Autor: Cantarero del Castillo, Manuel. 
   Réplica a José María Ruiz Gallárdón     
 
 ABC.    26/09/1975.  Página: 4. Páginas: 1. Párrafos: 4. 

LUNES 26 DE SEPTIEMBRE DE 1975, PAG. 4.

REPLICA A JOSÉ MARÍA RUIZ GALARDÓN

Cuando he afirmado que «socialización es siempre racionalización», he querido subrayar que ninguna

acción socialista es verdaderamente socializadora si no transmuta en orden algo de lo que es anarquía, si

no reduce irracionalidad. La sociedad no «es» todavía, está intentando ser. La sociedad es todavía más

antisocialidad institucionalizada que socialidad realizada La sociedad plenamente social, la sociedad

perfecta, como el hombre perfecto, son una utopia, es cierto. Pero no es menos cierto que la sociedad v el

hombre tienen el deber moral de intentar aproximarse un poco cada día al modelo cardinal de su perfección.

Una sociedad socializada -con más o con menos socialización de la propiedad privada de los

medios de producción- es, en definitiva, una sociedad en la que los recursos naturales y las energías

humanas se inventarían v se aplican, planificadamente, es decir, racionalizadamente, a la consecución

de unos objetivos «racionales» de progreso económico, sociaí y cultural.

Respecto de esa concepción de la sociedad final, de la sociedad verdadera mente tal, no hay, en

principio, discrepancias entre el socialismo revolucionario y el socialismo democrático. Ahora, respecto

del procedimiento, si. Los socialistas revolucionarlos quieren llegar al socialismo, apremiando el ritmo

histórico, a través de la «dictadura del proletariado», y los socialistas democráticos a través de la vía

lenta, y atemperada a las exigencias del proceso económico, de la legalidad democrática, ganando y perdiendo

en el marco de la misma y respetando siempre a la democracia -que también es racionalización

de la disputa política- como un bien previo al del propio socialismo

Según lo dicho, socialistas autoritarios (comunistas) y socialistas democráticos son igualmente

revolucionarios respecto de los fines últimos. La discrepancia radical entre ambos está en los medios.

Mientras los primeros proponen la radicalización de la lucha de clases, la subversión, en su caso, y la

dictadura etcétera, los segundos son absolutamente contrarios a todo ello

Tengo, por tanto, que decirle a mi cordial amigo José María Ruiz Gallardon -que, aunque de derechas

es demócrata- que el socialismo democrático no socializa (nacionaliza munipaliza desarrolla las

cooperativas, etc.) dogmáticamente, sino pragmáticamente. Y por vía democrática siempre. Lo malo es

cuando, al tocarle perder, alguien echa los píes por alto y rompe la baraja democrática. Los países en que

los perdedores -en la derecha y en la izquierda- han sabido perder, cuando democráticamente les

tocó, son los países en los que más han conservado las derechas y en los que más espectacular progreso

social han conseguido las izquierdas. A ver si aquí aprendemos. Por lo demás, todo socialismo es, en

algo, marxista por su origen. Pero no marxista ideológico -lo cual es una herejía marxista- sino

marxista metodológico. Pero Marx y el marxismo van pasando. Y pasarán del todo, como todo y como

todos.

M. CANTARERO DEL CASTILLO.

 

< Volver