Autor: Orive Riva, Pedro. 
   Descalabro económico     
 
 ABC.    02/06/1978.  Páginas: 1. Párrafos: 7. 

ABC. VIERNES, 2 DE JUNIO DE 1978

DESCALABRO ECONÓMICO

DE «situación aberrante» calificó la estructura educativa heredada el ministro de Hacienda, señor

Fernández Ordónez, en un reciente coloquio celebrado en Madrid, al que asistí. A pesar de reconocer

modestamente que la educación no era su fuerte, señaló con palabra, certera el núcleo del problema «En

España está invertida la carga de educación, puesto que se gasta más en educar cuando los chicos son

menores (E. G. B. y B. U. P.), que en la universidad, donde el coste de las matrículas sigue siendo muy

barato.»

Así de sencillo. El Ministerio de Educación y Ciencia, que gasta este año más de trescientos mil millones

de pesetas, y que acaba de contraer el compromiso con el profesorado de E. G. B., a raíz de la huelga, de

incrementar para el próximo quince mil millones más, se desliza, creemos nosotros, a través de una

pendiente que lleva al descalabro, si no se ponen obstáculos sólidos, derivados de una política educativa

valiente, que reconduzca el fenómeno antes señalado y otros errores cometidos durante este siglo.

La demagogia en circulación cae por los suelos, cuando se escucha «en directo», al hombre que controla

los dineros del país. La consecución total de la gratuidad en los niveles obligatorios —meta

indeclinable— está todavía lejana, porque el Estado se agota en el empeño económico de la educación

mal enfocada. Para coadyuvar al equilibrio del sistema, también habría de conseguirse que el importe de

las tasas de matrícula en la Universidad se aproximara al coste real de la enseñanza, sobre la base de una

política racional de becas y ayudas.

Recordemos ahora cómo aquella crisis profunda de hace diez años —especialmente el «mayo francés» en

el ámbito universitario—, con brotes casi trágicos en España, fue capitalizada sagazmente por los

políticos de «Alcalá, 34», consiguiendo dar un aldabonazo decisivo a la conciencia nacional, justificando

reformas y logrando más presupuesto para educación.

Pero, a pesar de ello, el empeño se frustró, en buena parte, por lo económico, al no llevarse a cabo la

reforma parcial de tipo fiscal que se había prometido. Posteriores errores políticos, tales como el escaso

desarrollo y dignificación de la formación profesional, la supresión de los Institutos Laborales en el

medio rural o industrial, que impartían una formación próxima al trabajo, etc., junto al nuevo «despegue»

del bachillerato, enfocado principalmente hacia la Universidad, produjo tal cantidad de universitarios, que

hizo explotar muchos Centros Universitarios, carentes de medios personales e instrumentales.

Fernández Ordóñez, con el sentido realista del hombre >}ue maneja recursos siempre escasos, habló de

un nuevo período de diez años, requisito «sine nua non» para poder reconducir el sistema educativo.

Mientras tanto, mi mente docente se preguntaba: Si la reforma universitaria que tiene entre sus manos

González Seara no parte de estas premisas, y se plantea en forma de «oasis» dentro del complejo mundo

de la educación, ¿qué se conseguirá en la praxis al final?

La Universidad, víctima de su propio éxito en los años fáciles, se ve hoy aquejada por problemas

íntimamente ligados a sus relaciones externas (con el riesgo de la pérdida de identidad), y a la génesis

interna, (con el riesgo de perder la capacidad de dirigir sus propios asuntos). Así que necesitamos de una

política educativa integral que dé al sistema educativo todo lo que necesita en la sociedad democrática.

Pedro ORIVE.

 

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