Autor: Fuentes Quintana, Enrique. 
 Crecimiento económico y empleo. Para ello debe obtener un crecimiento cualitativo del 4,5%. 
 El crecimiento económico debe ser capaz de generar 200.000 empleos al año     
 
 El País.    17/09/1978.  Página: 34. Páginas: 1. Párrafos: 15. 

Crecimiento económico y empleo

Para ello debe obtenerse un crecimiento "cualitativo" del 4.5%

El crecimiento económico debe ser capaz de generar 200.000 empleos al año

El paro se configura como problema fundamental en las preocupaciones de los ciudadanos españoles. La

solución de este problema pasa por la recuperación de unas tasas relevantes de crecimiento que permitan

paralelamente el control de la inflación y del déficit exterior. Los profesores Enrique Fuentes Quintana,

Manuel Lagares, Victorio Valle y el estadístico y economista Julio Alcaide, que forman un grupo de

Estudios dé Coyuntura Económica (ECE) analizan en éste trabajo los problemas del empleo y del

crecimiento. Es el segundo estudio de una serie de cinco, iniciada el pasado domingo con el análisis del

estado de la economía, y que concluirá con la formulación de unas propuestas de política económica.

Tres son los verbos que debe conjugar una política económica para dar respuesta a esa insistente pregunta

de ¿qué hacer? que domina la situación que hoy vivimos:

— Mejorar los equilibrios interno y exterior: desacelerando los crecimientos de los precios internos

hacia tasas europeas y perseverando en el esfuerzo exportador de 1978, que consolide hacia el futuro

lo ganado en el año que termina.

— elevar sustancialmente la tasa de desarrollo del producto interior bruto para permitir un aumento

duradero y fundado de la ocupación total que frene el deterioro progresivo de las cifras de actividad

de la población española y limite la preocupante y dolorosa extensión del paro.

La nueva política económica heredaría así la fidelidad a los equilibrios que caracterizó a los acuerdos de

la Moncloa para conseguir desde ellos más desarrollo y menos desocupación en los años que vienen.

Un profundó deseo social de luchar contra el paro ha ido ganando a la sociedad española lo largo del

último año erí la medida en la que se enfrentaba y reducía —merced a los acuerdos de la Moncloa— la

aguda inflación acumulada en cuatro largos años de pasividad. Si ha de atenderse a esa fundada demanda

social de luchar contra el paro; y si el objetivo de la ocupación debe prevalecer sin olvidar las

permanentes exigencias de la estabilidad de precios y el equilibrio exterior, es evidente que el principio

obligado de una nueva política económica es el conocimiento de las dimensiones del problema. De los

problemas, podría decirse mejor: de los problemas del paro, y de la ocupación en nuestra sociedad de hoy.

Ese es justamente el propósito del trabajo de la págs. 36 que se ofrece seguidamente. Se ha dicho en

muchas ocasiones que el principal activo de un país está en su población. Contando con este activo es

como España ha resuelto muchos problemas económicos de su pasado. Pues bien, hoy debe afirmarse

que, como las cifras prueban elocuentemente, España no utiliza adecuadamente este activo. Nuestro país

no tiene tasas europeas en la actividad de su población y tiene, sin embargo; tasas europeas de paro. De

un paro desigualmente repartido, pues se trata de un paro joven, distribuido con importantes

desigualdades por sectores, por sexos y por regiones, que agravan las consecuencias de sus crecidas

dimensiones.

Doscientos mil empleos año

Ante ese cuadro de la población activa española y de las cifras de paro, es preciso formular objetivos en

que se centren las preocupaciones, sociales y el problema de política económica que el país aguarda y

necesita. Objetivos viables que puedan lograrse con costes y sacrificios inevitables, porque en economía

nada se regala. Ese objetivo viable, aunque ambicioso por los esfuerzos que su consecución demanda, sé

concretaría en lograr la creación de 200.000 puestos de trabajo por año, 600.000 puestos de trabajo en tres

años. Esas crecidas cifras detienen la agravación del paro, pero no eliminan su presencia. El paro es el

gran problema económico del momento, pero no es un problema momentáneo. La economía española

deberá vivir, aunque alcanzando estos objetivos, con el paro acumulado que es preciso remediar mejor de

lo que hasta ahora se ha hecho, por un subsidio debidamente administrado, cerrado a los despilfarros y

abusos que han acompañado su vigencia en los meses pasados.

¿Es posible lograr ese objetivo con el comportamiento espontáneo de la economía española tal y como

éste ha discurrido .´después de la crisis de los setenta? Responder a esta pregunta es el propósito del

artículo de la página 37. La respuesta a la pregunta anterior es concluyentemente negativa por las razones

que el lector podrá encontrar expuestas y en las que se traducen las huellas profundas que la crisis de los

setenta ha dejado en nuestra economía.

Acelerar el crecimiento

Si el crecimiento espontáneo de la economía no resuelve, sino que agrava, sus problemas de ocupación y

paro, parece obligado concretar qué actuaciones de la política económica serian necesarias para conseguir

los objetivos que se consideran más viables para no embolsar más paro. Con frecuencia se afirma que esta

política económica necesaria para luchar contra el paro tiene nombres y cifras.

Nombres: crecimiento del producto interior bruto.

Cifras: unas tasas de desarrollo anual acumulativo, situadas entre el 4 y el 5%. Diriamos, 4,5% de tasa

anual del PIB para elegir una posición de centro ampliamente citada como la diana a la que disparar los

deseos sociales dé crecimiento en 1979.

¿Es esta una afirmación correcta? La respuesta a esta pregunta se dedica el siguiente artículo de la página

35. Bajo el título «El nivel de empleo y el ritmo de la actividad económica» se exponen los argumentos

que inclinan, en la peculiar situación económica española, hacia una clara respuesta negativa a la pregunta

anterior. No es posible lograr una mejora del nivel de empleo en condiciones de estabilidad económica

con un crecimiento lineal del gasto nacional y de la producción. La mejora del empleo depende de

muchas más cosas. Reclama una política económica más compleja y mucho más exigente que un burdo

relanzamiento general. Las conclusiones con las que este repaso general de la situación finaliza deben

constituir el punto de partida de un programa de política económica cuyo contenido se irá detallando en

próximos artículos.

 

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