Autor: Otto, Sergio de. 
 Tierno Galván. 
 Hace falta sentido de responsabilidad en todo     
 
 Ya.    18/11/1977.  Página: 17. Páginas: 1. Párrafos: 16. 

8-XI-77 NACIONAL Pág. 17 — YA

TIERNO GALVÁN

HACE FALTA SENTIDO DE RESPONSABILIDAD EN TODO

"Los trabajadores deben comprender que no estamos en situación de crear

problemas a la economía"

• "Algunos partidos de izquierdo son irresponsables; hay claras contradicciones

en sus afirmaciones de un

día para otro"

• "Las huelgas repercuten gravemente en nuestra productividad"

ENTREVISTA CON EL PRESIDENTE DEL PARTIDO SOCIALISTA POPULAR, DON ENRIQUE

TIERNO GALVAN

"Los trabajadores deben comprender que no estamos en situación de crear

problemas a la economía, deben aceptar el principio de buena voluntad de todos

los partidos políticos parlamentarios a la hora de firmar los pactos de la

Moncloa", ha manifestado a YA el profesor Enrique Tierno Galván, presidente del

Partido Socialista Popular. Ya hace unos meses, cuando todos los políticos,

emborrachados de democracia, sólo pensaban en las elecciones, se oía una y otra

vez la voz del "viejo profesor" llamando la atención sobre la gravedad de la

situación económica y sus consecuencias en el terreno político. En

recientes manifestaciones, Tierno Galván ha vuelto a hacer llegar su

preocupación por las posibles consecuencias negativas, de la que el ya califica

"muy grave" situación económica.

—Profesor, hace dos años publicó usted un libro sobre la huelga, con el ya

fallecido A. Muñoz Alonso, en el que aludía a la "sinrazón revolucionaria de las

huelgas en los momentos en que las instituciones democráticas necesitan el apoyo

del proletariado". Aunque no podríamos calificar las actuales huelgas de

"revolucionarias", ¿el actual momento político español necesita de esa

colaboración de los trabajadores?

—La situación económica actual es grave,. Y según avanzan los días, tengo que ir

matizando la expresión y anteponer a la expresión grave el adverbio muy. Es muy

grave. Temo que la inflación no se detenga.

Por lo que veo, hay razones para sospechar que los límites fijados no se van a

respetar, a pesar de los esfuerzos de las centrales sindicales, y que nos vamos

a encontrar en una situación muy difícil, porque la inflación no se va a

sostener si estos límites se rebasan. Y si así sucede, esto podría traer graves

consecuencias políticas. No quiero decir que vaya a haber un golpe de Estado no

lo creo, pero sí que nos llevaría a un gobierno de derechas fuerte, lo que en

cierto modo supondría un detenimiento en el proceso de ampliación de las

libertades individuales y de las libertades colectivas.

Planteado así el problema y entendiendo con criterios muy claros que es posible

que los pactos de la Moncloa se rebasen, y yo creo que se van a rebasar, lo que

haría falta, a mi juicio, sería una doble comprensión. Por parte de los

trabajadores, el entendimiento claro de que no estamos en situación de

crear problemas a la economía de que la presión debe existir, si, esto es

incuestionable, para que tampoco el "pacto de la Moncloa" se convierta en un

molde de norma fija. Los trabajadores deben entender que las huelgas, si bien

son básicamente un instrumento lícito para ejercer su presión en ciertos

momentos, afecta o puede afectar, indudablemente, a las instituciones

democráticas. En este sentido, la reciente de los aeropuertos me ha parecido

excesiva en su duración, sin entrar o salir en lo justo de las reivindicaciones

de los trabajadores. Pero también debe entenderse que ha habido un principio de

buena voluntad por parte de todos los partidos políticos a la hora de firmar los

acuerdos o pactos de la Moncloa. Que, por otra parte deben ser flexibles, y ésta

es la segunda comprensión a la que me refería antes. Los pactos de la Moncloa

no son contactos y en los casos en que sea necesario deben flexibilizarse.

—En el mensaje del presidente Suárez explicando el "pacto de la Moncloa" declaró

usted que echaba de menos una exposición gubernamental sobre la crisis de la

Administración del Estado y el proceso ascendente de huelgas. ¿Piensa usted que

el pueblo español no ha tomado conciencia de la gravedad de la crisis?

—El Gobierno ha tenido unos reflejos muy lentos. Hay que explicarse y él no lo

ha hecho. Es necesario que las huelgas estén moduladas por una inmensa cautela,

que a su vez tiene que estar regida por la buena voluntad. Por otra parte no se

ha dado una compensación suficientemente clara del esfuerzo que exigimos

a esa buena voluntad, sobre todo por parte de los trabajadores. Y yo creo que la

compensación clara, que haría que los trabajadores aceptasen el sacrificio con

muy buena voluntad, sería una rapidísima acción o actividad anti-corruptora.

Creo que la frialdad que se nota en la recepción de los "pactos de la Moncloa"

va

a aumentar y puede llegar a crear una situación de incompatibilidad, sobre todo

porque no se ha dado la compensación de la lucha clara y abierta contra la

corrupción. Si esto no se hace, me parece que no vamos a llegar a esa situación

de buena voluntad.

EL COSTO DE LAS HUELGAS

—¿En qué medida inciden las huelgas en la economía del país?

—Tienen un costo que hoy por hoy es muy difícil de medir, pero a juzgar por lo

que cuesta la huelga de aviación, a juzgar por lo que nos cuestan otras huelgas

de servicios públicos, la verdad es que se pierden muchísimas horas de trabajo y

la incidencia máxima está en la productividad. Estamos convencidos todos

de que lo que no se note de una manera perceptible, usual, la pérdida de

productividad tiene un efecto de suma importancia en el proceso económico

nacional y toda la huelga limita la productividad. La acumulación de huelgas va

a hacer que nuestra productividad descienda aún más, cuando estamos a unos

niveles bajísimos.

—¿En qué manera incide en estos momentos la legislación actual sobre el derecho

de huelga?

—La legislación de la huelga tiene una importancia, pero secundaria. Se puede

decir que hay que esquematizar más la legislación sobre las huelgas. Pero una

legislación restrictiva en el comienzo de un proceso democrático no lleva a

ninguna parte. Habría que imponerla, y si vamos a comenzar a imponer

represivamente legislaciones que condicionan la libertad y sobre todo este tipo

de libertades, caeremos en un gobierno represivo y para eso no anduvimos el

camino recorrido. Por consecuencia, creo que es accesorio. Las cosas están

puestas, de una manera que o se consigue la buena voluntad, el concierto y el

acuerdo por la buena voluntad, o por legislaciones represivas no se llega a

ninguna parte.

LOS SINDICATOS DEBEN COOPERAR

—¿Han comprendido y aceptado las centrales sindicales la buena voluntad de los

partidos, manifestada en la firma del "pacto de la Moncloa"?

—Yo creo que las centrales sindicales van a cooperar de alguna manera,

Comisiones Obreras hace tiempo que está cooperando, con un gran sentido de la

responsabilidad nacional. UGT ha sido mucho más dubitativa y, en algunos casos,

ha creado problemas, incluso me parece que en el sindicato que está en la

situación de mayor hostilidad hacia los "pactos de la Moncloa". Habrá factores

políticos que desconozco.

No sé si lo hace porque es el sindicato de un partido, con el que prácticamente

se confunde; no sé si esto entra en la política del partido, lo que si puedo

decir es que hay algunas contradicciones entre la estrategia del partido y la

estrategia sindical de la UGT y su comportamiento táctico. Haría falta realmente

que los sindicatos ayudasen a mantener y realizar los pactos de la Moncloa, con

exigencias estudiadas y prudentes para que el Gobierno no anduviese lento de

reflejos y respondiese de la manera que tiene que responder.

—¿Quién tiene que convocar las huelgas, los sindicatos o las asambleas de

empresa o sector?

—Está muy claro que un elemento esencial para que el pacto de la Moncloa o

cualquier otro que se pueda establecer entre fuerzas políticas y Gobierno, en lo

que atañe al proceso económico, tiene que estar definido por la presencia de los

sindicatos y por la presencia de los empresarios. En esto estamos

totalmente de acuerdo. Así como la empresa está ya más o menos constituida en

términos de responsabilidad representativa y se puede hablar con representantes

de las empresas y llegar a unos ciertos acuerdos, es urgentísimo que los

sindicatos se constituyan como tales, con sus casas sindicales,

con su patrimonio, con sus cuotas, con su legislación normativa para que

respondan de las exigencias legales y actúen como representantes efectivos de la

clase trabajadora. Porque, efectivamente, un tanto por ciento del aumento de

huelgas en las que hay alguna irresponsabilidad nacen de 1a ausencia de unos

sindicatos que estén ya plenamente constituidos. Cuanto antes, mejor, y esto me

parece a mi que hay que achacarlo a la falta de reflejos del Gobierno y a la

falta de capacidad para decidir respecto de un problema al que se le está dando

un contenido político expresivo. Lo que importa ahora resolver es el problema

sindical para que ayude a la solución del problema económico.

—¿En qué medida cree usted que se van a llevar a la práctica los acuerdos?

—Hace falta que volvamos a lo anterior; es decir, me temo que vayan a ser

rebasados. Pero no obstante, si le damos flexibilidad y entendemos que están

definidos por la buena voluntad, se puede sacar mucho de los pactos de la

Moncloa; se pueden obtener grandes ventajas de ellos porque dentro de ese marco

ya sabemos qué hacer. Para esto conviene que las fuerzas políticas tengan una

clara conciencia de su misión y de cuál debe ser su comportamiento en estas

circunstancias tan difíciles. Por desgracia, no lo veo en todas las fuerzas

políticas. Por ejemplo, es menester que el Centro se vaya percatando de que no

se puede gobernar a un país desde el centro. Un país europeo tiene que

gobernarse con una definición más clara de la que puede darnos el concepto de

centro. El país debe estar gobernado por una derecha responsable y por una

izquierda responsable. El centro se constituye siempre como una referencia que

tiene una misión de visagra o una misión de equilibrio, pero es inédita la

experiencia de un Gobierno permanente en el centro. Yo creo que en cuanto antes

se convierta el centro en la derecha responsable del país, tanto mejor

para el país, y a mi juicio, esto es lo que el Centro tiene que hacer:

convertirse en esa derecha responsable.

El intento de centro-izquierda ha provocado muchas confusiones; más vale que el

Centro se constituya no en centro-derecha, sino en derecha responsable,

progresiva e inteligente, que sepa cómo avanzar, pero que cumpla con su función,

porque si el Centro no ocupa ese lugar, ese espacio lo va a ocupar una derecha

que no va a tener tan claro sentido de la responsabilidad histórica. Y la

izquierda tiene que tener también un clarísimo sentido de lo que debe hacer,

porque hay algunos partidos de izquierda, y voy a omitir nombres, que son

irresponsables, al menos en sus declaraciones externas, porque están afirmando

cosas absolutamente distintas y contradictorias en espacio de días, porque lo

mismo se habla de una actitud de autonomía absoluta en los procesos, como de una

actitud de alianzas en los procesos, como de una actitud de carácter más bien

ponderado y moderado, como de una actitud frente populista; esto puede implicar

en algunos casos un principio de perturbación que no es el momento de anunciar

ni de practicar. Hace falta sentido de la responsabilidad en todo, y este

sentido de la responsabilidad es un ingrediente fundamental de esa buena

voluntad de la que hablábamos al principio.

Sergio DE OTTO

 

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