Autor: J.. 
   Una comunista en la Moncloa?     
 
 El Alcázar.    19/05/1977.  Página: 7. Páginas: 1. Párrafos: 3. 

información política

¿UNA COMUNISTA EN LA MONCLOA?

Como se sabe, Carmen Diez de Rivera fue cesada recientemente como jefe

del gabinete del primer ministro pera pasar a desempeñar la asesoría

para Centroeuropa de la Presidencia. Desde el palacete de la Moncloa,

Díez de Rivera ha desarrollado una importante actividad para aproximar

al jefe del Gobierno hacia diferentes políticos situados predominantemente hacía

"la izquierda". Siempre entro bastidores, con una ejecutoria tan discreta como

eficaz. Diez de Rivera ha sido un contacto decisivo para el reconocimiento del

PCE y un cerebro oculto y laborioso a la hora de formar la coalición electoral

gubernamental.

¿Como se explica, entonces, su cese?. De ser veraz la prensa extranjera, por la

pertenencia de Carmen Díez de Rivera al Partido Comunista Español que preside

Dolores Ibarruri.

Así lo afirma el cotidiano francés "L´Aurore" en una amplia información que

ocupa casi una página entera dedicada a glosar la biografía y trayectoria de la

bella colaboradora del Sr. Suárez. Para el autor de la información. Philippe

Bernart, la gestión de Díez de Rivera, habida cuenta de su confesionalidad

política (más allá del PSP, como se especulaba) puede revestir dimensiones de

"auténtico escándalo político", en sus propios términos. El periodista añade.

"Antes de las elecciones, que pueden cambiar la fisonomía de España,

eso significaría una catástrofe para Suárez y su política de acelerada

liberalización, alentada y quizás orquestada por la bella Carmen que

fue una de las verdaderas cabezas políticas del palacio de la Moncloa".

Desde la sombra, Díez de Rivera permitió una presencia real de la

oposición en las áreas decisorias del poder lo que se tradujo en una

notable aceleración de los trámites de la reforma y en el establecimiento de

pactos con las fuerzas políticas entonces todavía ilegales. Y, desde luego, en

una selección de los criterios y de la información que se hacia llegar al primer

ministro. Así, Suárez apenas contó con los sectores conservadores a la hora de

efectuar consultas previas para la promulgación de la Ley Electoral. El hecho —

la discriminación— fue muy comentada entonces, y encuentra ahora una

justificación precisa. J.

 

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