Autor: Pastor, Manuel. 
   El dilema del socialismo español     
 
 Pueblo.    17/12/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 11. 

17DIC.1977

EL DILEMA DEL SOCIALISMO ESPAÑOL

Manuel PASTOR (Secretario de Relaciones Internacionales del PSP)

DESDE una perspectiva internacionalista, el socialismo español se encuentra

ante un claro dilema: independencia o integración.

Independencia significa. básicamente, el rechazo de las estrategias

globalizadoras, el rechazo del sistema internacional de bloques político-

militares y, por tanto, el apoyo a cualquier sistema de cooperación y seguridad

internacional que potencia la justicia y el progreso sin menoscabar la

independencia y los derechos de los pueblos y naciones. Tal sistema, en las

condiciones históricas concretas de España y Europa, tiene un nombre;

neutralidad, no alineación.

- Integración, a nuestro juicio, significa lo contrario de independencia,

es decir, la aceptación tácita o explícita de una estrategia globalizadora

(imperialista o satelizante) y la adscripción a alguno de los bloques existentes

(la OTAN o el Pacto de Varsovia).

El dilema no ofrecería dificultades si no entrara en juego el factor Europa, una

realidad histórica, geográfica, socioeconómica y cultural ante la cual los

socialistas españoles no podemos cerrar los ojos.

- La cuestión reside pues, en saber diferenciar el europeísmo del atlantismo.

En afirmar e1 primero y negar el segundo, en luchar por una Europa de los

pueblos y trabajadores frente a la Europa tecnocrática de las multinacionales

capitalistas.

Según esto, el socialismo español deberá elegir entre lo que llamaremos un

«modelo de integración» y un «modelo de independencia. Un modelo de tipo

socialdemócrata como el de las sociedades industrializadas del Norte y Centro de

Europa, cuyo paradigma ideal sería el caso de Alemania occidental, con la

bendición de esa institución burocrático propagandística denominada

Internacional Socialista (producto de la guerra fría y del antimarxismo, de la

doctrina Truman y del Plan Marshall para la «reconstrucción» de Europa, como se

evidencia desde su fundación en Francfort «n 1951), o bien un modelo

auténticamente socialista y democrático, un modelo original que se adapte a las

condiciones históricas y sociológicas de cada país.

- Resulta obvio que, desde un punto de vista pragmático, es mucho mas fácil

adoptar el modelo de integración socialdemócrata con mediatización exterior que

descubrir una vía original e independiente, sin compromisos estratégicos con los

intereses burgueses; pero el lector deducirá por si mismo las consecuencias para

el socialismo en uno y en otro caso.

Para los socialistas españoles que nos hemos pronunciado claramente por una vía

independiente, la importancia estratégica del Mediterráneo nos parece

fundamental. sin renunciar por ello a nuestra vocación plenamente europeísta.

Así lo hemos proclamado repetidas veces y prueba de ello ha sido nuestra

participación en la fundación y organización de la Conferencia Socialista del

Mediterráneo, que al cumplir el año de su existencia ha celebrado ya dos

reuniones: la primera en Barcelona (noviembre de 1976) y la segunda en Malta

(junio de 1977).

- La absoluta neutralidad de la región mediterránea es la condición primera para

la definición y el establecimiento de una vía independiente de socialismo. Un

modelo que tenga en cuenta también las aspiraciones y derechos de otros pueblos

vecinos no europeos y que permita la formación con ellos de un bloque histórico

antiimperialista.

En esta coyuntura actual, que sigue a la «crisis de las dictaduras», en el sur

de Europa analiza, da por Nicos Poulantzas, los socialistas españoles debemos

observar muy atentamente las experiencias de partidos socialistas como el de

Portugal (PS) y el de Grecia (PASOK), dos ejemplos que ilustran,

respectivamente, la vía integradora y la vía independiente.

- Los resultados de las recientes elecciones en Grecia, donde el PASOK (partido

miembro de la Conferencia Socialista del Mediterráneo) ha obtenido más del 25

por 100 de los votos, convirtiéndose en el primer partido de la oposición,

demuestran al menos que la posibilidad de una alternativa socialista

independiente no es testimonial y utópica, sino real.

 

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