Autor: Baró Quesada, José. 
   Parada y fonda     
 
 ABC.    13/03/1970.  Página: 21. Páginas: 1. Párrafos: 4. 

LA SESIÓN DE AYER

Parada y fonda

Todos seguíamos anhelantes unas tremendas oscilaciones estadísticas que hacían palpitar nuestra viscera

cardíaca. Monreal, titular del Ministerio de Hacienda, desnudaba la cruda situación con estoico sentido de

la realidad. Las palabras "no obstante", "sin embargo", traían sucesivamente a nosotros la desesperanza

y el optimismo, según soplaran los vientos. Eran miles de millones de pesetas la que se barajaba.

Estaba prevista para 1970 una nueva reducción en el déficit de explotación con relación a 1969, pero la

desviación respecto a las previsiones... ¡La desviación! Ahi está el secreto, el meollo de las desgrasa»

que afligen a la Humanidad contemporá-nea. Se desvían los hijos, los alumnos, los denteras del Real

Madrid... Y, claro, también previsiones del Plan de Modernización de «i Renfe, del que los

españoles tienen una ülea más o menos remota.

Luego habló Silva Muñoz. Dijo: "La resonancia de los problemas ferroviarios siempre ha sido muy

grande en España". Estoy de acuerdo. "El tren expreso", de Campoamor, y, sobre todo, las "Memorias de

un vagón de ferrocarril", de Zamacois, plantearon la existencia de muy serios problemas amorosos que

escapaban sorprendentemente a la severa atención de los moralistas y a los ojos perspicaces de los

revisores. Y el crimen del correo de Andalucía conmovió a las conciencias honradas del país e hizo vertir

abundantes lágrimas a muchas compasivas señoras. Acaso el señor ministro de Obras Públicas se refería a

otra clase de problemas ferroviarios, ya que, por lo visto, hay muchos y gordos. Pero en rigor de justicia

no debemos olvidarnos de lo» que aún perduran en la historia literaria y en la crónica de sucesos.

La instructiva sesión de ayer, en la que intervinieron con los dos aludidos ministros los procuradores Díaz

Llanos, Villegas Girón, García Ribes, Barcenas Reus, Luaces, Montserrat Urquiza y otros distinguidos

miembros de la actual legislatura de las Cortes, fue algo asi, en sentido figurado y adecuado al tema,

como una parada y fonda de aquellos viejos trenes de nuestra infancia. No se oyó la voz, larga y

cadenciosa, del digno jefe de estación o de su fiel subordinado anunciando Venta de Baño», Marmolejo o

Calatayud. Pero la parada en la sala de Comisiones duró lo suficiente para que unos cuantos

parlamentarios bajasen al bar de ese hombre cordial y ejemplar trabajador que es Pedro Chicote a tomar

un aperitivo.

Importantísima sesión a la hora del vermut y el almuerzo. Importantísima cuestión la de los trenes para

nuestras comunicaciones, nuestras relaciones sociales y nuestra economía. De ello están

firmemente persuadidos numerosos procuradores y tantos millones de españoles más que llenarán,

como otros años, en as próximas vacaciones de Semana Santa, los aeropuertos y las carreteras.—

José BARO QUESADA.

 

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