Las lagunas del Reglamento     
 
 Madrid.    07/03/1970.  Páginas: 1. Párrafos: 6. 

Las lagunas del Reglamento

Han ido sucediéndose durante esta semana diversas noticias en torno al proyecto de ley de Educación, en

especial en cuanto atañe a las tres primeras disposiciones adicionales, que aluden a la financiación de la

reforma educativa. Las Ponencias encargadas de emitir informe sobre esta importantísima parte, en las

Comisiones de Presupuestos y Hacienda, parece que terminaron sus trabajos previos, recogiendo

sustancialmente varías de las enmiendas al proyecto del Gobierno La inclusión, como al revuelo de un

capote, de normas presupuestarias y fiscales en una ley de Educación no pareció, indudablemente, a

algunos procuradores de buena técnica legislativa. Se ha manifestado de nuevo la necesidad de ana

normativa fiscal capaz de poner en manos del Estado, unitariamente, cuantos medios sean precisos para

alentar la vida nacional.

Pero por encima de este tema de la posible convocatoria de un Pleno para el día 17, de la lenta marcha de

la ley Sindical en la Ponencia constituida en la Comisión de Leyes Fundamentales, etcétera, queremos

fijar hoy la atención de1 lector en un acontecimiento de tipo reglamentario ocurrido el pasado jueves

durante el dictamen de la ley de Caza.

Se discutía el artículo 17, cuya aprobación costó una sesión y la mitad de la siguiente. El criterio de la

Ponencia sobre el punto octavo de dicho artículo, referido a detracciones en las rentas de los cotos locales

con determinados fines, resultó vencido por un voto de diferencia. Y se cayó automáticamente en una de

las lagunas del vigente Reglamento de las Cortes. Derrotado el texto de la Ponencia, ¿a quién corresponde

la iniciativa para proponer uno nuevo? Una pregunta que puede llevar, no precisamente en este caso, a

problemas demasiado importantes como para ser soslayada. Porque pudiera suceder—y esa parece a

interpretación más ortodoxa—que, puestas a votación las respectivas enmiendas, triunfara una de ellas,

por muy dispar que fuera respecto del proyecto gubernamental.

O, lo que produciría una mayor perplejidad, que ninguna de ellas se alzara con los votos necesarios, en

cuyo caso desaparecería el artículo debatido del texto legislativo—lo que sería realmente paradójico—, o

bien quedaría cortado y, por tanto, paralizado el trámite del proyecto de ley en cuestión.

Estas posibilidades, a nivel de Pleno viene a recogerlas el Reglamento en su artículo 69, 2, apartados a) y

b): "Defendidos ante el Pleno enmiendas o votos particulares de los referidos en el artículo 65, se votarán

éstos en primer lugar. Si afectaren a la totalidad y obtuvieren el voto favorable del Pleno, queda rechaza-

do el dictamen de la Comisión, devolviéndose a la misma el expediente, a los efectos procedentes." En el

caso de enmiendas al articulado, el apartado e) del mismo artículo establece que, admitidas éstas por el

Pleno, el proyecto será devuelto a la Comisión que lo dictaminó.

Pero carece de toda lógica que las mismas circunstancias no sean contempladas en la regulación de la

actividad de las Comisiones, si bien es verdad que fácticamente no sean demasiado frecuentes.

El jueves se arregló el problema reuniéndose los principales enmendantes con el presidente de la

Comisión y adoptando un texto conjunto que fue aceptado.

 

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