Autor: Baselga, Ana. 
   El PSP, contra la cultura elitista     
 
 Arriba.    08/10/1977.  Página: 26. Páginas: 1. Párrafos: 14. 

EL PSP, CONTRA LA CULTURA ELITISTA

>La cultura es un ámbito de convivencia en nuestra voluntad de creación de un

estado socialista> (Fernando Morán)

>Hay que descentralizar la cultura>

>La tentación de manipular la cultura con fines políticos es siempre grande;

contra la manipulación no cabe más que la crítica>

La «cultura» entre comillas es algo así como un viejo caballo de Troya entre

filósofos, pensadores.,., y, en su versión más actual, entre partidos políticos.

De las elecciones hasta ahora, los partidos han puesto en marcha sus aparatos de

revolución cultural: el Centro, desde el Ministerio; los restantes, desde la

oposición. Fernando Morán, miembro de la ejecutiva del Partido Socialista

Popular, y escritor, nos cuenta en esta entrevista cómo es la cultura vista

desde su «oposición».

—Nosotros partimos de la base de que somos un partido socialista, y para llevar

a la práctica nuestra nueva idea de sociedad es necesaria una reconversión del

hombre a través de una revolución cultural. Hoy, el hombre está condicionado por

una visión de las cosas inducida desde el concepto de propiedad y mercancía, lo

cual produce una mentalidad de competencia sin límite, y una consideración de

las realidades desde el prisma da la mercancía. El socialismo, por el contrario,

pone en primer plano el concepto de solidaridad, y nace una equiparación entre

felicidad y participación. Está claro entonces que partiendo de este supuesto

hay que proceder a una reconversión de los valores o revolución cultural.

—Cuál es la misión de las vanguardias y las creaciones individuales en esta

revolución cultural?

—Nuestro concepto de la cultura es absolutamente no elitista. En la actualidad,

por persona culta se entiende aquella que posee unas formas de vida elevadas,

que correspondan a una situación preeminente en la sociedad, esto es equivalente

a buenos modales, saberes, etcétera, lo cual implica jerarquía. Para nosotros,

una actividad particular es aquella que participa de los valores comunes de la

colectividad. La vanguardia y la capacidad individual de creación son para el

PSP factores esenciales para el desarrollo social, pero que no justifican la

separación o distanciamiento de los sentimientos y creaciones de la comunidad.

La vanguardia explora y transmite caminos nuevos que la colectividad adapta a

sus medios y estructuras.

—¿En qué medida se politiza la cultura desde su partido?

—Nosotros creemos que la cultura no es politizable, quiere decir esto que no

cabe establecer ninguna exclusión ni censura desde valores políticos a

creaciones culturales, la cultura es un ámbito de convivencia en nuestra

voluntad de creación de un Estado socialista es absolutamente compatible con el

respeto a todas les formas de cultura, incluso aquellas que desde un ángulo

político podríamos considerar reaccionarias.

—¿Cuál es la estrategia y los medios con que cuenta el PSP para llevar a cabo

esta reconversión de valores que pretende?

-- Nosotros opinamos en primer lugar que la actividad cultural debe estar

descentralizada al máximo. Partimos del supuesto de que la actividad social se

manifiesta en muchos niveles, y que no hay que ahogar, sino, por el contrario,

promover los más espontáneos, y que surgen a nivel pueblo. Por eso, en cuanto a

la organización del aparato cultural, propugnamos la devolución, en la medida de

lo posible, a las nacionalidades, regiones, pueblos, asociaciones de vecinos,

etcétera, de su propia iniciativa. Al estado le correspondería la elaboración

de un Plan Cultural General en el que se englobarían dos gran des sectores: por

un lado, aquellas actividades que tiene que llevar a cabo el aparato estatal

claramente, como son: el censo de los monumentos artísticos, la protección a la

riqueza artística y monumental, protección a museos, subvención a teatros

nacionales, etcétera, y aquellas que deben volver a las entidades

nacionales, regionales y locales, subvencionando económicamente a éstas cuando

las mismas no tengan suficiente presupuesto. Otra actividad estatal, son las

relaciones culturales internacionales. Partimos de la base de que la actividad

cultural no puede encerrarse en el ámbito nacional, pero al mismo tiempo

propugnamos también la necesidad de potenciar las cultural nacionales.

—Esta enorme intervención estatal en el terreno de la cultura, ¿no puede dar

lugar a una politización del tema, y por lo tanto a una manipulación cultural?

—La tentación de manipular la cultura con fines políticos es siempre grande.

Desde el Estado Absoluto hasta nuestros días, bajo el pretexto de fomentar la

cultura, se ha manipulado. Esto ha hecho la burguesía y con gran habilidad. Un

análisis del contenido, por ejemplo, de las obras puestas en escena en los

teatros nacionales franceses, o en la ópera, e incluso en instituciones más

autónomas, como el Covent Garden o el Teatro Nacional Británico, demostrarían

que se ha tratado de inducir determinados valores. Por otra parte, es

absolutamente evidente que el Estado totalitario de izquierda condiciona la

cultura de un modo absoluto, la única manera de evitar este proceso de

manipulación cultural en cualquier sistema político es la critica constante, y

la multiplicación de los entes creadores de la cultura, protegidos por el Estado

y las entidades locales. Esta claro que frente a la manipulación no

cabe más que la crítica.

—Hablando de crítica, ¿cuál es la que hace el PSP a la actual gestión cultural

de UCD?

—Es una gestión de transición que se encuentra con enormes dificultades, pues se

trata de desmontar el aparato creado por el Ministerio de Información y Turismo,

al mismo tiempo que acabar con el centralismo cultural —suponemos— sin que

existan ideas o criterios muy claros, por ello creo que no es injusto decir que

el momento es caótico. Sin duda, más esperanzador que la situación anterior. Es

un desorden inevitable del que esperamos se salga por una colaboración entre los

órganos estatales y las instituciones que están llamadas a desempeñar un papel

cultural: partidos políticos, comisiones de cultura, nacionalidades, etcétera...

Se podrían criticar uno por uno todos los aspectos de la actual situación, paro

no parece justo, porque repito, el desorden es consecuencia de la transición, lo

que no se ve hasta ahora son ideas claras.

—Por último, ¿cuál es la organización cultural con que cuenta su partido?

—Tenemos una Comisión da Cultura, y procedemos con regularidad a debates sobre

estos temas. Por su naturaleza y origen, el PSP es muy sensible a estos temas y

vemos con satisfacción que las Federaciones Regionales y partidos federados,

están siempre en vanguardia de las actividades culturales locales.

Ana BASELGA

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