El nuevo Reglamento de las Cortes     
 
 Informaciones.    14/08/1971.  Páginas: 1. Párrafos: 7. 

El nuevo Reglamento de las Cortes

EL importante Consejo de ministros celebrado ayer en La Coruña bajo la presidencia del Jefe del Estado

ofrece un variado cuestionario; pero, fundamentalmente, plantea de modo directo y con carácter

inmediato el tema electoral derivado de la exigencia de renovación de la actual legislatura.

POCOS asuntos de política nacional son más interesantes que éste. La Presidencia del Gobierno ha

elaborado dos decretos, cuyo contenido encontrará el lector en las páginas 10 y 11 de este número.

Fundamentalmente, y dado que las normas de procedimiento electoral que rigieron hace cuatro años van a

quedar esencialmente intactas, los decretos pueden resumirse en esta frase: las elecciones legislativas

comenzarán el 2 de septiembre, es decir, once días antes que la actual legislatura.

SIMPLES deducciones lógicas hacen suponer, desde fuera, que con una agenda de trabajo tan recargada,

con un tramo legislativo final con importantes proyectos, las Cortes actuales no disponen de un plazo

suficientemente holgado para despachar los asuntos legislativos pendientes. En cierto modo, esta

presunción había tenido su momento estelar cuando surgieron los rumores de una prórroga de la

legislatura, rumores zanjados de inmediato con el anuncio de que las Cortes actuales no vivirían ni un día

más de lo previsto.

HABRÁ, pues, elecciones, cuando las Cortes estarán, presumiblemente, ocupadas en la discusión y

dictamen de su nuevo Reglamento.

SI, como parece probable, los debates sobre el proyecto de Reglamento —tan extenso en su articulado y

tan abundantemente enmendado— no han concluido para el 24 de septiembre, el examen de esta

normativa —hay que contar también con las exigencias mínimas de un;, campaña electoral previa a esta

fecha— se podría producir sin el concurso practico o. por lo menos, sin la presencia atenta e

incondicionada de aquellos procuradores que de manera particularmente ostensible y perseverante han

venido esforzándose en los últimos años por la renovación de las reglas de juego dentro de las Cortes.

Nos referimos, por supuesto, a los representantes do la fámula, que son los llamados en primer lugar a la

prueba de las urnas.

POR fuerza se abren ahora estas Interrogantes: ¿Será convocada la comisión especial encargada de

dictaminar el nuevo Reglamento? ¿Se simultaneará el desarrollo de las elecciones con el desarrollo de los

debates? Si este segundo supuesto se produce, parece lógico pencar que el examen del Reglamento,

pasado el término electoral, estará en manos de un considerable número de procuradores salientes, que

hasta el 14 de noviembre, fe cha final de la IX legislatura, tendrán la oportunidad de distraer su fracaso y

desengaño con los puros quehaceres de este debate.

SI se da el primer supuesto, es decir, si el presidente de las Cortes opta por no convocar a la comisión

especial, otra llamativa cuestión estaría sobre el tapete: ¿Procede que una ley sea enmendada por los

procuradores de una legislatura y dictaminada por los de la siguiente? Suponemos que las soluciones

elementales para este caso limite estarán previstas.

 

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