Autor: Baró Quesada, José. 
 Cortes Españolas. La jornada. 
 Gibraltar y el orden público     
 
 ABC.    28/11/1972.  Página: 32. Páginas: 1. Párrafos: 3. 

LA JORNADA

GIBRALTAR Y EL ORDEN PUBLICO

Dauglas - Home y Garicano Goñi: he ahí dos nombres para la noticia. El primero ha llegado a

España en misión diplomática exploratoria acerca del anacrónico y absurdo problema colonialista

de Gibraltar. El segundo ha informado a las Cortes de muy complejas cuestiones dependientes de su

Departamento; entre ellas figuran como preocupantes la delincuencia y el orden público.

De Gibraltar, ¿que hemos de decir? Lo de siempre. Nuestra postura, al correr de los siglos, permanece

invariable. Es. en lo único quizá que hemos estado y estamos de acuerdo, los españoles de todas las

ideologías. Con Inglaterra, aliada nuestra en la difícil ´coyuntura histórica" común del Imperio

napoleónico, queremos mantener una fuerte amistad no empañada por la sombra de una vieja injusticia.

Muchas y buenas cosas podemos y debemos hacer juntos en el concierto europeo y mundiaL Pero es

premisa indispensable la devolución de un pedazo de tierra irrenunciablemente española.

El otro tema candente de la jornada —el abordado por el ministro de la Gobernación en el Parlamento—

tiene grandes vinculaciones con el contexto general educativo del país. La acción represiva es incompleta

si no se acompaña de una rigurosa e inteligente prevención. Curar, si; pero prevenir, también. Hay que

tonificar, a efectos morales, una sociedad en gran parte enferma del alma por contagio de la crisis mundial

de valores del espíritu. Escuela, universidad, Iglesia, libros, revistas, televisión, espectáculos... Y el hogar

sobre todo. Lo que, naturalmente, requiere nuevas tácticas con arreglo a la mentalidad actual y a la

peculiari-sima índole de los problemas planteados. Otro estilo, otro lenguaje. Caminar en esa noble tarea

al ritmo de los tiempos, sin apostasías nacionales y religiosas.

La contaminación atmosférica que estos días encara la Cámara legislativa es poco dañina para nosotros si

la comparamos con esa otra contaminación de ideas y de costumbres que padecen extensas área» de la

juventud. Las drogas, los atracos, los hurtos, las agresiones, la indisciplina, la procacidad, el erotismo, el

gamberrismo están pidiendo a voces, más que la benemérita actuación de los Tribunales y de la Policía, la

ordenación y coordinación de un sistema social ejemplar, convincente, humano. Ella sobre ¡os cimientos

del diálogo, de la comprensión de la persuasión y de las rectificaciones necesarias. Preguntarnos: ¿a qué

se debe esto?, ¿qué parte de culpa tenemos los mayores?, ¿cumplen con tu deber los padres, los

profesores, los escritores, los sacerdotes, los artistas, los científicos, los políticos... ? Asunto es éste de

mucha hondura y gravedad. No puede ser tratado a la ligera, de pasada, en la forzosamente leve y breve

croniquilla de un día. Ahí queda sobre el tapete de la actualidad para su examen por más autorizados y

reposados autores*—José BARO QUESADA.

 

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