Autor: Pérez Fernández, Herminio. 
 Cortes Españolas. 
 Los cabezas de familia vuelven a la Ley de Régimen Local  :   
 Sesió borrascosa con dos peticiones de quorum. 
 ABC.    29/05/1975.  Página: 13. Páginas: 1. Párrafos: 22. 

ABC. JUEVES 29 DE MAYO DE 1975. PAG. 13.

CORTES ESPAÑOLAS

LOS CABEZAS DE FAMILIA VUELVEN A LA LEY DE RÉGIMEN LOCAL

Sesión borrascosa con dos peticiones de «quorum»

Madrid. ´De nuestro redactor en las Cortes, Herminio Pérez Fernández.) Ayer era un miércoles que. por la

fiesta de hoy, parecía un sábado. Pero en las Cortes parecía además un viernes porque se celebraba la

última sesión de esta semana. Esas sesiones finales suelen ser tranquilas y sosegadas.

Ayer no ocurrió así. Había en la sala de sesiones una atmósfera tensa, como si el aire estuviera cargado de

electricidad. Se mascaba la tormenta. Y, naturalmente, la tormenta estalló, después de varios truenos y

relámpagos.

El señor Peralta España, con su habitual comedimiento, puntualizó una información de Prensa.

Abierto el capítulo de puntualizaciones. el señor Esperabé de Arteaga aprovechó también la ocasión para

señalar, aludiendo a otro comentario periodístico, «que los hombres no se miden por su físico, sino por su

intelecto», criticó luego a la ponencia por haber aceptado la incorporación del cabeza de familia al

apartado primero de la base segunda del proyecto de ley de bases para el Estatuto de Régimen Local. Pero

en su exposición, el señor Esperabé, se refirió a los procuradores sindicales «vulgarmente denominados

sindicalistas>.

Con esta frase estalló en la Comisión el primer relámpago de la tarde. Al señor Del Moral Megido le

pareció apreciar cierta intención peyorativa y contestó que ser sindicalista era un motivo de satisfacción y

de orgullo.

Tras el relámpago, vino el trueno, en la voz potente y rotunda del señor Alcaina Caballero, también

molesto con la frase del señor Esperabé.

El presidente trató de alejar los nubarrones: «Aquí no se ha producido ningún agravio para nadie»,

afirmó. Y el señor Esperabé de Arteaga se apresuró a corroborar esta afirmación.

EL TEMA DE LA JUVENTUD

La tormenta parecía alejarse. Las intervenciones se sucedían en calma. Doña Carmen Cossío volvió a

negarse a la inclusión del término «domiciliados» y siguió pidiendo atención a la juventud. Sobre este

tema de la juventud se extendió y brillantemente don Antonio Pedrosa Latas, que postula la consideración

de vecinos de los Municipios para los españoles mayores de dieciocho años y no «mayores de edad»,

como dice el texto de la ponencia.

«En el orden político, y aún más acusadamente en el seno de la vida local —afirmó—. a la juventud no se

la puede tratar con desdén y dejarla, además, en la Intemperie. Sería tanto como conducirla a la

desesperanza o provocar para ella, para la juventud española, el riesgo de ser seducida por convocatorias

partidistas, perturbadoras, disgregadoras o subversivas. Por todo ello mantengo mi enmienda y pediré que

sea sometida a votación.

Discrepó con abundantes argumentos de algunas afirmaciones hechas por el señor Pedrosa el señor

Madrid del Cacho. que volvió a tocar el tema de los sindicalistas, pero con mesura y buen tino, hasta que

una invitación a la brevedad hecha por la presidencia le sacó de su habitual cordialidad y visiblemente

dolido abandonó la sala pocos minutos después. Volvían inesperadamente los ramalazos de tensión.

Para el Dónente señor García Romeu los mayores de dieciocho años podrían ser contemplados en los

cauces de una ley3 electoral. Y al cabo de 14 intervenciones se llegó al momento de la votación. Se

aprobó el apartado propuesto con sólo una abstención. Dirá así:

«Base 2.º 1 (nuevo). Los habitantes del Municipio tendrán la condición de residentes o de transeúntes.

Los residentes pueden ser vecinos o domiciliados.

1. Son vecinos tos españoles mayores de edad o emancipados que residan habitualmente en el término

municipal. Son domiciliados los españoles menores de edad no emancipados y los extranjeros que residan

habitualmente en el término municipal. Son cabezas de familia los residentes mayores de edad o menores

emancipados bajo cuya dependencia convivan otras personas. Igualmente tendrán dicha condición los

mayores de edad o menores emancipados que vivan solos o con independencia de otras personas.

Son transeúntes las personas que se encuentran accidentalmente en el término municipal.»

UNA ENMIENDA PARA EL PLENO

La enmienda de don Antonio Pedrosa Latas solicitando que el texto diga «son vecinos los españoles

mayores de dieciocho años» logró exactamente 18 votos de ap9yo, por lo que el señor Pedrosa se reservó

el derecho a defenderla en el Pleno.

El señor Esperabé de Arteaga pidió que se votara también su enmienda, en la que se incluiría a la mujer

casada, pero antes solicitó que se comprobara si había «quorum». Estaban presentes en la sala 35 pro-

curadores. Había «quorum»

Realizada la votación, la enmienda del señor Esperabé fue apoyada únicamente por el señor Martínez de

Salinas, en un gesto muy caballeroso.

Se entró con ello en el apartado 2 de la base segunda, referente a los españoles residentes en el extranjero.

Y allí fue cuando, inesperadamente, estalló la tormenta, que ya parecía definitivamente alejada. Don

Anselmo de la Iglesia, dolido porque no se le ha concedido la palabra en varias ocasiones —dijo—, y

porque se han interpretado mal algunas de sus intervenciones anteriores, dio rienda suelta a su disgusto:

«Se me ha ofendido como consejero nacional, se ha tergiversado a un falangista histórico, se ha agraviado

al Ejército...» Habló de ratas y hasta de zarandear a algún compañero de la Cámara.

El presidente tuvo que recurrir a toda su larga experiencia parlamentaria para cortar aquel torrente

desbordado:

«Interpreto su intervención como un desahogo emocional que nada tiene que ver con la cuestión que se

está debatiendo. Todos los procuradores deben comportarse con absoluto respeto a los compañeros, todos

honorables y respetables...»

El señor Samaranch, considerando que las palabras del señor De la Iglesia, en algún punto, aludían al

señor Viola, ausente de la sala, pidió a la presidencia que se concediera a este procurador, en otro

momento, la oportunidad de explicarse... Varios procuradores intentaron participar en el incidente, pero la

presidencia cortó inflexiblemente el tema. Y los debates siguieron adelante. Se aprobó toda la base

segunda. Se entró en la tercera, que trata de los «términos municipales», y el señor Calpe Arcusa solicitó

de nuevo la comprobación de «quorum». Lo había y la Comisión pudo seguir trabajando algún tiempo

más.

MOCIÓN AL GOBIERNO

En el curso de los debates, el señor Samaranch anunció que presentará oportunamente una moción

pidiendo al Gobierno que envíe un proyecto de ley declarando la mayoría de edad, a todos los efectos, a

los dieciocho años.

 

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