Autor: Pérez Fernández, Herminio. 
 Cortes españolas. 
 Se fija la duración de la jornada semanal en cuarenta y cuatro horas  :   
 Varias enmiendas que propugnan las cuarenta horas lograron el apoyo suficiente para ser defendidas ante el pleno. 
 ABC.    10/12/1975.  Página: 7-8. Páginas: 2. Párrafos: 31. 

ABC. MIÉRCOLES 10 DE DICIEMBRE DE 1973. PAG. 7.

CORTES ESPAÑOLAS

SE FIJA LA DURACIÓN DE LA JORNADA SEMANAL EN CUARENTA Y CUATRO HORAS

Efectivamente, en torno a esos ejes se movieron las treinta intervenciones registradas a lo largo de la

sesión. Evidentemente es imposible enumerarlas todas. Hay que destacar, sin embargo, que tanto los

procuradores que tienen la condición de empresarios o técnicos como los que militan en el sector de los

trabajadores se manifestaron con un gran sentido de ponderación y apenas hizo su aparición algún que

otro argumento demagógico.

POSTURA DE LA PONENCIA

El ponente señor Ferrer Lledó abrió la sesión con una intervención muy ajustada y precisa, en la que

respondió a las numerosas intervenciones registradas el viernes.

Varias enmiendas que propugnaban las cuarenta horas lograron el apoyo suficiente para ser defendidas

ante el Pleno.

Madrid. (De nuestro redactor en las Cortes, Herminio Pérez Fernández.) Ya está decidido. La duración

máxima de la semana ordinaria de trabajo, que se establece en ¿t ley de Relaciones Laborales, es de

cuarenta y cuatro horas.

La Comisión de Trabajo, presidida por don ANTONIO PEDROSA LATAS, dedicó toda la sesión del

pasado viernes por la mañana a la discusión de este toma. La concurrencia de procuradores no fue

entonces muy numerosa y el presidente, de acuerdo con los enmendantes y conscientes todos de la

trascendencia del tema, decidio continuar el debate en la tarde de ayer, confiando en que la asistencia

sería más abundante. Lo fue. efectivamente. Y el debate se prolongó desde las cinco y cuarto de la tarde,

hasta pasadas las nueve y media de la noche. Ya en el comienzo de la sesión, el señor PEDROSA LATAS

resumió certeramente las posiciones: «El punto neurálgico del debate —dijo— reside en la duración de la

semana laboral. Las posturas son tres: por un lado, e! Gobierno y la Ponencia se inclinan por las cuarenta

y cuatro horas; un grupo de enmendantes se pronuncia en favor de las cuarenta horas y otro grupo

propugna la solución ecléctica de las cuarenta y dos horas.»

Subrayó que si bien el ideal de todos es ir hacia una progresiva reducción de la jornada Laboral, no hay

que perder de vista la necesidad de compensar esas reducciones cor, un incremento de la productividad,

para que siempre pueda cubrirse la necesidad de producción que el país plantea.

Recordó que los en endantes a la totalidad de esta ley consideraban inoportuna la reducción de la semana

de cuarenta y ocho horas a cuarenta y cuatro, porque podía dar lugar a corrientes de inflación. Pese a ello

se han mantenido las cuarenta y cuatro horas, que ya viene disfrutando un porcentaje- importante de la

población trabajadora, tal como el sector del metal, con 1-450.000 trabajadores: los labradores que tienen

2096 horas de trabajo anuales, equivalentes a las cuarenta y cuatro semanales: la construcción, con

946.000 trabajadores, que tienen una jornada semanal de cuarenta v cinco horas.

Pero hay otros sectores que tienen la semana en cuarenta y seis, cuarenta v siete y cuarenta y ocho horas.

Es decir, que de los ocho millones de trabajadores activos, quedan cerca de seis millones que aún tienen

jornada semanal superior a las cuarenta y cuatro horas y que van a beneficiarse de esta mejora, que

supone un avance considerable e importante.

El nuevo turno de intervenciones lo inició el señor Madrid del Cacho, que quiso «participar en el jubileo

de las cuarenta horas» para señalar que es partidario de reducir la duración de la semana laboral, pero a

cuarenta y cuatro horas y no a cuarenta, porque «no está la economía en condiciones de dar ese salto en el

vacío que representaría la reducción de la jornada en una sexta parte».

POSTURAS RAZONADAS.—Los señores Bañales, Alcaína, Moya, en Intervenciones muy razonadas, al

poner de relieve el gran esfuerzo prestado por los trabajadores al desarrolló del país, reconociendo

también el esfuerzo de gran número de empresas en la mejora de su utillaje para aumentar la

productividad, se mostraron partidarios de las cuarenta horas.

El señor Arteaga Padrón defendió la postura intermedia de las cuarenta y dos horas, aplicable a partir de

1978, para dar a las empresas un período de adaptación, y propugnó el avance hacia la semana de cinco

días de trabajo.

Para el señor Gómez Gil es ya un avance importante bajar de cuarenta y ocho a cuarenta y cuatro horas, y

el señor Fernández Calviño llamó la atención sobre la posibilidad de Intolerancia e incluso de ruina de

algunas empresas. Incapaces de afrontar esta reducción, que debe ser estudiada a la hora de los convenios

colectivos.

El señor Yagüe Yus, además de mostrarse partidario de las cuarenta horas, insistió en la conveniencia de

que entre una jornada de trabajo y la siguiente medien doce horas de descanso v no diez, como dice el

texto .de la Ponencia.

«El milagro español ha sido en realidad el fruto del sacrificio de los trabajadores españoles a costa de sus

salarios», afirmó el señor Sánchez Moreno. Parece que nunca es el momento oportuno para hacer

concesiones en favor de los débiles, precisamente porque no tienen fuerza suficiente. Insistió en la

necesidad de llegar a la semana de cinco días de trabajo.

El señor Bonet Hernando señaló, que el desarrollo de un país está en relación con el esfuerzo de sus

hombres, y cuando el país necesita más del esfuerzo de todos no se puede pensar en trabajar menos.

Apoyó la postura de la Ponencia con las cuarenta y cuatro horas, que pueden ser reducidas en los

convenios.

Para el señor Martínez Estenaga. la reducción de la semana laboral suponía aumento de trabajo y solución

del paro, siempre que se fuera a una organización científica del trabajo.

Puntualizó don Vicente Toro, que el texto ofrecido por la Ponencia es progresivo, pues no quita nada a los

que ya han con-seguido éstas mejoras y representa un avance para los muchos que aún no las han logrado,

a la vez que deja abierto el camino para que el Gobierno pueda seguir avanzando cuando lo crea posible y

conveniente.

EL FANTASMA DE LA INFLACIÓN

Fue minuciosa, importante y con gran aportación de datos y cálculos la intervención del señor Conde

Bandrés. Afirmó que avanzamos hacia una sociedad del ocio en la que cada vez será mayor la reducción

de la jornada de trabajo. «Pero seré, preciso —dijo— determinar el ritmo y el medio de esa reducción.»

Mediante cálculos concretos señaló que el aumento del coste horario, que no vaya seguido de un aumento

de la productividad, supone un aumento de las cifras de inflación. Hay que ir con prudencia. Bajar de

cuarenta y ocho a cuarenta y cuatro horas representa un efecto inflacionario de poco más del 1 por 100, es

decir, algo tolerable; bajar a las cuarenta y dos horas supondrá un 4 por 100 y llegar a las cuarenta horas

representaría un 7 por 100 de inflación.

Y la inflación nunca de solución a los problemas de empleo, reduce la actividad, eleva los costes,

disminuye la rentabilidad.

 

< Volver