Cinco opiniones sobre la ley de caza     
 
 ABC.    22/04/1970.  Página: 77-80. Páginas: 4. Párrafos: 84. 

ABC. MIÉRCOLES 22 DE ABRIL DE 1970. EDICIÓN DE LA MAÑANA. PAG. 77

DON SALVADOR SERRATS:

«Creo que la nueva Ley va a permitir la práctica del deporte a un número muy impórtenle y siempre

creciente de cazadores modestos»

«La creación de los cotos sociales permitirá la práctica de este deporte a muchos cazadores modestos y

cambiará la faz cinegética española»

EL CONDE DE MAYALDE:

«No ampara suficientemente a los modestos agricultores y ganaderos de los daños que la caza pueda

causar»

«En cambio, quedan solemnemente protegidos y amparados los animales que se consideraban dañinos en

la legislación anterior»

Don Salvador Serrats Urquiza, uno de los procuradores que con más asiduidad intervinieron,

prácticamente en todas las sesiones, para sugerir enmiendas y perfeccionamiento al texto de la nueva ley

de Caza, es doctor ingeniero agrónomo, director de explotaciones y de empresas agrarias de todo tipo en

el campo privado, primer director general de Economía de la Producción Agraria del Ministerio, de

Agricultura, presidente de la Asociación Nacional de Ingenieros Agrónomos desde 1966, presidente de la

Asociación Mutualista de la Ingeniería Civil y procurador en Cortes en representación de todas las Aso-

ciaciones Nacionales de la Ingeniería Civil.

Estas son sus respuestas:

—¿Le satisface plenamente cómo ha quedado la nueva ley de Caza?

—La plenitud de satisfacción es una utopia para el político, cuya ambición de perfeccionamiento al

servicio de la nación ha de ser siempre ilimitada. Dicho esto añado que. en mi opinión, el dictamen que

hemos elaborado en la Comisión de Agricultura es, en el aspecto cinegético, francamente ´bueno,

moderno y de grandes posibilidades de buen desarrollo reglamentario, con pleno respeto a sus normas.

—¿En qué aspectos aventaja, a su juicio, a la anterior?

—En la protección de la riqueza cinegética; en la conservación de las especies y en la creación de una

amplia gama de modalidades de terrenos cinegéticos de régimen especial, todo lo cual propicia un gran

desarrollo y crecimiento de las posibilidades de cazar. Creo que la nueva ley va a permitir un ordenado

equilibrio entre la casa y la escopeta. Uno de los aspectos más originales de la ley es la creación de los

cotos sociales, cuya constitución, conservación y administración se encomienda al Servicio de Pesca

Continental, Caza y Parques Nacionales, que permitirá la práctica del deporte a un número muy

importante V siempre creciente de cazadores de nivel económico modesto que, hasta ahora, vagan sin

esperanza por campos desiertos, cinegéticamente hablando.

—¿Qué cuestiones cree que han quedado insuficientemente claras o atendidas en esta ley?

—Lo que más he sentido es que no se acogiera mi propuesta de prohibición de uso de armas automáticas,

por lo que implica de riesgo para las personas y de aminoración de la defensa y posibilidades de escape de

la pieza de caza.

—¿Es usted o ha sido cazador? ¿Cuál fue su mejor pieza cobrada?

—Sigo siéndolo, aunque con menos intensidad que en los años cincuenta.

En España mi mejor pieza fue un ciervo, aunque el lance del que conservo recuerdo más emocionante es

el de un magnifico jabalí con remate final en agarre. En África, un kudu.

—¿Cuántas enmiendas presentó usted al proyecto?

—Como pertenezco a la Comisión de Agricultura, no presenté enmienda escrita alguna, ocupado por

entonces en estudiar V preparar las enmiendas a los proyectos de ley General de Educación y ley

Sindical. A lo largo de tos debates presenté v defendí cinco enmiendas orales y coadyuvé a otras tantas

presentadas por otros procuradores.

—¿Fueron tomadas en consideración?

—Tres de ellas fueron aceptadas Integramente, pero, en realidad, lo que entre todos hemos logrado en los

largos debates ha supuesto un gran perfeccionamiento del primitivo texto.

—¿Cree usted que con la nueva ley será más fácil que todos los aficionados puedan cazar?

—Sin duda alguna. La ley en realidad, promueve la creación de cotos locales, cuya situación legal

anterior era discutible v generaba conflictos que se traducían en el exterminio de la casa. Pero, sobre todo,

la creación de cotos sociales, imperativa, dotándose además al Servicio con una importante cantidad a

este exclusivo fin (el 25 por 100 de sus percepciones de licencias, derechos de registro, etc.), estoy seguro

que cambiará la faz cinegética española en un plazo no mayor de cinco años, con una mayor extensión

superficial de lugares donde los aficionados de toda condición podamos cazar a un coste razonable V

proporcionado a nuestras posibilidades.

Fueron muy numerosas las intervenciones de don José Finat y Escrivá de Romaní. conde de Mayalde, en

los debates desarrollados en torno a la ley de Caza. En todas se puso de manifiesto su larga experiencia

parlamentaria. Nacido en Madrid, en 1904. y licenciado en Derecho, fue elegido diputado por Toledo en

las elecciones de 1933 como independiente; fue reelegido en febrero de 1936; poco después se afilió a la

Falange. Se incorporó voluntario al Alzamiento coma oficial de complemento de Artillería: combatió en

varios frentes y fue condecorado con la medalla Militar Individual; en 1938 pasó a desempeñar la

secretaria política del ministro del Interior. En 1939 fue nombrado gobernador civil de Madrid, y días

después, director general de Seguridad. En 1941 pasó como embajador a Berlín. En las primeras Cortes

del régimen fue designado procurador, y. en 1952, se le encomendó la Alcaldía de Madrid, que

desempeñó hasta 1965. Sus opiniones son éstas:

—¿Le satisface plenamente cómo ha quedado la nueva ley de Caza?

—No, sinceramente, no.

—¿En qué aspectos aventaja a su juicio a la anterior?

—La ley vigente desde mil novecientos dos. que lleva la firma del gran estadista don José Canalejas, era

una ley impregnada del espíritu liberal de la época. Se preocupaba también del fomento y de la

conservación de la caza dentro de un absoluto y tal vez excesivo respeto a la propiedad privada. No se

puede decir que haya sido ineficaz, porque durante su vigencia y especialmente en los últimos veinte años

la riqueza cinegética de España se ha desarrollado extraordinariamente Sin embargo, es evidente que

había quedado anticuada y que más de cuarenta disposiciones que ahora se derogan han sido precisas para

ir adaptando la vieja lev a la realidad actual. La ley de Caza que va a ser sometida a la aprobación de las

Cortes Españolas en el próximo pleno recoge mucho de lo anteriormente legislado, pero con un espíritu

más intervencionista, que condiciona el derecho a los aprovechamientos cinegéticos v trata de proteger y

fomentar esta riqueza de un modo más ordenado y eficaz de acuerdo con los criterios que rigen ya en

muchos países. Ha inspirado al proyecto de ley que presentó el Gobierno la noble obsesión de que pueda

cazar todo español que así lo desee, pero dentro de unas normas que eviten la anárquica destrucción de la

caza y con la intervención del Servicio de Pesca Continental. Caza y Parques Nacionales, que por esta ley

recibe una distinta denominación.

—¿Qué cuestiones han quedado insuficientemente claras o atendidas en esta ley?

—Mi discrepancia con muchos artículos del prometo de ley e incluso del dictamen se debe a que lo

considero injusto y discriminatorio para la pequeña propiedad y a que no ampara suficientemente de los

daños que la caza pueda, causar a los modestos agricultores y ganaderos. No estoy conforme con la

absorción a efectos cinegéticos de los enclavados y colindantes, a los que se impone un arrendamiento

forzoso, sin que la renta haya sido previamente pactada, para favorecer a los cotos privados. No puedo

aprobar tampoco el que se excluya el veinticinco por ciento de la superficie de los cotos locales formados

por la aportación de los pequeños propietarios de un término municipal, a los que evidentemente se priva

de un derecho que se respeta a la gran propiedad. También me he opuesto a que se detraiga un treinta por

ciento de los ingresos producidos por la renta de cana de estos cotos locales en beneficio del Servicio de

Pesca Continental, Caza y Parques Nacionales y de las entidades patrocinadoras. He de reconocer que la

utilización de estas exacciones ha quedado matizada de un modo más justo por 2a Comisión de

Agricultura. En cuanto a la protección de los cultivos también se ha mejorado en algunos artículos el

proyecto, pero quedan solemnemente protegidos y amparados los animales que se consideraban dañinos

en la legislación anterior y que en otros países no gozan de protección alguna y amenazados de graves

sanciones los agricultores que traten de eliminarlos en defensa de sus aprovechamientos agrícolas o

ganaderos. Este peligro indudablemente es más grave para los cultivadores modestos.

—¿Es o ha sido usted cazador? ¿Cuál fue su mejor pieza?

—Soy cazador desde hace más de medio siglo, y para mi mejor pieza creo que ha sido un lobo que

obtuvo medalla de oro en la primera gran exposición de trofeo que se organizó en Madrid.

—¿Cuántas enmiendas presentó usted al proyecto?

—He presentado quince enmiendas. —¿Han sido tomadas en consideración?

—Algunas han sido recogidas por la ponencia, que ha dado pruebas de espíritu amplio y comprensivo.

—¿Cree usted que con la nueva ley será más fácil que todos los aficionados puedan cazar?

—Como he dicho antes, este es el propósito que ha inspirado principalmente al Ministerio de Agricultura

al redactar el proyecto. Esperemos que a estos efectos la ley resulte eficaz.

DON JOSÉ LUIS TORROBA:

Lo mejor que podría sucedería a la nueva ley es que fuese capaz de durar tanto tiempo como la vieja

De las once enmiendas que presente, la más importante fue la que proponía la creación de los cotos

sociales.

A don José Luis Torroba Llorente se debe, sobre todo, la enmienda que motivó la creación de los "cotos

sociales" de caza. Aportación realmente Interesante que puede encerrar verdadera trascendencia para la

práctica del deporte cinegético por Innumerables cazadores modestos. El señor Torroba Llorente es

teniente coronel de Infantería, diplomado de Estado Mayor y director general de la Jefatura Central de

Tráfico desde el año 1959, en que fue creada. Nacido en Madrid, tuvo una activa participación en la

guerra que le sorprendió en Madrid, pero logró pasar por Francia a la zona nacional, donde se Incorporó

voluntario a las fuerzas combatientes. Posee la Medalla Militar Individual. Ha prestado servicios de

Estado Mayor en la Comandancia General de Ceuta y en la Dirección General de la Guardia Civil. Ha

realizado viajes de estudio por toda Europa para conocer prácticamente los problemas del tráfico en las

principales ciudades y las soluciones adoptadas. Casado, es padre de nueve hijos y procurador en Cortes

por la provincia de Soria. A nuestras preguntas ha respondido así:

—-¿Le satisface plenamente cómo ha quedado la nueva ley de Caza?

—No creo que nadie pueda sentirse plenamente satisfecho respecto a una ley que, como ésta, es de

equilibrio entre los varios intereses afectados La regulación de la caza afecta, como es notorio, a intereses

económicos, deportivos, sociales, municipales, etcétera. Incluso tiene facetas políticas y sociológicas muy

perceptibles. En estas condiciones, muchas soluciones son un puro compromiso y, probablemente, la

satisfacción plena no se producirá en ninguno de los sectores afectados.

—¿En qué aspectos aventaja, a su juicio, a la anterior?

—No quisiera hacer ninguna comparación entre las dos leyes. La vieja, todavía vigente, a estas alturas no

merece ningún reproche, porque probablemente sus fallos arrancan del hecho de que se la ha dejado vivir

demasiado. No hay que olvidar que data de mil novecientos dos y que no debió ser muy mala cuando nos

ha servido casi durante setenta años. Es evidente que lo mejor que podría sucederle a la nueva es que

fuese capas de durar tanto tiempo, aunque el ritmo rápido de evolución de los problemas en nuestro

tiempo no permita hacerse muchas ilusiones en este sentido.

—¿Qué cuestiones han quedado insuficientemente claras o atendidas en esta ley?

—Como procurador en Cortes ,las cuestiones que a mi juicio no estaban claras o suficientemente

atendidas en el proyecto me han inducido a presentar la correspondiente enmienda. Lógicamente, mi

opinión ha quedado clara y no tengo más que referirme a dichas enmiendas para contestar a esta pregunta.

Algunas de ellas eran de carácter formal, pero en las de fondo mi preocupación se centró en los siguientes

puntos:

Primero. Que la ley, que por esencia tiene que incidir sobre otros derechos, el de propiedad entre ellos,

perturbase lo menos posible los derechos privados.

Segundo. Que la incidencia de la ley sobre la necesaria, protección de la riqueza cinegética, unida a la

necesidad de que se permita un racional aprovechamiento económico de ella, no termine con las

posibilidades de cazar, ya muy escasas, que el deportista modesto tiene actualmente.

Esta idea fundamental me llevó a proponer una enmienda que ha motivado una de las modificaciones más

importantes que la Ponencia aceptó en su dictamen: la creación de los llamados "cotos sociales", que

tienen por objeto permitir el ejercicio de la caza a todos los cazadores, en régimen de igualdad de

oportunidades.

Para esta propuesta me he inspirado en los cotos sociales que funcionan en Soria. Y funcionan bien: con

unos estatutos muy altruistas v prácticos. Me satisface que la Ponencia, que ha tenido frases muy amables

y elogiosas para mi propuesta, haya comprendido su sentido, Pero siento mucho que en la realización

practica haya introducido variaciones que yo no esperaba. Mi idea era que estos cotos fuesen

administrados por los cazadores, agrupados o asociados, y hasta por las Municipios que no quisieran

sacrificarlo todo al mejor postor de una subasta, sino permitir a sus vecinos que siguieran cazando en

armonía con los de fuera. La Ponencia estimó que estos cotos deberían ser administrados por el Servicio

Nacional de Pesca Continental, Caza y Parques Nacionales, que estoy seguro lo hará muy bien, pero que

mucho temo que tendrá una acción muy limitada. Me fundo para pensar así en razones que tal vez no sea

este el momento de exponer con detalle, pero que se basan en que siempre habrá un problema económico

por medio, que yo quería evitar o mejor dicho, que se abriese la posibilidad de que fuese evitado en

algunos casos.

Y que conste que soy cazador. Pero que al enmendar la ley no pensaba en mí. que mal que bien ven/

arreglándome para encontrar oportunidades de cazar, sino en los millares de españoles a los que cada vez

resulta más difícil encontrar terreno libre o hacer frente al costo de la caza en los acotados.

—¿Es o ha sido usted cazador? ¿Cuál fue su mejor pieza?

—Como he dicho antes, soy cazador y lo he sido siempre desde mi niñez. Naturalmente, poseo bastantes

trofeos. Pero estoy particularmente orgulloso de un enorme lobo que cobré en Extremadura en mil

novecientos cuarenta y seis y que mereció una medalla de plata en la Primera Exposición de Trofeos

Venatorios.

—¿Cuántas enmiendas presentó usted al proyecto

—Me parece recordar que he presentado un total de once enmiendas. La más importante, como he dicho,

se referia a la nueva categoría de cotos sociales. Otra de ellas, que a diferencia de la anterior no prosperó,

pretendía que en el terreno libre en cada término municipal fuese fijado de forma rotativa y, además, en

proporción mayor a la que el proyecto señalaba. Una vez más quería evitar que, al dejar libre el terreno no

apto para la caza, o el peor, se frustase la idea de proteger también al modesto cazador que no puede

pagar las cantidades cada vez más altas que este deporte exige.

—¿Han sido tomadas en consideración?

—En este punto no puedo quejarme. Creo que la Ponencia aceptó, al menos en su esencia, un total de

siete. Alguna otra ha pesado también en la redacción definitiva que la Comisión ha aprobado.

—¿Cree usted que, con la nueva ley, será más fácil que todos los aficionados puedan cazar?

—Aunque parezca extraño, no creo que la nueva ley sea el factor determinante de que sea más o menos

.fácil para todos los aficionados el practicar el deporte cinegético La ley abre una serie de posibilidades de

administración de la caza, comprendiendo en ella el fomento, la conservación y la explotación, que en la

práctica serán ejercidas con mayor o menor fortuna. De ello dependerá fundamentalmente el futuro de la

caza en nuestro país, puesto que la presión económica de los poderosos nacionales o extranjeros siempre

será una fuerte competencia para el aficionado modesto, aunque un sistema similar al que algunos

propusimos podría haber mitigado algo más este planteamiento materialista.

Ilustraré mejor lo que digo si señalo que el problema de los cotos, que la lev sólo permite configurar, se

resuelve en la práctica en un problema de guardería. Igual ocurre con las vedas y hasta con la capacidad

para cazar.

En definitiva, la ley constituye un puro voto de confianza al Servicio de Pesca Continental, Casa y

Parques Nacionales. Por consiguiente, más que en la ley, el porvenir de la caza en España está en las

manos de este Servicio y de los demás órganos colaboradores: Consejos de Caza. Asociaciones,

autoridades civiles, etc.

A mi, personalmente, me parece que este voto de confianza era necesario. En alguna ocasión en que una

de mis enmiendas dio lugar a una atribución, para resolver díscrecionalmente, al Ministerio de

Agricultura, me mostré satisfecho con la solución, aunque no era la que yo proponía. Estoy seguro de que

el Servicio hará lo posible por no defraudar a los millares de cazadores que confían en él.

Por lo demás, era lógico que la ley cargase el acento en las soluciones que favorezcan la conservación.

Nos guste o no, es el requisito necesario para que podamos discutir cómo ha de regularse el ejercicio de la

caza. Si no hay caza, huelga toda discusión.

Hay otras cosas en la ley sobre las que no puedo opinar, ya que no soy jurista. Me refiero a la parte de la

responsabilidad. Pero como cazador hay algo que me gusta: la responsabilidad civil solidaria de todos los

integrantes de una partida de caza. Me parece bien que la ley se haya preocupado también de los intereses

de los perjudicados por un accidente, que siempre es posible.

Por último, lo que si quiero señalar es que la ley resulta bastante realista, en el sentido de que permite una

serie de prácticas que actualmente han surgido en el desenvolvimiento real de la caza. Esto es bueno y

malo al mismo tiempo. Bueno, porque entiendo que la ley no podía violentar el consentimiento general,

muy presionado por factores económicos: malo, porque se ha desaprovechado la ocasión de influir

decisivamente en contra de esa presión v en beneficio del aficionado sincero, vinculado a la tierra y a la

caza V a veces hasta guarda espontáneo, pero peor dotado económicamente que otros que llegan en

ocasiones de lejanos horizontes.

En la acertada gestión del Servicio Nacional de Pesca Continental, Caza y Parque* Nacionales radica la

salvación de nuestra riqueza cinegética. Ojalá que esta responsabilidad fea compartida por todo los

cazadores.

DON EZEQUIEL PUIG:

La nueva ley pone más orden en el campo y protege mejor la fauna cinegética

Pero podía haber sido más perfecta

Don Ezequiel Puig y Maestro Amado es, seguramente, uno de los procuradores en Cortes más

minuciosamente atentos a los proyectos de ley enviados por el Gobierno a la Cámara legislativa. Los

estudia, los analiza, considera todas las posibilidades de perfeccioniamiento Jurídico y formula las

correspondientes enmiendas; asiste a las sesiones puntualísimo y defiende con entusiasmo e ingenio sus

sugerencias. Puede decirse que este espíritu infatigable de enmendante le ha hecho ya popularísimo en

todas las Comisiones. Nacido en Sevilla, es licenciado en Ciencias Exactas y profesor de Matemáticas de

Instituto Nacional de Enseñanza Media. Casado, tiene seis hijos. Es procurador en Carnes por los

Colegios Oficiales de Doctores y Licenciados en Ciencias y Letras desde el año 1981. También es

concejal del Ayuntamiento de Madrid y teniente de alcalde del distrito Retiro-Mediodía. A la Ley de Caza

formuló numerosas enmiendas. He aquí sus respuestas:

—¿Le satisface plenamente cómo ha quedado la nueva Ley de Caza?

—No por entero. Podía haber sido más perfecta

—¿En qué aspectos aventaja, a su luido, a la anterior?

—En que pone más orden en el campo y, por tanto, proteje más eficientemente la fauna cinegética.

—¿Qué cuestiones han quedado Insuficientemente claras o atendidas en esta ley?

—La dotación de una guardería específica, encargada de velar por su cumplimiento, así como el no darle

a las Sociedades deportivas federadas la importancia que merecen y que en otros países dan tan

excelentes resultados.

—¿Es o ha sido usted cazador? ¿Cuál fue su mejor pieza?

—Lo soy cuando puedo. Mi mejor pieza pudo ser una que naturalmente, se me fue... Se trataba de un

venado de tantas puntas que no me dio tiempo a contarlas...

—¡Cuántas enmiendas presentó usted al proyecto?

—Veintinueve.

—¿Fueron tomadas en consideración?

—Varias. Pero quiero destacar tres: una la protección al olivar; otra, la aceptación de que no sea necesaria

una licencia especial para cazar con perros y, finalmente, la regularización de las licencias de casa para

extranjeros.

—¿Cree que con la nueva ley será más fácil que todos los aficionados puedan cazar?

—Eso dependerá de las matizaciones que se establezcan en el Reglamento.

DON ANTONIO GARCÍA BERNALT:

Los parques naturales no pueden ser cola de caza más que en circunstancias excepcionales

En esas zonas sólo se puede aceptar la caza como medida terapéutica.

El procurador don Antonio García Bernalt tuvo una intervención muy concreta y muy específica en los

debates en torno a la ley de Caza: se orientó exclusivamente a la defensa de los Parques Nacionales.

Procurador en Cortes como presidente del Sindicato Nacional de Actividades Sanitarias, es doctor en

Medicina, especializado en Traumatología, en Salamanca, donde nació y donde durante varios años

desempeñó la presidencia del Colegio Oficial de Médicos. En su ciudad natal fue vicesecretario

provincial de Ordenación Social y posteriormente delegado provincial de Sindicatos en Toledo y en

Cádiz. Ha publicado numerosos trabajos, tanto profesionales como sobre temas sindicales.

Sobre sus enmiendas al proyecto de ley de Caza y su participación en los debates, nos ha dicho

solamente:

—Mi enmienda, principal tenía su origen en el hecho de que yo me considero un gran amante de la

Naturaleza. Confieso que no poseo ninguna de las muchas virtudes que adornan a los cazadores; por eso

yo me limité a procurar que en el nuevo texto legal sobre el deporte cinegético quedara debidamente -

protegida la integridad orográfica, hidrográfica y la fauna y la, flora de esas maravillosas sanas españolas

donde la espontaneidad es lo fundamental. Yo entendía, y entiendo, que en esas zonas sólo podíamos

aceptar la práctica de la caza como medida terapéutica, en evitación de aquello que pudiera dañar al todo

o a la, parte de esa singular belleza.

El señor Serrats Urquiza, en una de sus intervenciones trata de tranquilizarnos V asi lo hizo constar

textualmente. Mas nosotros seguimos creyendo que los parques naturales no pueden ser coto de casa más

que en excepcionalisimas circunstancias.

Presenté también otras enmiendas a este proyecto de ley, pero confieso que eran más de forma que de

fondo.

 

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