Discusión y aprobación de los presupuestos     
 
 Ya.    24/12/1977.  Páginas: 2. Párrafos: 7. 

Discusión y aprobación fíe las presupuestos

NO es bueno que. las instituciones se olviden de sus orígenes y de los hechos y circunstancias que

originaron, o exigieron, su nacimiento y posterior desarrollo. Desde siempre se ha sostenido que él origen

y desarrollo de los Parlamentos se debe, a la necesidad de que una representación auténtica de quienes -

pagan los Impuestos discuta los gastos públicos y dé su aprobación expresa al conjunto de las tareas del

Estado.

SIN embargo, para la aprobación de los presupuestos generales del Estado para 1978 —no nos atrevemos

a calificarlo de examen y discusión—, de unos presupuestos en que por primera vez aparece consolidado,

en una cuenta general, todo el conjunto de las actividades estatales; con cambios profundos en la

estructura de tos gastos y en el número y conjunto de los Ministerios, han bastado una sesión del

Congreso, siquiera sea una sesión, maratón de más. de quince horas y unas cuantas, reuniones de la

Comisión de Presupuestos.

Como en ambas instancias apenas se ha modificado la tarea, del Ministerio de Hacienda, y ni una sola

enmienda logró alguna modificación de importancia, nos enfrentamos con unos presupuestos que son,

básicamente, la expresión de los criterios del Ministerio Suárez sobre la política económica para 1978,

Y ésta es la singular importancia de los presupuestos y de la política que éstos expresan, en el frío y

exacto lenguaje de los números.

¿Son estos presupuestos coherentes o no con los objetivos básicos de la política de lucha contra la

inflación, contra el desempleo y contra el desequilibrio exterior?"

¿Están de acuerdo o no con el espíritu y los intentos del pacto de la Mondos?

Aprobación de los presupuestos

ESTE era el examen y discusión obligados que hubiera debido realizar el Parlamento, y. al que

ciertamente no se le ha impulsado con esas huecas retóricas de calificarlos contó presupuestos "para la

crisis y para la libertad". Si los Ingresos no han sido objeto de previsiones acertadas, que aseguren su

posterior exacto cumplimiento, lo que pudiera ser el caso, pues mucho tememos que lograr más de medio

billón de pesetas en los impuestos directos sobre ingresos sea un imposible práctico; y si los gastos

aprobados no dotan completamente el conjunto de las tareas y servicios del Estado, lo cual puede tener

más fácil remedio, entonces el presupuesto sería un factor inflacionista más, y como consecuencia- de

esto na el desequilibrio exterior ni sobre todo el desempleo podrían enderezarse.

TODA nuestra preocupación en, el análisis obligado de los presupuestos reside concretamente en la

desconfianza sobre la exacta previsión de sus cifras. Ni las bases imponibles han aumentado lo suficiente

ni las reformas fiscales van a lograr en los ingresos de 1978 una aplicación total para esperar que el

volumen de recursos logrados el año próximo, mediante tributos, sea el previsto en el anticipo

presupuestario. Y algo similar podría decirse de la capacidad de gasto útil de la Administración pública,

que no es derramar puros millones a vo1eo, en transferencias de unos sectores sociales a otros, sino

realizar cumplida y eficazmente un importante conjunto de servicios públicos.

Nada seria para nosotros más agradable que los hechos futuros nos privaran de .razón; pero hoy por hoy

no podemos menos de expresar ciertas dudas" sobre la exacta realización en el año próximo de los

presupuestos, tan escasamente discutidos y tan rápidamente aprobados.

 

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