Pleno de las Cortes. 
 Sr. Barrera: El próximo año se asoma difícil e incierto     
 
 Informaciones.    18/12/1973.  Página: 11. Páginas: 1. Párrafos: 19. 

PLENO DE LAS CORTES

Sr. Barrera: "El próximo ano se asoma difícil e incierto"

MADRID, 18. (INFORMACIONES.)

EL GOBIERNO, DISPUESTO A ASEGURAR EL EMPLEO Y LA PRODUCCIÓN

«España se ha, insertado agresivamente en la economía internacional en los últimos años, y en esa

inserción ha tratado de fundamentar el dinamismo de su progreso. No puede extrañar, en consecuencia, la

internacionalidad de nuestro comportamiento económico en 1973. España, al igual que los principales

países, ha sostenido una prosperidad que se manifiesta en las cifras de empleo, ocupación de la capacidad

industrial, aumento de las exportaciones o de las Inversiones, el producto nacional bruto crecerá en

España en este año algo más del 8 por 100, ritmo que es superior al de los países de la O. C. D. É. (6,5 por

100) y el de la economía española a largo plazo (7 por 100) y ritmo que se ha sostenido con un vigor sin

precedentes desde 1962. Este crecimiento se ha logrado con equilibrio presupuestario, con una

revaluación efectiva dé la peseta de más del 10 por 100, con un superávit de balanzas de pagos del orden

de los 1000 millones de dólares y con el equilibrio que supone el empleo pleno de los recursos

productivos internos.»

Esto ha dicho el ministro de Hacienda, señor Barrera de Irimo, en la presentación de los Presupuestos"´

Generales del Estado, aprobados por el Pleno de la Cámara, reunida hoy bajo la presidencia del titular de

las Cortes, señor Rodríguez de Valcarcel. Con anterioridad al discurso del ministro de Hacienda, uno de

los ponentes de la ley dé Presupuestos, el señor Gómez Picazo, hizo la defensa de las previsiones de

gastos e ingresos para 1974.

En el banco azul se encontraban los miembros del Gobierno, a excepción del titular del Ministerio del

Ejército, teniente general Coloma Gallegos. Tras los trámites habituales de lectura del acta de la sesión

anterior, excusa de asistencias, comunicac3ion de altas y bajas de procuradores y juramento dé estos

últimos, el señor Gómez Picazo hizo uso de la palabra para codificar los presupuestos metidos a la

aprobación del Pleno como «ley importante en un momento igualmente importante».

El ministro de Hacienda, en su discurso, tras referirse a la cuantía total de los gastos públicos, cifrados

para 1974 en 151.000 millones de pesetas pasó a referirse a la estructura de estos gastos públicos totales y

al contenido social del presupuesto. Dijo que este presupuesto presenta dos características importantes:

disipa cualquier temor de déficit, ya que equilibra sus gastos con sus ingresos corrientes sin prever

emisión alguna de deudas públicas, y mejora al mismo tiempo, la distribución de la" carga total, al elevar

significativamente los impuestos directos sobre el total. Pasó a continuación el señor Barrera de Irimo a

contemplar los factores de des-equilibrio de la economía, concretando su referencia en los precios,

reflejados—dijo— en el crecimiento del 13,8 del índice del coste de vida al finalizar el mes de noviembre

del año actual.

El ministro continuó; «Una inflación de esta proporción limita el crecimiento, agota la "capacidad de

consumo real, perjudica la distribución de la renta y desordena el ´sistema productivo, en perjuicio de las

actividades básicas. Por esta causa es vital definir una política económica para 1974 que obviase los dos

peligros con los que nos enfrentamos: una inflación aguda y la posible renuncia a la expansión a que

obligaría su persistencia en el tiempo.

España no podía renunciar a la expansión procurando una drástica estabilización a través de la

revaluación monetaria, con la consiguiente paralización de las inversiones, ni podía tampoco mantener la

propia expansión sin un margen de estabilidad suficiente. Esto es, sin moderar el grado de inflación, sin

desarraigar sus fundamentos. Cualquier política, capaz de dar respuesta a esta inquietud desbordaba con

creces la posibilidad de las acciones presupuestarias. Se trataba de una acción que requería la

intervención concertada de todos los instrumentos económicos.»

ÉL DECRETO-LEY

A continuación, el ministro aludió al significado del decreto-ley de 30 de noviembre pasado, que implica

un plan para la actuación de la política económica española en 1974.

Manifestó que el decreto en cuestión ha decidido un plan de política económica cuyo objetivo consiste en

tener la estabilidad precisa limando en cinco unidades el grado de inflación para facilitar un desarrollo

económico que logre el crecimiento del 6 por 100 en el producto nacional bruto.

Destacó como medidas que garantizan la expansión la nueva aplicación de la. regularización de balances,

el restablecimiento del apoyo fiscal a la inversión y las ventajas para la reinversión en Bolsa dé las

presupuestarias. Señaló que el nivel a seguir de la cifra de gastos previstos no supera al crecimiento

estimado del producto nacional, y que el equilibrio con el que el presupuesto se presenta a la proyección

del fondo coyuntural, que conviene testimoniar la presencia de un presupuesto que modela las cifras de su

expansión, para no tratar de desbordar el crecimiento de los precios, pero que previene una actuación

correctora por si fuese preciso la presencia adicional de la economía del Estado, a fin de garantizar un

crecimiento posible y necesario.

«Tenemos —prosiguió- unos objetivos precisos y viables para 1974. Está trazado el marco de una acción

global y coherente de la política económica. Con esta certidumbre y esta confianza, 1974 puede ser

aunque difícil, un año de renta esperarizador para seguir acortando distancias frente a los países más

desarrollados, y para consolidar el camino de la continuidad en nuestro progreso. La dificultad del

momento económico que Vivimos no justifica que una pasividad atemorizada nos impida contemplar el

futuro. Antes al contrario, es esta hora difícil la que hace paradójicamente más actual la necesidad de

programar las ambiciones de todos los que creemos en el futuro de España para por encima de los riesgos

que pudiera amenazar a la acción inmediata.»

El señor Barrera de Irimo subrayó que la nueva política presupuestaria española debe huir del tópico de la

eliminación a ultranza de las actividades públicas y del tópico, igualmente falso, de pedirlo todo del

Estado, queriendo que éste remedie universalmente los males que afligen al país en el orden ´económico.

LA CAPACIDAD EMPRESARIAL

A juicio del ministro, la capacidad empresarial existe y un sector público moderno y consciente de sus

responsables deberes debe tratar de propiciarla y potenciarla en todo momento.

Más adelante señaló que la actuación del sector público no .puede ignorarse y no prever su presencia en el

futuro equivaldría a volverse de espaldas a la Historia.

El ministro se refirió también al perfeccionamiento del sistema tributario e indicó que sus grandes fines

no podrán conseguirse si no se opera con unos datos de partida: el realismo de los tipos de gravamen; la

determinación de las fases fiscales con más aproximación a las tasas económicas; la coincidencia, de

valores económicos y contables, que permite operar a los contribuyentes dentro de un cuadro de

veracidad, y la potenciación y mejora de la Administración tributaria, que haga posible el enriquecimiento

de su información y el mayor control de las actividades gravantes.

Sobre la base de estos datos —dijo— deberán introducirse las modificaciones en la imposición en, tres

grandes direcciones: generalizar el impuesto personal sobre la renta; acomodar a todos los matices que en

el presente exigen la realidad de las inflaciones el impuesto sobre el beneficio de sociedad, y el adecuar a

la nueva configuración de los torrentes de gastos el gravamen de las transacciones.

DIFICIL HORIZONTE 1974

Finalmente el ministro comentó el «difícil horizonte de 1974» y subrayó que para hacerle frente sólo hay

una dialéctica posible: «la de que el futuro se conquista día a día; la de que la tarea es la mejora

simultánea del hombre y de la sociedad en la que vive; la de que el desarrollo no es una marcha hacia la

abundancia, sino hacia la constitución de una sociedad».

«Para conseguir este horizonte —terminó— será preciso cubrir con resoluciones cada etapa. Así la del

año próximo, que asoma difícil y hace incierto el rostro de la economía. Frente a él el Gobierno está

dispuesto a emplear cuantos medios sean necesarios para asegurar,si preciso fuera, el empleo, la

producción y el progreso de la economía de España.»

Los procuradores acogieron con grandes aplausos el discurso del señor Barrera de Irimo. Puesto a

votación el dictamen de los presupuestos generales del Estado fue aprobado con seis votos en contra,

todos ellos de procuradores sindicales o de extracción sindical: los de los señores Baldellón, Barrera

Abellá, Morilla, Martínez Es-tenaga, Pevidal y Merino.

 

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