Autor: Alonso-Villalobos, I.. 
   Señales inequívocas de contención en el proceso inflacionista     
 
 Hoja del Lunes.    02/01/1978.  Páginas: 1. Párrafos: 9. 

Señales inequívocas de contención en el proceso inflacionista

TODO hace, pensar que efl gravísimo problema de la inflación comienza entre nosotros a dar señales de

eontenimiento y aun de sensible menor escalada.

Tras las tremendas alzas d« los meses de julio, con el 3,1 por 100, y de agosto, en que se llegó al 3,2, se

inició en los meses siguientes una desaceleración que supuso para septiembre un crecimiento del 1,3 y

para octubre del 1,5, que, según los recientes datos hechos públicos, se ha visto reducido a menos del

punto para el mes de noviembre.

De no perturbarse la marcha en el Mes de diciembre de manera un tanto fuerte, quiere ello decir que

podríamos alcanzar el final del presente año con una tasa de inflación en torno al 26/27 por 100, que,

aunque alarmante, no lo será tanto como .la del 32 por 100, que había llegado a temerse con bastante

fundamento.

Si analizamos la marcha de los diferentes componentes del índice de precios de consumo,

observamos, sin embargo, que la tendencia a la desaceleración en la marcha fio alcanza a todos los grupos

componentes del índice.

En realidad ha sido únicamente el grupo de alimentación, bebidas y tabaco el que efectivamente ha

registrado disminución del 1 por 100. Es cierto que es el componente de mayor peso, pues, aunque su

incidencia en el nuevo índice ba disminuido al 40,52 por 100 .frente a la del 51,27 que significaba en la

ponderación del antiguo índice del coste\ de vida, continúa siendo decisiva. Esa disminución en la

ponderación del grupo alimentación se ha debido principalmente a que en el antiguo sistema se estimaba

que de cada mil pesetas ingresadas por una familia, se empleaban en pan 55,5 pesetas, mientras que queda

reducida a 23,3 en el nuevo; en patatas, cuyo gasto estimado, era de 21,60, se estima en el nuevo en 10,80

pesetas; encarecida línea, el gasto en aceite y en huevos, que se calculaba en 34,50 y 29,80 pesetas, lo

estima el nuevo sistema en 13,50 y 16 pesetas, respectivamente. Por el contrario, ha subido la

ponderación de las bebidas domésticas, que pasan desde las 24 pesetas de la evaluación anterior a las 27

d« ía presente.

En los restantes grupos" o componentes del índice de precios de consumo se mantienen todavía

crecimientos que han llegado en noviembre a representar subidas del 3,9 para el vestido y calzado, del 3,1

por 100 para los gastos del hogar y del 3,5 por 100 para el componente de precios de esparcimiento,

deportes, cultura y enseñanza.

Contra el nuevo sistema de índices se ha dicho que un tercio de los productos que tiewe en cuenta no son

los habituales de las cestas de compra por tratarse d« artículos que son considerados como de lujo. Contra

ello se ha aducido que la misión del índice de precios de consumo no es otra que la de recoger lo más

fielmente posible la realidad de la inflación, y que para lograrlo se parte de un conocimiento exacto dé los

hábitos de consumo. Si luego los productos que recoge son o no de lujo, es otra cosa. En cualquier caso

son los productos más consumidos por los españoles, y ésos son los que precisamente es necesario tener

en cuenta.

El índice español recoge en la actualidad 339 artículos; el de Alemania llega a los 899; el de. Holanda, a

596; el de Estados Unidos, a 405.

PERO volviendo al hecho que hoy querríamos subrayar, que es el de la indudable menor escalada que en

los últimos meses, y concretamente en el de noviembre, señala la marcha, de la inflación en, España,

medida a través del índice 4e precios de consumo, aunque constituye un hecho satisfactorio y aun nece-

sario para que se produzca un saneamiento de la economía, todavía no es el saneamiento. Es resultado de

la estricta aplicación de una política, monetaria rigurosa. Se dijo atinadamente que ía expansión de meses

pasados, por parte de los créditos, no había sido precisamente causa de la inflación, aunque sí la

financiación >Je la misma. Al haber dejado de ser financiada la inflación, ha comenzado a ceder. Es el

efecto de la baja de fiebre en un enfermo a fuerza de antipiréticos. Ño es la salud, pero pone en vías de

recuperarla.

I. ALONSO VILLALOBOS

 

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