Autor: Teba, Juan. 
 Optimismo andaluz, pese al fracaso del referendum. 
 La Junta y la izquerda no aceptarán una autonomía por la vía lenta     
 
 Diario 16.    01/03/1980.  Páginas: 1. Párrafos: 15. 

La Junta y la izquierda no aceptarán una autonomía por la vía lenta

Tras lo que se considera en Andalucía una «victoria histórica» la Junta y los partidos de izquierda no

aceptarán ninguna iniciativa gubernamental que venga por la vía lenta del artículo 143. Dicen que un 55

por 100 de «síes» son muchos «síes».

Sevilla (JUAN TEBA, corresponsal) — La Junta de Andalucía y los partidos políticos con implantación

en la región rechazarán cualquier proyecto gubernamental orientado a dotar a Andalucía de un Estatuto de

autonomía dentro de los límites previstos en el artículo 143, en base a los resultados de la consulta del 28-

F, considerados unánimemente por todos los líderes y observadores políticos como «una victoria histórica

del pueblo andaluz no sólo moral, sino incluso política y hasta jurídica».

Tales resultados --que en síntesis supone el 55 por 100 de «síes» del censo general andaluz y con mayoría

en las provincias de Sevilla, Córdoba, Huelva, Granada, Cádiz y Málaga, quedando Jaén con un 49,35 por

100 de votos afirmativos y a expensas de prosperar cualquier impugnación del censo para superar también

la mayoría absoluta— están ya siendo esgrimidos por las fuerzas políticas para lograr el «comienzo de

una negociación que desemboque en una autonomía plena».

Llamada a la unidad

Rafael Escuredo indicó tajantemente que «el cómputo de votos indica claramente que los andaluces están

por la autonomía plena, al mismo nivel que los pueblos de España que ya la tienen. Ya no está en juego

para Andalucía —prosiguió— una cuestión de procedimiento, sino que lo fundamental será el Estatuto de

autonomía».

El presidente de la Junta formuló un llamamiento a los partidos políticos, incluido UCD, a fin de que

«rechacen la tentación de actitudes testimoniales y se sienten juntos en la mesa de negociaciones

partiendo del texto contenido en el anteproyecto del Estatuto de Carmena».

Escuredo añadió que el futuro Estatuto andaluz «tendrá que poseer inevitablemente los poderes que

establece específicamente el artículo 151, a saber: un Gobierno andaluz; Parlamento elegido por sufragio

universal con potestades legislativas y un Tribunal de Justicia. No conceder esto —abundó Escuredo—

sería tergiversar claramente la voluntad que el pueblo andaluz ha expresado hoy ante las urnas de forma

clara, pese a los obstáculos».

En parecidos términos se expresó el secretario general del PSOE de Andalucía, José Rodríguez de la

Borbolla, cuando afirmó que «la existencia de un Parlamento andaluz elegido por sufragio universal, un

Tribunal Superior de Justicia y un Gobierno, es el marco de peticiones mínimas para negociar un Estatuto

de autonomía para Andalucía».

Añadió Rodríguez de la Borbolla que «sí el Gobierno pretende tramitar un Estatuto por el 143, tendríamos

que recordarle que para ello se precisan los dos tercios de votos de la Cámara y el grupo socialista votaría

en contra de tal tramitación».

Guerra, el bufón

Especialmente dura fue la intervención de Alejandro Rojas Marcos, centrándose los ataques andalucistas

en la persona de Alfonso Guerra —«el bufón oficial del país»— y en el PSOE, aquejado, según Rojas

Marcos, de «monclovitis aguda», al haber convertido el referéndum andaluz «en un campo de batalla con

el objetivo de derribar al Gobierno Suárez, lo que a buen seguro habrá asustado a más de un votante

andaluz».

Rojas Marcos señaló que «el PSA no va a tolerar que en Andalucía pueda darse un Estatuto de autonomía

que contenga la más leve discriminación del pueblo andaluz con respecto a los Estatutos vasco y catalán».

Tanto el presidente de la Junta como los líderes citados atacaron igualmente el papel desempeñado por

TV y Radio Nacional en sus informaciones sobre el desarrollo de las votaciones, siendo centro de todos

los ataques las figuras de Rodolfo Martín Villa, muy mencionado también en infinidad de coplillas

populares.

Nervios en el hotel

Por último, el Gobierno Civil de Sevilla desmintió en la madrugada de ayer que un interventor de UCD

fue agredido por arma blanca en la localidad sevillana de Alcalá del Río, según información difundida por

UCD. Se confirmaron, no obstan te, numerosos incidentes registrados en distintas localidades, al ser los

interventores centristas reclutados en otras provincias españoles centro del malestar y la indignación

popular.

Sobre este asunto se sabe que algunos de los 750 militantes de UCD trasladados a Andalucía desde otras

provincias, para participar como apoderados en el referéndum, llegaron al hotel donde estaban

hospedados «muy nerviosos por las hostilidades que se encontraron en los pueblos y algunas mujeres

llorando», según manifestaron fuentes del hotel, que añadieron que «a estas gentes no les habrán quedado

ganas de volver a Andalucía en las próximas elecciones».

También se señaló que, aunque no se produjeron incidentes en el hotel, algunos huéspedes se quejaron

por la presencia de los militantes de UCD y, en concreto, uno pidió el cambio de habitación.

La misma noche del referéndum abandonaron Sevilla militantes de Alicante y de Murcia y ayer lo hizo el

resto. Entre los que viajaron aquí se encontraba el alcalde de Santander.

 

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