Autor: Baró Quesada, José. 
   Los años floridos     
 
 ABC.    23/04/1970.  Páginas: 1. Párrafos: 5. 

LA SESION DE AYER

Los años floridos

Se entró ayer en las Cortes en el tema amplio, complejo y amable del Grado Bachiller. El proyecto de la

ley de Educación lo reduce y lo compendia. Yo, como tantos otros españoles, no puedo sustraerme a la

nostalgia y quiero, en ademán informativo y sentimental, hablar de lo que fueron esos estudios, de cara al

país, en mis años mazos y cada vez, ¡ay!, más lejanos.

Eran los tiempos azarosos e ingenuos de la U República, y la tragedia bélica, que se vislumbraba en el

horizonte, no había llegado aún. ¡Instituto de San Isidro en la calle de Toledo! Allí se examinaron, como

cualquier hijo de familia, Don Juan y Don Gonzalo de Borbón. Años más tarde lo hicieron el Príncipe

Don Juan Carlos y su inolvidable hermano Don Alfonso, hijos de Don Juan. Dirigía el centro don Miguel

Aguayo, catedrático de Matemáticas. Eran titulares de Lengua y Literatura don José Rogerio Sanchez; de

Geografía e Historia, don José Ibáñez Martín, diputado de Accion Popular, luego ministro de Educación

Nacional y presidente del Consejo Superior de Investigaciones Científicas; de Terminología, don Juan

Dantín Cereceda; de Historia Natural, Fisiología e Higiene, don Enrique de Rioja; de Latín, don Enrique

Barrigón, presbítero; de Física y Química, don Luis Olbés; de Psicología, Etica y Derecho, don José

Verdes Montenegro...

Un Bachillerato abigarrado, como expresaba más o menos claramente la asignatura de Terminología,

verdadero cajón de sastre donde entraba lodo lo divino y humano, y cuyo aprobado era tanto como

licenciarse a la vez en Ciencias jurídicas, médicas y exactas. Estudiábamos muchas cosas, lo cual no

quiere decir que aprendiéramos mucho. Creo que era aquel el Plan de Callejo, ministro de Instrucción

Pública de la Dictadura de Primo de Rivera. Después vino el Plan de Villalobos, titular de la misma

cartera con la República. Estaban en candelera la F. U. E. (Federación Universitaria Escolar), de carácter

Izquierdista; la Asociación de Estudiantes Tradicionalistas y la Confederación Católica de Padres de

Familia, única superviviente. A renglón seguido comenzó a bullir en las aulas y en las luchas callejeras el

S. E. U. o Sindicato Español Universitario, de significación falangista. Triunfaba Greta Garbo en el cine

"sonoro". Se hablaba de Paulino Uzcudum y de Ricardo Zamora. Los muchachos cantábamos el "Pichi",

de "Las Leandros".

El contingente mayor de alumnos colegiados lo daba las Escuelas Pías de San Fernando, de la castiza

calle de Embajadores, a la cual yo tenía el honor de pertenecer. Por los claustros iban y venían, con

papeles e inquietudes, los padres Torrijas, Fidalgo, Peña, Vesga, Ramos, Calasanz, Pereda, Pablos,

Pinilla, Santos Moreno, Alfonso García de la Torre, Eladio y Amalio Sedaño... Instituciones todos ellos

del viejo Madrid. Muertos casi todos.

¡Años floridos, dulces y alegres que «e han enraizado en el corazón! La nostalgia, estoy seguro, prendió

ayer en muchos procuradores. Aquellos defectos y aquellos aciertos—que también los había—ayudan a

legislar, estimulan a comprender y ponen bálsamo en las heridas del tiempo inexorable.-José BARO

QUESADA.

 

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