Comercio Exterior. Carlos Bustelo, subsecretario de Comercio. 
 España necesita volcarse en el comercio exterior     
 
 Diario 16.    16/03/1978.  Página: I. Páginas: 1. Párrafos: 24. 

España es el país industrializado con el mayor déficit comercial del mundo. Ante esta situación sólo cabe

la alternativa de limitar en lo posible las importaciones y fomentar las exportaciones. Este principio

elemental es el que están siguiendo todos los países del mundo, por lo que es muy difícil conseguir

resultados espectaculares.

La importación española es bastante rígida. Una gran parte de ella la constituyen materias primas como el

petróleo o cereales para alimentación ganadera, de los que no se puede prescindir. En la cuestión de los

cereales habría que cambiar drásticamente la estructura productiva agrícola y ganadera.

De todas formas siempre quedan importaciones innecesarias que, en un_ periodo de austeridad, es preciso

limitarlas al máximo cuando, dados los compromisos internacionales, no se pueda prescindir

drásticamente de ellas.

La gran batalla del comercio exterior hay que darla de cara a la exportación. Es preciso contar con un

cambio realista de la peseta para que nuestros productos sean competitivos en el exterior. Y con

mecanismos ágiles y efectivos para financiar nuestras exportaciones.

Pero lo más importante es que las empresas y las autoridades españolas se impregnen de mentalidad

exportadora, y realicen una política comercial agresiva, de apertura de nuevos mercados, unida al es-

fuerzo innovador en la tecnología y en el diseño de los productos.

Carlos Bustelo, subsecretario de Comercio

España necesita volcarse en el comercio exterior

D16.—¿Cuál era la situación de los pagos exteriores de España inmediatamente después de las elecciones

legislativas del pasado junio?

Carlos Bustelo.—Como es sobradamente conocido, el Gobierno nombrado después de las elecciones se

encontró con una situación económica muy grave, caracterizada por la existencia de tres desequilibrios

básicos: el déficit exterior, la inflación y el paro. De los tres, quizá el que necesitaba más urgentemente

una corrección era el déficit exterior, sin lo cual no puede haber recuperación económica sostenida y

saneada.

Evidentemente, la mejora de la balanza de pagos pasaba por una medida previa necesaria, pero no

suficiente, de establecer un tipo de cambio realista para la peseta. Esta medida se tomó en el mes de julio

y con ello se sentaron las bases para un relanzamiento, de las exportaciones.

El petróleo agravó la crisis

D16.—¿Cuáles eran las cifras en concreto que indicaban ese deterioro alarmante de nuestra situación de

pagos con el exterior?

C. B.—La situación de pagos exteriores española sé agravó notablemente con la crisis del petróleo, con el

aumento del precio de los crudos en mil novecientos setenta y tres, y los de otras materias primas de los

que somos fuertemente importadores. El país no quiso entonces asumir los efectos de este aumento

dramático del precio del petróleo, que implicaba en definitiva un deterioro de la relación real de

intercambio y que, en cierto modo, empobrecía al país frente al exterior. Esto requería un esfuerzo grande

dé reasignación de recursos para la exportación y, en definitiva, una disminución de la demanda interior

para, de esta forma, dejar libres recursos hacia la exportación.

Ahora bien, a pesar del establecimiento de las medidas correctoras adecuadas, iniciadas con un tipo de

cambio realista para la peseta, hemos terminado el año mil novecientos setenta y siete con un déficit de

seis mil millones de dólares, que si es inferior al que se preveía en el verano, sigue siendo uno de los más

elevados del mundo. En consecuencia, un país que para el funcionamiento normal de su economía

necesita importar casi diecisiete mil millones de dólares, mientras sólo exporta diez mil quinientos

millones de dólares, necesita hacer un esfuerzo de promoción exterior y de aumento de sus exportaciones.

Quisiera resaltar que aunque tras una medida devaluatoria las exportaciones precisan un tiempo para

reaccionar e incluso en principio pueden sufrir un impacto negativo —contó ha ocurrido en algunas

ocasiones en la economía británica—, es significativo observar que la devaluación española fue seguida

inmediatamente por un impulso importante de nuestras exportaciones.

El crecimiento de las exportaciones en mil novecientos setenta y siete, en términos de dólares, ha sido de

un quince por ciento y de un treinta y tres por ciento en pesetas.

Dinamismo en las exportaciones

D16.—¿Este comportamiento satisfactorio de las exportaciones en mil novecientos setenta y siete ha

continuado en lo que va de mil novecientos setenta y ocho?

C. B.—Las exportaciones siguen mostrando un gran dinamismo, según los últimos datos de que se

dispone y que corresponden al pasado enero. Sin embargo, sería un error caer en la falta de realismo de

creer que este dinamismo es algo que se va a mantener en el tiempo de una forma automática.

Evidentemente, la situación de demanda interna y la persistencia de un tipo de cambio realista son

factores que impulsan nuestra exportación, pero no podemos olvidar que esta corrección de nuestro

desequilibrio exterior la estamos realizando en medio de una coyuntura internacionalmente adversa. En

efecto, la situación de la economía mundial, y concretamente la de los grandes países con los que

mantenemos corrientes comerciales más importantes, se encuentran en una situación que les obliga, por

una parte, a ser enormemente agresivos en sus políticas de fomento a la exportación, y por otra, en sus

políticas de protección de la importación. Estamos asistiendo prácticamente a una situación conocida en

los manuales de teoría económica como «política de empobrecimiento del vecino», por la cual los países,

a través de su política de fomento de la exportación y de restricción de las importaciones, se esfuerzan en

traspasar sus altos niveles de paro al exterior.

D16.—En enero se registró un crecimiento espectacular de las importaciones, con un deterioro del índice

de cobertura. ¿Quiere ello decir que se ha truncado la línea de mejora de nuestra balanza comercial?

Evitar cifras mensuales

C. B.—Creo que se debe evitar el interpretar cifras mensuales tratando de extraer de ellas conclusiones

definitivas, porque las cifras de un solo mes no marcan una tendencia. Estos aumentos interanuales se

deben a que, por ejemplo, cómo en el caso de enero de mil novecientos setenta y ocho sobre enero de mil

novecientos setenta y siete, ha habido importaciones especialmente bajas, en enero del pasado año, e

importaciones especialmente altas, en enero de este año, en rúbricas como el petróleo, cuyas compras

sufren grandes oscilaciones de mes a mes.

Una vez depuradas las cifras de enero de los componentes que pudiéramos calificar de erráticos no hay

base en absoluto para decir que el mes de enero haya quebrado la evolución satisfactoria de nuestro co-

mercio exterior en la segunda mitad de mil novecientos setenta y siete.

Creo que, a pesar de la situación adversa de la economía mundial, hoy, en marzo de mil novecientos

setenta y ocho, podemos mirar con relativa tranquilidad la evolución de nuestra balanza de pagos, y

concretamente de nuestro déficit comercial en mil novecientos setenta y ocho.

D18.—¿La depreciación continuada del dólar no está haciendo perder a la peseta su posición favorable?

C. B.—El hecho de que estemos; viviendo en una situación de tipos de cambio flexibles, fluctuantes,

lleva consigo el que cuando se habla de tipo de cambio dé una moneda ya no tiene sentido referirla

exclusivamente a, su relación con otra moneda. Por ello, cuando se dice que la peseta sé ha revaluado de

julio a hoy, porque el dólar ha pasado de ochenta y siete pesetas a ochenta pesetas, esta afirmación hay

que completarla contrastando, además, cuál ha sido la evolución de la paridad de la peseta respecto a otras

monedas. En realidad, hoy día lo importante es hablar del tipo de cambio efectivo, es decir, el tipo de

cambio que resulta de tener en cuenta la relación de una moneda con todas las demás, ponderado ello por

la importancia de las relaciones económicas con el país de esa moneda.

Mejora de la balanza

El tipo de cambio de la peseta, bajo estas premisas, ha tendido a elevarse suavemente en los últimos

meses, pero no en el porcentaje que podría deducirse de mirar exclusivamente el dólar, porque esta divisa

ha perdido posiciones respecto a las otras monedas europeas.

D16.—Dadas las dificultades crecientes para el desarrollo del libre comercio internacional, ¿se ha

pensado en adoptar algunas medidas de estímulo a nuestros exportadores?

C. B.—Sí. Creo que a pesar de nuestra mejora sustancial de la balanza de pagos, que ha reducido el

déficit corriente de cuatro mil a dos mil quinientos millones de dólares, esta mejora no puede llevarnos a

la pasividad, y menos por lo que respecta a un Departamento como el de Comercio y Turismo, que tiene

la responsabilidad del comercio exterior. Por ello, el ministro, Juan Antonio García Diez, presentará en

breve al Consejo de Ministros un plan coherente de fomento a la exportación, que trata de mejorar y

reforzar el sistema vigente de crédito a la exportación, promoción comercial, seguro de crédito, etcétera.

Creemos que este plan, aunque está elaborado con criterios de estricta austeridad, puede dar un impulso

decisivo a nuestra exportación, qué, como ya he dicho, muestra un dinamismo más que aceptable, pero

qué querríamos, mediante estas medidas, consolidar y convertir en una corriente permanente de ventas al

exterior.

 

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