continentes.

Bien conocéis, por último, que en el mundo del trabajo se viene desarrollando en los últimos tiempos una

intensa actividad que renueva y aviva sentimientos y contactos. Esta política de unidad, desarrollada con

indudable acierto y eficacia, habré de continuarla e incrementarla.

Al rendir homenaje a países hermanos, y al decirles que esta Ley es de ellos.y pava ellos, vienen a mi

memoria aquellas frases de José Antonio: «España fue a América, y lo hizo para decir que todos somos

hermanos.»

«La vinculación de España y las naciones americanas no fue —ha dicho Francisco Franco— la de una

metrópoli con sus colunias, sino la de partes de una misma nación con los mismos derechos, como otras

Españas. Nos creemos una misma familia de pueblos... y creemos que los problemas que entraña la vida

en común podemos resol-verlos como en una familia bien avenida.»

Creo que no se podría decir nada más definitorio del espíritu que anima a la Ley. Es una solución de

familia, de hermandad para los problemas del trabajo.

¿Qué puedo decir yo más de esto? He repetido las palabras del Fundador, del hombre en cuya doctrina

creo, y las palabras del Caudillo, del conductor de mi pueblo, del hombre al que sigo y al que sirvo

ilusionadamente. ¿Qué otras palabras podría yo añadir? No, no quiero poner otras palabras. Quiero

sencillamente poner unas obras que hagan honor a aquellas palabras.

Y nada más, señores Procuradores. Es una feliz coincidencia que yo hoy tenga que pediros el voto para

dos Proyectos de ley enlazados por razones de tan profundo senti-do patrio. Por los caminos del mar

fuimos al encuentro de América; es decir, al encuentro de nuestro propio destino. Fueren hombres de mar

los que abrieron los caminos, y por esos caminos vinieron luego a nosotros nuestros hermanos del otro

lado del mar. El hombre y el mar. El nombre haciendo del mar caminos para nuestra gloria de ayer y para

nuestra hermandad de hoy. Los hombres uniendo su destino por encima del . mar. El mar aparece hoy,

junto con el hombre, como protagonista de estas dos Leyes; pero es que el mar es. en muchos aspectos y

justo con nuestros hombres, el gran protagonista de nuestro destino histórico.

 

< Volver