Autor: Contreras, Lorenzo. 
 Cortes. 
 La región, la "alergia" del centralismo y la teoría de los separadores     
 
 Informaciones.    24/05/1975.  Página: 8. Páginas: 1. Párrafos: 16. 

LA REGIÓN, LA "ALERGIA" DEL CENTRALISMO Y LA TEORÍA DE LOS SEPARADORES

Por Lorenzo CONTRERAS

MADRID, 24. (INFORMACIONES.)

EL tema de la región volvió a estar presente ayer en las discusiones de la Comisión de Gobernación que

actualmente dictamina en las Cortes el proyecto de ley de bases para el Estatuto del Régimen Local. El

parrafo quinto de la base primera establece por ahora: «Para la realización de algún fin de los atribuidos a

las entidades locales básicas, podrán crearse entes; regionales o comarcales de carácter asociativo.

La comisión; está dividida entre partidarios de un mas acentuado reconocimiento de la realidad regional y

enemigos de concederle especial importancia. Así, por ejemplo, las señoritas Plaza de Prado; y Tey

Planas expresaron algún recelo sobre la repercusión de dicho reconocimiento en la unidad nacional.

No iban por este sendero las preocupaciones del consejero nacional del Movimiento don Antonio Pedrosa

La-tas, quien se refirió a dos factores perniciosos del Sistema, contrarios incluso al auténtica sentido del

18 de Julio: un «morboso exceso centralista» y una «grave alergia del Régimen ante las regiones».

Según el señor Pedrosa, de la conjunción de ambos factores se derivó una conclusión dolorosa: la de

provocar para las regiones intolerables tendencias hacia las actitudes separatistas.

Entendió el mismo procurador que el verdadero regionalismo es el mejor antídoto del separatismo, «Es

más —-añadió-, con el respeto a las regiones se fortalece la unidad nacional, siempre, naturalmente, que

no se atente contra el indeclinable principio constitucional dé que la soberanía corresponde en exclusiva

al Estado español.»

El señor Pedrosa terminó su intervención diciendo que durante años, concretamente casi hasta la ley del

III Plan de Desarrollo, en España hablar de región era igual que «mentar a la bicha».

LA REGIÓN Y «LA ENEMISTAD POLÍTICA»

El señor Escudero se. apoyó en el testimonio de don Cruz Martínez Esteruelas, ministro de Educación y

Ciencia,, sobre el regionalismo. El procurador vasco leyó algunos parrafos del libro «La enemistad

política», escrito por el señor Martínez Esteruelas hace pocos años. «El fenómeno, separatista (y el del

regionalismo agresivo) es una cuestión no sólo de separatistas, sino también de separadores —opinó el

autor—. ¿En qué consiste el ser separador, consciente o inconsciente? Los que hemos vivido, y aun caído,

en esa tentación lo sabemos bien cuando llegamos, a la serenidad: en confundir lo español con lo

castellano, en confundir la unidad nacional con una versión centralizada del Estado; en motejar de separat

ista toda afirmación, aunque bien intencionada, de lo peculiar; en proscribir lo diferencial; en negarse a

comprender... Por su parte,,lo que realmente es ser separa» tista está claro: postular la segregación del

propio territorio para erigirlo en Estado Independiente; negarse a sí mismo y a ese territorio la condición

de españoles.»

Otro parrafo del libro —también citado por él señor Escudero dice:. «Cualquiera que sea la solución que

juzguen oportuna sobre la vertebración regional de España, hay que pedir a los hombres y mujeres de esta

nación, y sobre todo a sus políticos, una nueva virtud civil: que tengan sensibilidad regional para percibir,

respetar y estimar a cada región conformador a de España en su peculiar contexto.»

El señor Escudero matizó su actitud respecto de las intervenciones que protagonizó en sesiones anteriores.

«Me he manifestad» —dijo— como partidario de la región en cuanto ente político,, pero si la realidad de

la circunstancia política de España impide ahora "esta consideración, yo ofrezco el reconocimiento de la

región como ente local. He explicado los tres distintos conceptos de región que entiendo y las tres

distintas autonomías, administrativa, política y regionalista, que pueden adoptarse. No voy a insistir otra

vez. Pero sí a decir que en nuestros pueblos el uso y la costumbre constituyó derecho originario capaz de

dictar norma, legislativa. Eso fue un hecho feral. Y por fo-ral, español. A esto no re-nunciamos muchos

pueblos, aunque yo ahora pretenda aquí que la región se incorpore a la ley como ente local dotado de

autonomía.»

NO A LA REGIÓN IMPUESTA

Intervinieron también a favor de la región los señores Valiente y Asís Garrote. Para este último, las ideas

separatistas son consecuencia de las actitudes centralizadoras.

Ideas favorables a la región, aunque dentro de un abanico da matices, formularon los procuradores Cossio

Escalante (doña Carmen), Marco Tabar, Iglesias Selgas, Araluce, Viola y Meilán, entre otros.

El señor Viola, procurador familiar por Lérida, dijo que el valor regional no puede vente impuesto desde

arriba. Por el1 contrario, la postura regional debe abrirse paso «en base a una conciencia». Por ello, el

procurador catalán propuso, como enmienda «in voce», crear un marco amplísimo dentro de la ley para

que su futura articulación cree entidades regionales «previa petición popular». Recordó a este respecto lo

prescrito en el Estatuto, de Calvo Sotelo. El señor Viola insistió: «No se puede imponer un hecho regional

al que: no lo sienta, pero debe tenerse en cuenta que gracias a la regionalización italiana se han eliminada

las tensiones que existían en el Valle de Acosta y en el Alto Adigio.»

EL TABU A EVITAR

La sesión se cerró con un discurso del señor Meilán Gil, secretario de la Presidencia del Gobierno en

tiempos de Carrero y López Rodó

El tema de la región —dijo el señor Meilán está ahí; en España y fuera de ella. No se puede negar de

ninguna manera. Reclama una solución limpia,; clara, valiente; sin tapujos de ninguna clase.»

El señor Meilán acabó proponiendo que las regiones, a la, vez que divisiones territoriales de la

Administración del Estado, sean entidades constituidas: para el cumplimiento de determinados: fines y

creadas a iniciativa de los municipios y provincias, debiendo responder siempre su organización y

funcionamiento a los principios de participación y solidaridad nacional.

Destacadas fueron también las intervenciones de los señores Reguera Guajardo y Henríquez Hernández.

Para el primero, la solución propuesta por la ponencia para las regiones es tan hábil como «tímida y

escurridiza», «Quien se enfrente con el problema del regionalismo —dijo—, encogido por él temor del

tabú disgregador de la unidad nacional, nunca podrá hacer planteamientos constructivos y claros; nunca

será realista, y la falta de realismo es el más tremendo pecado de un político.»

Para el señor Henríquez Hernández, la región debe crearse con un sentido de modernidad, sin remontarse

a consideraciones históricas, sino teniendo en cuenta las realidades presentes.

La sesión continuará el próximo lunes.

 

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