Pleno de las Cortes españolas. 
 La ley de Convenios colectivos abre más amplios cauces de participación en la regulación de las relaciones laborales  :   
 El ministro de Trabajo, don Licinio de la Fuente, destacó la confianza del Estado en los empresarios y trabajadores. 
 ABC.    19/12/1973.  Página: 33-34. Páginas: 2. Párrafos: 17. 

LA LEY DE CONVENIOS COLECTIVOS ABRE MAS AMPLIOS CAUCES DE PARTICIPACIÓN

EN LA REGULACIÓN DE LAS RELACIONES LABORALES

El ministro de Trabajo, don Licinio de la Fuente, destaca la confianza del Estado en los empresarios y

trabajadores

A la una y diez, inició el ministro de Trabajo, don Licinio de la Fuente su brillante defensa del proyecto

de ley de Convenios. Orador vibrante, apasionado por la trascendencia social de todas las normas que le

corresponde presentar a la Cámara, en ese sexta, comparecencia como ministro ante el Pleno, subrayó con

brillante elocuencia que este proyecto de ley había sido «concebido ilusionadamente, recogiendo

aspiraciones reiteradas del mundo del trabajo, y aspira a poner a disposicion de los trabajadores y los

empresarios españoles un Instrumento legal que abra más amplios cauces a su participación responsable

en la regulación de las relaciones laborales, en un afán de búsqueda de la justicia, como garantía y

fundamento de la paz; y de un sentido mas participado y por tanto más comunitario del trabajo y de la

empresa.

Dijo también: Los trabajadores y los empresarios españoles han levantado en la paz creadora de estos

años esta España nueva en su ser y en su imagen, que no es otra cosa que el resultado del esfuerzo

conjunto, compartido y solidario de trabajadores y empresarios en el marco de la unidad y el orden de la

obra del Gobierno de Franco.» (¡Muy bien!)

«Este proyecto de ley —añadió— quiere dar a empresarios y trabajadores un grado de mayor autonomía,

de participación y de confianza en la determinación de las condiciones de su trabajo.» Refiriéndose al

momento difícil que nos toca vivir, que impone a todos renuncias y sacrificios, señaló que (precisamente

estas circunstancias coyunturales aportan matices y razones especiales a la presentación de esta ley: la

primera y esencial es la distinción entre la ley y las circunstancias; la ley no es de hoy ni para hoy. sino

que tiene significación permanente. El que algunos de sus preceptos se vean añora afectados y limitados

«no contradice ni anula lo esencial del proyecto y su proyección de futuro». Agregó que presentar la ley

aclara y despeja cualquier confusión sobre el alcance de las medidas y la actitud del Gobierno en tomo a

este proyecto. Las medidas son excepcionales y transitorias; deben durar sólo lo que sea necesario para

equilibrar el desarrollo. Una vez superada la coyuntura entrará en juego la ley en toda su amplitud.

SENTIDO DE RESPONSABILIDAD DE NUESTROS TRABAJADORES

El ministro de Trabajo destacó luego la madurez y el sentido de responsabilidad de la mayoría del mundo

del trabajo español; «esa mayoría que ha desoído y despreciado incitaciones y panfletos, que no se deja

engañar por el señuelo de la demagogia; esa mayoría de empresarios y trabajadores que prefieren el cauce

y la norma para entenderse, a la coacción y la violencia para someterse y desintegrarse; esa mayoría que

ha permanecido estos días, como estos años, en el tajo, construyendo para sí .y para sus hijos una España

mejor y más justa». Y anadió: «Merecen que todos hagamos en ellos el acto de confianza de entregarles la

norma que habian pedido para negociar sus condiciones de trabajo.» (Aplausos.)

El señor De la Fuente señaló seguidamente que la presentación de esta ley «habría que definirla como un

acto de fe, de confianza y de responsabilidad; fe y confianza en la norma como cauce ordenador de la

natural conflíctividad del mundo del trabajo; fe y confianza en las Cortes y en su tarea legislativa; en el

mundo del trabajo español y en el sindicalismo que le representa; fe y confianza en nuestro pueblo «un

pueblo que ha. comprendido - y aceptado con serenidad y espíritu de ciudadanía la necesidad de unas

medidas y limitaciones excepcionales, sacrificándose cada uno en lo que le afecta en aras del bien de

todos.

LA IDEA DE LA PARTICIPACIÓN

Afirmó que una de las claves esenciales de este proyecto de ley es la Idea de la participación. Se refirió a

la ley de 1958, que fue —dijo— «un primer paso decisivo y subrayó que la negociación colectiva exige la

existencia de una estructura económico-social en desarrollo equilibrado, de una Organización Sindical

amplia y consolidada, de un espíritu de negociación en los interesados, de una sociedad en la que

predomine el deseo de entendimiento; en definitiva, de una responsabilidad y una madurez que ha

conseguido y se ha ganado a pulso el mundo del trabajo.

Se refirió a los escépticos en materia de negociación -colectiva y destacó que más del ,90 por 100 de los

convenios se han negociado en paz y en orden, exitando en muchos casos situaciones que hubieran

llegado a un gralo extremo de conflictividad. Suprimir los convenios —dijo también— seria tanto como

hacer desaparecer la posibilidad normal de diálogo y- entendimiento para resolver las situaciones

conflictivas.

Los convenios colectivos — dijo el ministro de Trabajo más adelante— han contribuido a cambiar la

imagen d§ la vida española en el mundo del trabajó, a crear la confianza en que los hombres pueden

discutir- y vivir en paz; han contribuido a hacer más homogéneas las condiciones de trabajo; han ayudado

a la comprensión y al respeto mutuo entre empresarios y trabajadores y han preparado la. aceptación de la

empresa como una comunidad de Intereses y una unidad de propósitos. Han mejorado los salarlos y las

jornadas laborales; han acortado las distancias en las tablas de ´retribuciones y en la duración de los des-

cansos y vacaciones entre las distintas categorías profesionales y puestos de trabajo; han facilitado la

aplicación de tablas de rendimiento racionales y han aumentado la productividad.

PARTICIPACIÓN ECONÓMICA Y SOCIAL

El ministro de Trabajo añadió: «La participación hay que articularla desde el principio, desde la base, en

todas las unidades de convivencia y ninguna de mayor interés vital para el hombre que esa unidad de

convivencia que constituye la propia empresa donde trabaja y de la que, en primer .término, depende el

desarrollo de su vida. Y los Convenios colectivos son —y lo serán más a partir de la aprobación de esta

ley— instrumentos eficaces y profjtndos de participación económica y social.

LA FUNCIÓN DEL ESTADO

Al referirse luego a la función del Estado, dijo el ministro que no puede estar ausente en un tema de tan

capital importancia para la vida del país. El Estado establece los condiciones mínimas la base de la

negociación; establece las reglas del juego y vela porque esas reglas sean cumplidas y lo demuestra así al

homologar los convenios, correspondiéndole también arbitrar con su autoridad una solución, cuando a

pesar de todo, el ámbito de autonomía que se concede a las partes no hayan sido capaces de encontrarla

por sí mismas. Al Estado corresponde también una misión esencial que es la de velar por el bien común,

porque en la negociación de los convenios hay una parte que no se sienta a la mesa, pero que puede verse

afectada por el resultado: esa parte es el país en su conjunto, afectado por los niveles de salarios o las

repercusiones en precios, que pueden desplazar la carga de los acuerdos hacia los consumidores, hacia

personas que muchas veces constituyen precisamente los sectores sociales más débiles y necesitados, los

que sufrirían antes que nadie las con-secuencias de una subida de precios o de una situación

inflacionaria... Por eso el Estado no puede estar ausente de las negociaciones colectivas- y tiene, incluso,

que hacerse presente de una manera más señalada en circunstancias excepcionales.

Todo el proyecto —prosiguió el ministro de Trabajo— descansa en sus lineas generales y en su

aplicación ordinaria «en una confianza del Estado en los empresarios y trabajadores y sus

representaciones sindicales-a la hora de la fijación de las condiciones de trabajo y descansa en un

principio de autonomía y participación».

La nueva ley —Insistió— podrá ser más eficaz, producir mayores beneficios, si se aplica en un orden

económico mas armónico, como consecuencia de una reestructuración y corrección a fondo de las causas

eme lo perturban y desequilibran y en una estructura social mas equilibrada y más justa. Las medidas

coyunturales de estos días tienen que ser aprovechadas como base de medidas en profundidad para

mitigar las causas que desatan los fenómenos inflacionistas.

TRATAMIENTO COMUNITARIO DE LA EMPRESA

El ministro de Trabajo terminó su intervención destacando que este proyecto de ley se sitúa en un

programa de acciones para avanzar con máxima decisión en el perfeccionamiento de la estructura social

de nuestro país, ademas de seguir avanzando por distintos caminos en la experiencia y tratamiento

comunitario de la empresa, «a cuyo objetivo se encamina el nuevo proyecto de ley general de

Cooperativas, que sera la primera tarea de que las Cortes tendrán que ocuparse próximamente».

La legislación y la acción social tienen que ser Intensas y progresivas, porque los problemas laborales son

los más vivos y acuciantes. La actitud del Estado tiene que ser prospectiva, preparando el camino para la

solución de los problemas que asoman por el horizonte, beligerante por la justicia y por la paz y

encauzadora de los avances y las situaciones que la realidad va imponiendo, éoloeando, muchas veces, los

hechos por delante de las leyes.

«En la revolución que hay que hacer cada día para construir una sociedad más justa —dijo también— la

norma puede y debe ir delante, creando el orden nuevo, si no lo hace tendrá que ir necesariamente detrás,

restableciendo un orden que por Injusto o desfasado habrá sido desconocido y perturbado. Y nos va

mucho en esto. Nos ya nada más y nada menos que la armonía, el equilibrio y la expansión de nuestro

desarrollo; la vida creadora y comunitaria de nuestras empresas: la convivencia libre, pacífica y solidaria

de nuestro pueblo, que exige de nosotros facultad de adivinación, ideales claros sobre la conformación de

su vida, y voluntad, decisión y coraje para emprender las acciones que transforman esos ideales en

realidad cotidiana, con la propia participación de quienes tienen su vida y BU destino hechos carne y vida

de esa realidad>.

Las últimas palabras del ministro de Trabajo pidiendo el voto favorable de los procuradores para la ley de

Conventos Colectivos fue acogida con clamorosos aplausos.

La votación, realizada a las dos menos diez de la tarde, arrojó sólo dos votos en contra y dos

abstenciones, siendo el resultado acogido con una ovación.

APROBADA LA LEY DE NEGATIVA Al. SERVICIO MILITAR

Tras una brillantísima, minuciosa y puntualmente razonada exposición a cargo del procurador en Cortes

don Rodolfo Argamenteria fue sometida a votación la ley de negativa a la prestación del servicio militar.

Un grupo de procuradores, con el suficiente número de firmas, habla solicitado dos votaciones nominales:

una para el conjunto de la ley y otra paira el punto primero. El presidente de les Cortes, don Alejandro

Rodríguez de Valcarcel, anunció que consideraba procedente la primera pero no la segunda. Efectuada la

votación

 

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