La Falta de Quorum en las Cortes     
 
 ABC.    08/02/1973.  Página: 22. Páginas: 1. Párrafos: 4. 

ABC. JUEVES 8 DE FEBRERO DE 1973.

LA FALTA DE QUORUM EN LAS CORTES

Por tres veces consecutivas las Cortes Españolas han debido suspender sus debates por falta de quorum de

asistencia. El tema, ahora que los debates del proyecto han concluido,se presta a diversas consideraciones.

Por lo pronto es un revés para quienes pudieron creer que una Cámara legislativa debía especializarse en

cuestiones técnicas y dejar al margen los problemas políticos. Sólo la política mantiene el interés del ¡irán

público y, en consecuencia, el de los procuradores. Los parlamentarios buscan eficacia para su quehacer y

audiencia entre sus electores. Si la primera queda comprometida por una impermeabilidad a ultranza en

su equivalente práctico de sostener el proyecto gubernamental frente a cualesquiera argumentos, o por

una excesiva aridez de los temas tratados, bitn puede suceder que el atractivo de las sesiones decaiga

basta el punto de que ni siquiera los procuradores consideren interesante su presencia en la Sala de

Comisiones.

El papel de las Cortes en nuestro sistema legal ¿ha sido suficientemente desarrollado? El Gobierno mira a

la Cámara con demasiada suspicacia y prevención, con el permanente temor a un intento de control

político de sus actos, vetado por otra parte en las normas constitucionales, y ello coloca a las Cortes en

una situación de minoría de edad. Se habla incluso de que la Prensa cumple la función de

ser un parlamento de papel. Y, en efecto, grandes temas de crítica e información que deberían encontrar

en el ámbito parlamentario su cauce y tribuna son tratados por los periódicos con mucha mayor vivacidad

y antelación, e incluso se podría decir que con mejor audiencia en las áreas administrativas. Sin ir más

lejos, esto es lo, que ha ocurrido con el contenido en el proyecto de ley de reforma de la Jurisdicción

Contencioso-Administrativa. ¿Es previsible que sin la campaña de Prensa que motivó la pretensión de

extender el número de actos políticos no recurribles, el desenlace parlamentario del tema habría tenido tan

fácil solución? Mucho nos tememos que la honestidad obligue a dar una respuesta negativa. Y nos parece

grave que los hechos permitan dicha conclusión.

Las Cortes atraviesan una etapa crítica, como si no acabaran de encontrar su verdadero papel. El caso del

quorum, que en algunos plenos ha llegado a producir un verdadero desierto en el hemiciclo y que ahora

llega con porfía a la Sala de Comisiones, debería suscitar una meditación ponderada y constructiva.

Seríagrave para todos los españoles que decayera el interés por la actividad de la Cámara. Y más grave

aún que los procuradores no encontraran en ella su verdadera función y se prodigaran en declaraciones,

artículos periodísticos, conferencias, mientras las sesiones se suspenden por falta de quorum. Nada se

gana con ignorar que algo importante está ocurriendo. Y no es suficiente con apelar al sentido de

responsabilidad de los que llevan sobre sus espaldas la noble representación del pueblo español. La

responsabilidad no es sólo unilateral y contiene también un marco de posibilidades de realización, de

fidelidad al mandato representativo. Habría que tenerlo en cuenta.

 

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