El porvenir de las Cortes     
 
 Informaciones.    14/08/1971.  Página: 9. Páginas: 1. Párrafos: 5. 

EL PORVENIR DE LAS CORTES

Noventa y un procuradores han presentado 141 escritos de enmienda al proyecto de nuevo Reglamento de

las Cortes. La totalidad de las enmiendas al articulado pasa de 2.000. Una de ellas, presentada por el

procurador sindical señor Navarro Velasco, es a la totalidad del texto y solicita su devolución al

Gobierno.

la reforma del actual Reglamento de la Cámara había sido solicitada unánimemente, en la intención de

dotar a las Cortes —«la más alta representación de la nación»— de mayor dinamismo y capacidad de

acción. Un nuevo Reglamento habría de facilitar, entre otras cosas, ese contraste de pareceres, esa crítica

fundamentada y solvente de las que se habla en el preámbulo de la ley de Cortes.

«Sensu contrario», el proyecto del Gobierno sobre el nuevo Reglamento aparece como un paso atrás en

esas aspiraciones, como coercitivo para la necesaria independencia de la Cámara. El artículo del proyecto

de nuevo Reglamento que polariza mayor controversia es el que señala que «en ningún caso será

competencia de las Cortes emitir juicios o valoraciones de carácter político sobre la acción del Gobierno».

Otros artículos del proyecto, en muchos de los cuales aparece la expresión «de acuerdo con el

Gobierno...», terminan por subordinar el poder legislativo al ejecutivo y transforman a las Cortes en un

apéndice instrumental del Gabinete. Pero la propuesta imposibilidad de la Cámara para ejercer la crítica

política de la acción del Gobierno resume el espirita de -lo que puede ser y significar este Reglamento si

se adopta sin modificaciones sustanciales. No sin razón uno de los enmendantes, el procurador señor

Fernández Cantos, ha recordado que es la primera vez en la historia de las Cortes Españolas que se

propone sustraerlas a su genuina función fiscalizadora.

Esto —alega el enmendante— resulta depresivo para la Cámara y mermaría notabilísimamente su

función, de forma que sería perjudicial para la identificación de nuestro pueblo con su Gobierno. La

trascendencia del nuevo Reglamento traspasa, efectivamente, el marco interno de las Cortes, para

derramarse sobre la evolución futura del país. En las Cortes se encuentra una de las más sólidas líneas de

desarrollo político previstas por la ley Orgánica. «Frenar» a las Cortes, supeditarlas a la política

contingente y opinable de los Gobiernos supondría uno de los más serios obstáculos a la evolución

política del país.

 

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