Autor: Fuentes Quintana, Enrique. 
 Programa para 1979. La inverssión pública debe crecer un 25% y centrarse en sectores que generen empleo. 
 Reducir la imposición sobre las empresas y aumentarla en las familias de altos ingresos     
 
 El País.    10/10/1978.  Página: 55. Páginas: 1. Párrafos: 15. 

EL PAÍS, martes 10 de octubre de 1978

La inversión pública debe crecer un 25% y centrarse en sectores que generen empleo

Reducir la imposición sobre las empresas y aumentarla en las familias de altos ingresos

El programa fiscal para 1979 responde a los objetivos perseguidos por la política económica en cuanto al

empleo y a la estabilidad de precios, pero añade, además, un tercer objetivo a este cuadro inicial que

atiende a la mejora en la distribución personal de la renta y riqueza y supone la utilización de los

instrumentos habituales de la política fiscal para tales fines: la progresividad impositiva y el gasto público

redistributivo.

Los objetivos del programa fiscal se concretan en la lucha contra el paro (fomento de la inversión y de la

utilización de la mano de obra); en las acciones para alcanzar una mayor estabilidad en los precios,

mediante acciones destinadas a lograr una mayor moderación en el consumo y, finalmente, en el logro de

una mayor justicia social mediante la progresividad de los impuestos y, el gasto público redistributivo.

Las acciones contra el desempleo

• Impulso de las inversiones públicas, procurando alcanzar las metas previstas en el cuadro de estructura

de la demanda global (25% de crecimiento en términos monetarios) y dirigiéndose a los sectores que

generen mayor ocupación.

• Incentivos a la inversión privada, articulados en el ámbito de los impuestos directos sobre las empresas

y consistentes en créditos y apoyos fiscales a la inversión efectivamente realizada por una cuantía

próxima a su 15%. Este programa de incentivos supone una desaceleración en el crecimiento de la

imposición sobre los beneficios de las sociedades, que sólo aumentará en un 18% su recaudación,

mientras que el excedente empresarial neto aumentará a tasas superiores al 21% durante 1979.

• Precios realistas de los productos energéticos, lo cual se traduce en una mejora del precio relativo de la

mano de obra y, consecuentemente, en mayores posibilidades para su utilización. El crecimiento previsto

en la imposición indirecta (24%) refleja en buena medida tales aumentos en los precios energéticos.

• Reducción en los costes de utilización de la mano de obra, mediante la desaceleración del crecimiento

de las cotizaciones sociales totales. Será necesario, a este respecto, que las cotizaciones sociales sólo

aumenten en un 12% su recaudación total mientras que la masa salarial crece en un 13,5%. En

consecuencia, dados los niveles de los actuales tipos de cotización, el programa fiscal prevé una

reducción de los mismos en cerca de 0,5 puntos de porcentaje.

La estabilidad en los precios

• Una moderación en el ritmo de crecimiento del consumo público, centrándose muy especialmente en la

política salarial dentro del ámbito de las administraciones públicas. El crecimiento del consumo público

deberá ser en todo caso inferior al del PIB en términos monetarios y la contención de los salarios en el

sector público, además de constituir una conducta ejemplificadora para el sector privado, permitirá

también un mayor crecimiento del empleo en la Administración y, sobre todo, ayudará eficazmente a la

moderación del consumo privado. • Una utilización racional de las subvenciones de explotación para

luchar contra los efectos indeseables de las elevaciones en los precios energéticos. En buena medida

el crecimiento previsto en las subvenciones (44,7%) responde a esta política, aunque en ese crecimiento

se incluyen también las mayores desgravaciones fiscales a la exportación como consecuencia del objetivo

perseguido de equilibrio en la balanza de bienes y servicios.

La justicia social

• Un crecimiento sustancial de los impuestos directos progresivos sobre las familias, al objeto de frenar

eficazmente el crecimiento de las rentas personales más elevadas. El aumento previsto en la recaudación

de estos tributos (30%) responde precisamente a este objetivo.

• Un crecimiento notable de la imposición sobre el lujo, moderando los consumos suntuarios e in-

tentando alcanzar las rentas más elevadas. El incremento previsto en los impuestos indirectos (24%)

responde, en consecuencia, tanto al aumento en los gravámenes sobre los combustibles como a la

elevación de los impuestos sobre el lujo.

• Una mejora de las prestaciones sociales en términos reales (15 % de aumento monetario), que habrá de

incidir sobre la clase trabajadora y muy especialmente sobre quienes perciben rentas más reducidas dentro

de la misma.

• Apoyos concretos, instrumentados a través de las subvenciones, para sectores marginales y regiones.

Presión fiscal

Los objetivos del programa fiscal para 1979 que acaban de exponerse se recogen ordenadamente en el

cuadro 3, junto con las elastacidades que los mismos suponen. Importa resaltar quq el mencionado

programa fiscal implica un aumento neto de la presión fiscal total —es decir, incluida la Seguridad

Social— de 0,5 puntos de porcentaje respecto a 1978 y una reducción de la presión fiscal directa sobre las

empresas en 0,25 puntos de porcentaje. Por el contrario, la presión fiscal directa sobre las familias

aumenta en 0,4 puntos de porcentaje, aproximadamente. Los crecimientos previstos de la presión fiscal

son —como puede comprobarse— muy moderados y compatibles plenamente con los objetivos

perseguidos por el programa general de política económica.

 

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