El Quorum     
 
 Informaciones.    12/04/1973.  Páginas: 1. Párrafos: 4. 

EL QUORUM

Si las cosas siguen así, probablemente al preocupante absentismo laboral tendremos que añadir la

preocupación del absentismo parlamentario. Entre enero y febrero pasados, una Comisión de las Cortes

tuvo que suspender sus debates por tres veces consecutivas, por falta de quorum. La falta de quorum

empieza a ser una característica de la Cámara, con el espectáculo de los ujieres recorriendo los pasillos y

el bar para requerir a unos procuradores para una votación a cuyas deliberaciones previas no han asistido.

Ayer, en la Comisión de Industria de las Cortes que debate el proyecto de ley de Minas, fueron

abandonando la sala los señores procuradores a medida que se acercaban las ocho de la tarde. A esa hora,

muchos españoles se apresuraban a marchar a sus casas para contemplar en sus televisores un partido de

fútbol. A la hora «fatídica», de 60 miembros de la Comisión de Industria sólo quedaban 24, faltando siete

para el quorum, con lo que la sesión hubo de ser levantada. Los ujieres, ayer, no encontraron procuradores

ni por los pasillos, ni por el bar, ni por parte alguna. Se adujo, diplomáticamente, que los ausentes habían

Justificado su marcha por enfermedad, viajes inaplazables, trabajos importantes o reuniones del Congreso

Sindical o del Consejo Nacional.

Con buen humor y sin intención alguna de poner hierro en esta anécdota, creemos que ayer, al filo de las

ocho de la tarde, muchas citas, reuniones y trabajos quedaron aplazados por imperativos que todos

suponemos. Y quizá el imperativo bien valiera la pena, por cuanto el Ajax sólo logró vencer al Madrid

por la mínima diferencia. Verdaderamente, debió ser un buen partido. Pero nuestro buen humor y

comprensión para las expansiones de los señores parlamentarios no obsta para que nos replanteemos una

pregunta que nos hemos hecho muchas veces. En electo, nos hemos preguntado a menudo por qué las

deliberaciones de Cortes interesan tan poco al español medio. Debiéramos, a lo peor, preguntarnos por

qué las deliberaciones de Cortes interesan tan poco a los señores procuradores.

El proyecto de ley de Minas no es cosa baladí cuando con él se juega un Importantísimo déficit de la

balanza comercial. La falta de quorum es casi el pan nuestro de cada día en el palacete de la Carrera de

San Jerónimo. El caso es que, para desgracia de todos —empezando por los periodistas—, el Parlamento

de papel le sigue ganando la batalla al Parlamento de verdad. En las atareadas y preocupadas secciones

políticas de los periódicos, hay quorum día tras día y juegue o no el Ajax contra el Madrid

 

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