Autor: Amorós, Narciso. 
   ¿Un nuevo texto o un nuevo impuesto?     
 
 ABC.    27/08/1978.  Página: 32. Páginas: 1. Párrafos: 12. 

ABC, DOMINGO, 27 DE AGOSTO DE 1978. PAG. 33

HOJAS DE ALCABALA

¿UN NUEVO TEXTO O UN NUEVO IMPUESTO?

Tenemos, virtualmente, nuevo texto legal en el (mejor dicho, del) Impuesto sobre la Renta de las Personas

Físicas. Aunque nominativamente deja dé ser general, ahora es cuando intenta alcanzar cotas altas de

totalidad. Tanto es así, que desaparecido el término «general» resultaría facilísimo usar el superlativo de

esta expresión, ya que el nuevo impuesto ha exigido la supresión de los clásicos sobre rendimientos par-

ciales (rústica, urbana, trabajo, personal, rentas de capital...), y su integración en el de Renta que

consideramos. No obstante, en el nuevo superviven y aletean éstos. Esta es la realidad. También en 1964

eran a cuenta y resultaron mínimos, pero independientes. Lo que pasa ahora es que no tendrán nombre.

No habrá proteicas nacionalidades, regiones o países en nuestro sistema de imposición directa.

Desde el principio de esta Hoja hemos querido dar nna impresión de su contenido, y prometemos, por la

importancia del nuevo texto legal y; nuestra conveniencia de estudiarlo, ir haciéndolo, paulatinamente.

Pero esta primera Hoja, como se ha visto desde el primer momento, se va inconscientemente hacia «la

política».

En este terreno el ministro de Hacienda ha tenido un verdadero éxito. Es el único ministro «no

contestado» por la («posición. En ésta, su memoria es de tres años,y, en cierta manera, compartieron con

él la marcha hacia el poder o su sucedáneo, que es la «alternativa» posible. La ley de Medidas Urgentes y

este texto, y supongo que los venideros, han salido por los votos socialistas más que por los sinceros de la

U. C. D. Así lo ha expresado en los momentos álgidos —verdadero grito del alma.— Paco Fernández

Ordóñez, que supo moverse siempre con habilidad en la política,, y vender su mercancía sin que los

intermediarios se preocupen de su examen o reparen en su contenido. Le doy la enhorabuena por su éxito

político, aunque piense que hay cariños que matan.

No obstante, en el proyecto se comprueba que en la oposición deeisora no había buenos conocedores de

esa mercancía —desde luego de su praxis—. Puede que sea la idea matriz de esta Hoja, y para ello voy a

señalar algunas novedades del texto aprobado respecto al proyecto, y que, por tanto, no son achacarles a

los técnicos del Ministerio de Hacienda, Escribiré sobre las menos teóricas. Dejaré aparte éstas, como el

cambio de la expresión «ganancias de capital» por la de «incrementos de patrimonio», aunque 1»

semántica tiene y tendrá siempre mucha .importancia. Así:

La novedad medrosa y artificial de volver a llevar y ocultar, en itn sengundo término, la trascendencia que

la unidad familiar tiene en este impuesto. Es correlativa al concepto «soc ciedad-socios». Como es

contranatura, al pasar a nn primer plano la persona física necesita introducir una responsabilidad

excepcional y nueva —solidadaria y conjunta-— muy conflictiva en la práctica (declaración, prorrateo,

pago...), facilitando desde el plano tributario la tendencia disgregadora en la familia., las ficticias

situaciones económicas de. los componentes de la unidad familiar, etc.

2. Por las contradicciones internas existentes. Véase como muestra la del artículo 29 f). Se admite la

deducción de las retenciones previstas en el artículo 36 —rendimientos, del trabajo Y del capital

mobiliario—; y en el 10 se faculta reglamentariamente la extensión de esta retención a toda clase de

rendimientos, que sin embargo, ante la redacción legal señalada, ño podrán beneficiarse de esa deducción

en la cuota.

3. Por el discriminador tratamiento fiscal aire tienen situaciones aparentemente iguales. Tal es el caso de

los incrementos de patrimonio, producto de la enajenación de la vivienda habitual, que sólo se reducen en

dos millones de pesetas si se reinvierte en una adquisición con la misma finalidad, mientras que cuando se

trata de transmisión de elementos materiales y necesarios del activo fijo de las empresas individuales no

tiene ese límite. Igualmente se discrimina contra la persona física con una actividad económica dedicada

al arrendamiento o alquiler de fincas urbanas, pues resultará objeto de un mayor gravamen.

4. For la injustificada supresión en este impuesto de toda competencia de los Jurados tributarios. Nunca

hemos sido partidarios de ellos, pero lo sostuvimos ante la tendencia contraria de incrementar

excesivamente su competencia. La Administración pierde con la nueva regulación. Hubiera sido más

lógico exigir únicamente que los acuerdos de los Jurados hubieran sido motivados; la garantía jurídica

hubiese aumentado, y la Administración tendría una solución para casos que sólo pueden resolverse en

conciencia. 5. Por la inocuidad y demagogia del procedimiento subsidiario de estimación del consumó —

sería necesaria otra ley— y la obligación de una investigación bancaria que no ya a tener ningún efecto ó

resultado distinto del psicológico con que pretenden abrumarnos los nuevos proyectos.

6. Por la complicada regulación de las declaraciones tributarias en los casos de unidad familiar. Es un

verdadero despropósito.

7. Por la infantilidad de la ordenación de la declaración simplificada. El pequeño contribuyente lo que

desaría es poder dirigirse a la Administración indicando —simplemente— su renta y el origen de la

misma.

8. Por la inefectividad práctica del prorrateo a qu« queden, interna y particularmente, sometidos los

miembros de la unidad familiar distinta del obligado directamente a declarar.

Y, sin embargo, y éste es otro de los logros del ministro de Hacienda, hemos podido escuchar a muchas

personas de buena fe que el texto les parece claro y transparente. Aunque cada uno de nosotros podamos

tener un concepto de estos adjetivos —el ministro es otra de esas personas que así lo afirma—, pienso que

lo críptico y lo esotérico es, aparentemente claro, para los nos iniciados hasta que incide sobre ellos. Por

eso se utiliza por los técnicos. Pero como siempre hay que tener confianza, si no en los ministros, sí en los

Ministerios. Narciso AMOROS.

 

< Volver