Monreal defendió los presupuestos. 
 Prioridad de educación y obras públicas     
 
 Madrid.    29/12/1969.  Página: 24. Páginas: 1. Párrafos: 7. 

Monreal defendió los Presupuestos

PRIORIDAD DE EDUCACIÓN Y OBRAS PUBLICAS

El proyecto de ley de Presupuestos Generales del Estado para el bienio 1970-71 fue presentado por el

señor Araluce Villar, miembro de la Ponencia que lo informó en su día. Luego habló el ministro de

Hacienda para presentar la liquidación del Ejercicio que termina y solicitar la aprobación de los

Presupuestos, cuyo enjuiciamiento—dijo—no puede separarse de la circunstancia económica que

vivimos. De su intervención recogemos los siguientes párrafos:

Balance brillante

"La década de 1960 testimonia ante todo un. fuerte proceso de cambio económico, que el simple recuento

de los más elementales indicadores prueba con rotundidad bien elocuente. En estos diez años la renta por

habitante en términos reales casi se ha duplicado. Apoyado sobre este firme sillar del crecimiento

productivo, el consumidor español ha accedido a niveles de vida y a formas nuevas de consumo que nos

muestra la simple observación de la realidad cotidiana y que corrobora la paciente recogida de los datos

estadísticos.

Subvenciones al sector privado

Basta volver la vista atrás, siguiendo el curso de la actividad financiera, para contrastar la energía con que

el sector público ha animado desde el Presupuesto estatal el crecimiento de nuestra producción de bienes

y servicios. Cuando se comprueba que el total de las inversiones públicas, tanto directas como a través dé

subvenciones, ha pasado de 22.000 millones de pesetas en 1960 a 83.000 millones en 1969, difícilmente

puede discutirse la beligerancia del Presupuesto del Estado en favor de nuestra expansión económica. Por

otra parte, parece igualmente innegable la solicitud con que el sector público ha atendido en el año actual

al proceso de crecimiento económico mediante la práctica de una generosa política de subvenciones al

sector privado, que pueden cifrarse en un importe superior a los 14.000 millones de pesetas, así como a

través de una sacrificada renuncia de ingresos públicos mediante una política de exenciones,

bonificaciones y desgravaciones, cuya cuantía estimada supera holgadamente los 100.000 millones de

pesetas.

Aumento dé la recaudación

Al atender esta demanda de crecimiento, que el Presupuesto del Estado recibía unánimemente del sector

privado, no se podía olvidar el duro mandamiento que recuerda que un clima de estabilidad económica

constituye la única garantía de uña expansión sostenida a largo plazo. Y a este ineludible deber responde

otro rasgo que registra la liquidación del Presupuesto de 1969: el espectacular aumento de las cifras de

recaudación,, cuyos valores se elevan sobre los de 1968 en más de 30.009 millones de pesetas. A este

esfuerzo recaudatorio no podrá renunciarse en el futuro, y aun asi no será fácil secundar él intenso

crecimiento que impone la actividad privada al sector público si se fuerza a éste a cubrir todos sus gastos

con el solo curso de los ingresos obtenidos anualmente por impuestos. Cuando mas, de la tercera parte de

los gastos públicos totales constituyen, gastos de inversión, cuando las ayudas a la inversión privada

significan el 16 por 100 de dichos gastos, no puede sorprender que el sector público busque la ayuda del

ahorro a la que le autoriza la índole eminentemente capitalizadora de sus actividades. De esta forma, para

el Presupuesto de 1969, la insuficiencia financiera se cifra en 5.600 millones de pesetas, esto es, un 0,3

por 100 del producto nacional bruto. Creo que esta cifra se compara muy favorablemente con lo que las

inversiones públicas, 83.000 millonea de pesetas, han significado en este ejercicio: 4,3 del producto

nacional bruto.

Prioridad de la educación

. La novedad del próximo Presupuesto quizá se encuentre en las cifras que en él se incluyen

para atender a los gastos del ministerio de Educación y Ciencia, que, por primera vez, se sitúa a la cabeza

de los departamentos ministeriales, en orden a la cuantía de las consignaciones presupuestarias. Este dato

revela la importancia que el Gobierno ha atribuido a estos gastos, no sólo por su carácter eminentemente

redistributivo, fundamento de una auténtica política de igualación social, sino también por la importancia

que reviste la formación de las futuras generaciones, que constituyen un capital de valor inestimable en

cualquier sociedad.

Las partidas de inversión que le siguen en importancia corresponden al ministerio de Obras Públicas,

cuyos gastos de capital ascienden a treinta y ocho mil millones de pesetas.

Una prolongada y unánime ovación acogió las palabras finales del ministro de Hacienda, tras de lo cual se

sometió a votación el proyecto de ley de los Presupuestos generales del Estado para el próximo bienio

económico, cuyos gastos e ingresos totalizan la cifra de trescientos nueve mil millones de pesetas, siendo

aprobado con siete votos en contra.

 

< Volver